¿Lenguaje animal o señales sonoras?

Una investigación científica aporta datos en la incógnita que rodea la distinción del lenguaje humano con las formas de comunicación en el reino animal
Desde los chirridos ultrasónicos de murciélagos hasta los misteriosos cantos de ballenas, el reino animal es un lugar ruidoso. Mientras que algunos sonidos pueden tener significado (por ejemplo: "Soy un macho, ¿te gusto?"), no existe una criatura más allá del ser humano que tenga lenguaje. ¿O sí?

Un nuevo estudio descubrió que los patrones de ladridos, silbidos y chasquidos de siete especies diferentes de animales son más complejos de lo que se pensaba. Los investigadores utilizaron pruebas matemáticas para ver qué tan bien las secuencias de sonidos encajan con los modelos en una escala de complejidad. De acuerdo con el estudio publicado en la revista científica Proceedings of the Royal Society B, cinco especies, incluyendo la ballena asesina y los murciélagos cola de ratón, exhibieron comportamientos de comunicación que eran más similares al lenguaje que al azar.

"Todavía estamos muy lejos de comprender la transición de la comunicación animal al lenguaje humano y es un gran misterio en este momento", dijo el autor del estudio y zoólogo Arik Kershenbaum, que realizó el trabajo en el Instituto Nacional de Matemática y Síntesis Biológica. "Estos tipos de análisis matemáticos pueden darnos algunas pistas", agregó.

Proceso de Márkov


Mientras que los modelos matemáticos más complejos se acercan a nuestros propios patrones de habla, los modelos simples (llamados procesos de Márkov) son más aleatorios y se han pensado históricamente para adaptarse a las llamadas de los animales.

"Un proceso de Márkov es donde se tiene una secuencia de números, letras o notas, y la probabilidad de alguna en particular es condicional, es decir, depende solo de las pocas notas que han salido antes", explicó Kershenbaum.

Entonces, por ejemplo, la próxima nota podría depender de las dos o diez últimas anteriores a ella, pero hay una ventana definida de la historia que se puede utilizar para predecir lo que sucederá después. "Lo que hace que el lenguaje humano sea especial es que no hay límite finito en cuanto a lo que viene luego", dijo.

Las especies seleccionadas para analizar los sonidos emitidos fueron: los damánes roqueros (una especie de conejo que gruñe, gime, silba y ladra), los murciélagos cola de ratón, las aves carbonero de Carolina y los pinzones bengalíes, los orangutanes, ballenas piloto y orcas. Por otro lado, se usó  la obra Hamlet de Shakespeare como una muestra del lenguaje humano para comparar.

Resultados


Los investigadores se sorprendieron al encontrar que ninguna de las señales comunicacionales de los animales (zoosemiótica) se ajustaba al modelo de Márkov. En particular, las secuencias del murciélago, las aves y ambas ballenas encajaban mucho mejor en uno de los modelos más complejos. Ninguna de las ecuaciones podía explicar bien las vocalizaciones del damán ni orangután por razones aún desconocidas.

Cuando los pájaros pían o los monos parlotean es natural para nosotros interpretarlo como animales que hablan entre sí. Por ejemplo, los monos conocidos como cercopitecos verdes tienen una alarma distintiva para cada tipo de depredador que tienen. Sin embargo, no son palabras como "águila" o "leopardo", sino una reacción sistemática al verlos, explicó el biólogo evolutivo Tecumseh Fitch de la Universidad de Viena, quien no formó parte del estudio.

Eso significa, dentro de lo que sabemos, que los humanos siguen siendo los únicos con lenguaje. Pero, ¿qué es lo que separa el lenguaje de la comunicación? ¿Por qué no podemos asumir que las ballenas, con sus canciones elaboradas, están simplemente hablando su propio idioma?

Un verdadero lenguaje


Para ser considerado un verdadero lenguaje, hay algunos elementos esenciales a tener en cuenta, dijo Kershenbaum. En primer lugar, se debe aprender en lugar de ser instintivo. Tanto las ballenas como aves estudiadas cumplen con este punto.

Lo que mantiene a estas y otras especies animales alejadas del lenguaje es que hay un límite para lo que pueden expresar. Solo los humanos tenemos una capacidad ilimitada para expresar ideas abstractas.

El problema para los científicos es que, aunque hay teorías al respecto, nadie sabe cómo evolucionó el lenguaje. Por extraño que parezca, no parece haber proto-lenguas de transición entre las canciones de ballenas y de aves, es decir, las llamadas de los animales más sofisticadas, y nuestra propia voz.

Fitch, quien usa una técnica similar a la del estudio para sus propios trabajos, expresó que para que los métodos matemáticos funcionen bien, se deben analizar más datos, cosa que en la investigación citada, según él, no se hizo.

Tampoco cree que la falta de aleatoriedad (haciendo referencia a la comparación del modelo Márkov) signifique que la comunicación animal sea más compleja o esté más cerca del verdadero idioma. "Digamos que hay cuatro cosas que hacen los perros: ladrar, gemir, gruñir y aullar. ¿De verdad piensan que un perro cambia aleatoriamente entre ladridos y gruñidos?", dijo. "La mayoría de las veces, si empiezan con ladridos, siguen ladrando", concluyó.

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