Liceales uruguayos proponen cómo vivir en Marte

Equipos de los liceos Nº 4 de Maldonado y Nº 1 de Juan Lacaze son finalistas de una competencia regional que los habilita a participar a nivel internacional en un concurso de la NASA. Viajarán en julio en busca de volver a obtener el primer premio


Los humanos quieren colonizar Marte. La NASA, la Agencia Espacial Europea y proyectos privados como Mars One, estudian cómo llegar e instalarse en este planeta que alguna vez albergó vida y que es el único en el cual la humanidad proyecta vivir más allá de la Tierra.

En Uruguay, liceales de entre 13 y 17 años pasaron cerca de dos años estudiando cómo podría ser viable la vida humana en suelo marciano. Los alumnos de los liceos Nº 4 de Maldonado y Nº 1 de Juan Lacaze en Colonia invirtieron largas horas fuera de clase y durante el verano trabajando en una estación marciana para 150 personas, en el marco de una competencia regional llamada Desafío espacial Latinoamericano (Desla).

Los ganadores de este desafío obtienen el derecho a participar en la competencia mundial International Space Settlement Design Competition, organizada por el centro de investigación Ames de la NASA y la Sociedad Espacial Nacional estadounidense. Ambos equipos resultaron finalistas de la región, junto con un liceo de Buenos Aires.
Esta manera de aprender es la forma más auténtica de hacerlo”, aseguró Ángel Ramos, del liceo N° 4 de Maldonado

Según contó uno de los coordinadores del equipo de Maldonado, el profesor Leonardo Tejera, el desempate consistió en una nueva propuesta: diseñar un vehículo para andar sobre suelo marciano, con capacidad para ocho pasajeros. Es que si van a vivir ahí, también tienen que resolver cómo transportarse.

Tras esta nueva instancia, los liceos uruguayos obtuvieron el primer (Maldonado) y segundo premio (Colonia), ganándose cada uno un lugar en la final en Cabo Cañaveral, Florida, junto con otros 34 equipos. Allí viajarán el 24 de julio para una maratón de ciencia, donde no solo deberán demostrar lo que saben, sino también resolver nuevos desafíos.

En Cabo Cañaveral


Los estudiantes trabajarán 96 horas seguidas (del 25 al 29 de julio), organizados en cuatro “compañías”, conformadas por jóvenes de diferentes países y culturas. Imitarán la dinámica de una empresa real para desarrollar un plan viable. A cada equipo se le asignarán dos ingenieros de la NASA, pero aunque estos los guiarán en el proyecto, los chicos deberán tomar sus propias decisiones y defender su propuesta. Una decena de jueces de la agencia espacial estadounidense y de la compañía Boeing evaluarán los trabajos y premiarán a aquel que reúna las mejores condiciones de habitabilidad.

Según contó el director del Liceo Nº4 y propulsor de la participación latinoamericana en este concurso, Ángel Ramos, esto significa que los adolescentes deberán tener en cuenta variables como el oxígeno, dióxido de carbono, presión, materiales y dimensiones de una construcción en Marte, así como sus costos y la obtención de energía. También deberán resolver cuestiones que van desde el manejo de los residuos hasta la estructura social de una colonia humana en Marte.

Por ejemplo, Giancarlos Ruiz, un estudiante de 13 años del liceo fernandino, se encargó durante este tiempo de investigar el factor humano, por ejemplo, el impacto psicológico de una estadía en el planeta rojo.

“Esta manera de aprender es la forma más auténtica de hacerlo”, aseguró Ramos, para quien “es maravilloso ver cómo trabajan, discuten y acuerdan”. “A los jóvenes les fascina resolver situaciones” y “son capaces de aceptar las críticas, incluso las más duras, con humildad y voluntad de retroalimentación”, dijo el director, quien en este momento se encuentra en Estados Unidos.

Entre los cuatro primeros


Uruguay fue “el país que transformó a América Latina en una región para definir el grupo representante como finalista”, dijo Ramos. Fue en 2006 cuando el Liceo Nº4 de Maldonado decidió participar de la International Space Settlement Design Competition. En esa oportunidad, la consigna era diseñar un establecimiento espacial para 10.000 personas en una órbita lunar.

Dos años después, Ramos fundó Desla, la competencia intermedia de la que pueden participar en su idioma todos los estudiantes de entre 13 y 18 años, que concurran a un liceo. Los dos ganadores obtienen el derecho a representar a la región en Estados Unidos: uno como grupo finalista (hasta 12 estudiantes) y otro en calidad de invitado (seis alumnos).

En 2007, Uruguay obtuvo el primer premio del mundo. “Desde entonces no hemos vuelto a ganar, si bien siempre quedamos entre los cuatro mejores grupos”, contó el director.

Agustín Helal, uno de los tutores de los alumnos del liceo fernandino, remarcó que esta es una competencia a la que pueden presentarse cualquier grupo de estudiantes de Latinoamérica. "Para esto solo deben tener una institución y un tutor que los respalde", explicó.

En mayo, algunos alumnos del equipo del Liceo Nº4 viajaron invitados por Estados Unidos a Los Ángeles, para la 33º Conferencia Internacional de Desarrollo Espacial. Ahora, los padres de los alumnos fernandinos intentan reunir el dinero de los pasajes y estadía (que corren por cuenta de cada equipo) para que no solo 12, sino los 16 alumnos que llevaron adelante el proyecto puedan viajar a Cabo Cañaveral.

Tal vez todavía no sea posible vivir en Marte, pero desde Uruguay también se aporta al sueño de una base marciana.

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