Las vibras positivas de internet

Diversas redes sociales y movimientos online buscan drenar la web de comentarios y usuarios negativos, mientras realizan actos de bondad desinteresada. Los trolls de siempre tienen la entrada prohibida
Cada año, Google recibe cerca de 250 millones de solicitudes de búsqueda sobre temas relacionados con la felicidad. En Amazon se venden más de 23 mil libros acerca del bienestar. El ser humano, internauta o no, busca ser feliz. De forma innata, las personas son seres sociales que se reúnen y comparten cosas alrededor del fuego o frente a la pantalla del dispositivo con conexión a internet. Las redes sociales y la web en general se convierten así en el lugar donde buscar, difundir e incluso fomentar los momentos de alegría.

Sin embargo, el ruido que generan los comentarios negativos, los trolls peleados con el mundo y las malas noticias hacen que el lado brillante de la cuestión se vea opacado. De hecho, en estudios recientes los usuarios culpan a las redes sociales como Facebook de provocar angustia y sentimientos de soledad, a pesar de sentirse hiperconectados con su gente querida.

En los últimos tiempos, diversas redes y plataformas se han puesto en campaña para devolver la sonrisa a internet y a sus usuarios. La red social Happier, la plataforma Happify y la comunidad Random Acts of Kindness (RAK) son ejemplos de esta nueva onda positiva en internet.

Los tres tienen cimientos similares: buscan resaltar el optimismo, la solidaridad y contagiar el pensamiento positivo. A su vez, pretenden respaldarse en estudios científicos que señalan la posibilidad de aprender a ser feliz, de enseñar a ser bondadoso y el gran poder motivador que tiene ver la felicidad de los otros y compartir la propia. En resumen, sostienen que la felicidad es contagiosa.

Solo para optimistas


Happier apareció en la escena cibernética en febrero como una red que, en vez de ser un barril sin fondo de comentarios de todo tipo como Facebook o Twitter, restringe las publicaciones a posts positivos. Desde entonces, los usuarios (en su mayoría mujeres de entre 18 y 35 años) han compartido más de 1 millón de comentarios en los que celebran los pequeños momentos de sus vidas y los comparten de forma pública.

Si bien al principio solo se podían compartir contenidos con amigos, la gente detrás de Happier entendió que permitir a los usuarios ver las publicaciones de todos era un servicio más valioso para la felicidad colectiva.

En tanto, Happify funciona más como una guía para entrenar la felicidad, con juegos interactivos donde el objetivo puede ser, por ejemplo, lograr hacerse más tiempo para los amigos.

Desde que fue anunciada su fase beta este año, cerca de 100 mil usuarios probaron esta plataforma gratuita. El sitio emplea la gamificación para incentivar a los usuarios, que tienen que ir ganando diferentes juegos para pasar de nivel. Happify promueve la felicidad como un esfuerzo diario, que implica invertir tiempo.

Bocas sonrientes, abrazos y miradas agradecidas también se ven en la web de RAK, una organización sin fines de lucro que promueve los gestos bondadosos para cambiar la vida de otras personas al menos de forma momentánea. Luego, invita a compartir online esos gestos para generar una suerte de cadena de favores, donde unas historias inspiren otras. Incluso invita a postularse como “raktivista” y dedicarse a promover los valores del movimiento con el ejemplo y la palabra.

En todos los casos, los promotores de estos espacios soleados en el patio de internet coinciden en algo más: que para ser feliz no basta con crearse una cuenta en una red social.

 


Las tres redes sociales más positivas


 

1. Happier

Celebrar y compartir los momentos alegres es el disparador de esta red social que, como indica su nombre, busca hacer más felices a los usuarios. La web, al igual que la aplicación (iOS, gratis) es exclusiva para los comentarios positivos, por lo que los trolls de internet tienen prohibida la entrada. Para participar basta con saber apreciar los momentos lindos de la vida, por más triviales que parezcan, como respirar profundo en un recreo del trabajo o agradecer por los amigos y los atardeceres. Una carita sonriente es el botón para “compartir felicidad”. Los usuarios pueden además colgar fotos y “seguir” a otros, por lo que no hay que conocer a la otra persona para alegrarse por sus lindos momentos. Después de todo, una de las bases de Happier es que la felicidad se contagia.

2. Happify

Más que una red social, Happify es una plataforma online con tintes de libro de autoayuda. El sitio propone a los usuarios diferentes actividades y juegos para ejercitar la felicidad. Es que, según sus fundadores, Happify se basa en la premisa de que ser feliz es una habilidad que puede enseñarse y, por ende, aprenderse. Para comenzar, hay que completar algunos datos personales (edad, estado civil, situación laboral) y hacer algunas evaluaciones sobre uno mismo. A partir de los resultados, el sistema plantea un objetivo concreto, como puede ser “apreciar lo que uno tiene” o “construir la confianza”. Para este último, la plataforma plantea un videojuego que consiste en disparar a globos que contienen palabras positivas. El usuario va completando diferentes niveles y puede conectarse con otros usuarios de la plataforma.

3. Random Acts of Kindness

Es una red social, pero en el mundo físico. Todos pueden ser “usuarios”, participando de este movimiento que se comparte online pero se practica en la calle. Random Acts of Kindness (“actos de bondad al azar”) es una organización internacional sin fines de lucro que tiene sus raíces en una “poderosa creencia en la bondad”. El objetivo es proporcionar recursos que fomenten gestos buenos, es decir, todos aquellos que hagan que otra persona tenga un mejor día: desde agradecer porque sí o donar un libro a la biblioteca local, hasta perdonar una multa o regalar un café. Los actos van dirigidos a extraños, que quizá no puedan agradecer directamente, pero que podrán devolver el favor a otro. La idea de fondo es expandir las buenas acciones. En la web se pueden compartir historias para inspirar e inspirarse.


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