Leelo cuando quieras

¿Sos un consumidor compulsivo de notas en internet pero no podés leerlas en el momento en que las encontrás? Tres aplicaciones ya resolvieron este problema


Ni te molestes en pensarlo una vez más, porque yo pienso igual que vos: internet es maravillosa, pero la cantidad de impulsos que llegan a través de ella redefine el concepto de “abrumador”. Los diarios cada vez tienen más contenido en todas las áreas, las revistas trabajan cada vez mejor el formato web liberando contenidos del impreso y siempre hay blogs para descubrir y leer con un café en la tranquilidad del hogar o de donde sea.

Pero esa realidad es bien lejana cuando el explorador de internet está atestado de pestañas con artículos que ni siquiera recordamos haber elegido y, por supuesto, cuelga a todo el sistema operativo. Uno no va a leer con la computadora abierta en el ómnibus, el taxi o la fila para pagar las cuentas y, por más que las tabletas den esa opción, tampoco son tan baratas como para estar mostrándolas en cualquier lado.

Gracias a esta sencilla cadena de pensamientos básicos llegamos a una necesidad resuelta para los smartphones: leer lo que uno encontró interesante en el celular, en cualquier momento del día y en cualquier lugar, incluso sin internet.

Los procesadores de texto de internet a formato smartphone existen desde hace ya unos años y cada vez se perfeccionan más en el traspaso de textos a un formato cómodo para leer en el celular. De todos ellos, Instapaper es el más sencillo de usar.

El plan de Instapaper (US$ 3,99 para iOS y US$ 2,99 para Android) es bien simple: hágase una cuenta gratuita, añada el botón “Read later” a los botones de marcadores, de forma que quede siempre visible en su navegador de internet, encuentre las notas que le interesan y presione el botón. Automáticamente, Instapaper guardará y convertirá tus notas para añadirlas al teléfono. Cuando te conectes a internet, solo tenés que activar la aplicación e ingresar con tu cuenta. Cada vez que la actives, el teléfono capturará las notas de Instapaper, que luego podrás leer cuando quieras, ya que quedan guardadas en el teléfono.

Para los teléfonos con Windows Phone (US$ 3,26) o BlackBerry (US$ 2,99) existe Instafetch, que se integra con Instapaper. También está para Android y un poco más barata que la aplicación original (US$ 2,51).

En Instapaper se pueden clasificar las notas en carpetas diferentes, seleccionar distintos tipos de fuentes según las preferencias de tamaño del lector y según la luz que tenga alrededor. Si en algo lo supera Readability, otra de las opciones recomendables, es en la preponderancia total del texto, ya que la pantalla prescinde de todos los menús que lo rodean.

Quizá Pocket, la otra alternativa fiable, tiene mucho más cuidado por la presentación de los artículos. En particular, Pocket recibe imágenes y videos a la perfección y les da tanta importancia como el artículo que se está leyendo. Así, ofrece una experiencia mucho más placentera a los ojos. Otra de sus grandes ventajas es que da a elegir al usuario entre la versión procesada para el dispositivo o la propia página en bruto, que también es guardada por la aplicación. Además, Pocket tiene otra gran ventaja sobre Instapaper: es, al igual que Readability, gratuita.

Quien dice que en tiempos de internet y formatos electrónicos la calidad de la lectura se ha deteriorado puede tener un punto de vista válido. Pero vistos y utilizados estos servicios, uno no puede tampoco dejar de pensar que pocas cosas han contribuido más a extender el ejercicio de la lectura como la era digital, que además lo hacen sin interferir con las horas de trabajo.

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