Las muelas picadas del Barça

El equipo liderado por Ronaldinho fue la primera plantilla de élite en someterse a un estudio a fondo de su salud dental, decisiva en el rendimiento deportivo
“Nadie tiene dientes tan lindos y nadie es tan lindo como yo. ¿Por qué habría de reírse alguien de estos dientes preciosos? Hay hasta quien los ama”. En 2006, Ronaldinho estaba crecido: lo había ganado todo. Su peculiar sonrisa ya no era tanto un motivo de sorna y hasta los niños de Brasil se negaban a arreglarse la boca en el dentista para parecerse a su ídolo el Gaúcho.

Sin embargo, un par de temporadas antes, no todos estaban tan confiados con sus dientes. Nada más llegar la estrella brasileña, los servicios médicos del F.C. Barcelona decidieron realizar por primera vez un estudio intensivo de la salud bucal de los jugadores para medir su influencia en el rendimiento deportivo. En 2003, Laporta contaba en su plantilla con la llamativa dentadura de Ronaldinho, pero también con Reiziger, Puyol y el Conejo Saviola.

Durante tres temporadas, 30 jugadores de la primera plantilla se sometieron a este control pionero en un equipo de élite. “Los altos niveles de rendimiento requeridos para un jugador de fútbol sólo pueden alcanzarse por un individuo totalmente sano”, explica este estudio, firmado por expertos del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge y los galenos del Barça Ricard Pruna y Joan Ardèvol.
Una buena higiene dental es decisiva en el deporte y una simple infección en la boca, que pasa al torrente sanguíneo, debilita seriamente los músculos del futbolista”, indica el investigador Cosme Gay-Escoda

Y recalcaban la importancia de proteger la inversión, empezando por la boca: “El tiempo, esfuerzo y dinero invertido en el logro de este máximo nivel de rendimiento no se debe poner en riesgo con problemas de salud bucal”. Más allá de la hilaridad provocada por la sonrisa del Gaúcho, una boca enfermiza, achacosa o estropeada puede perjudicar el estado de forma al provocar problemas de equilibrio, lesiones musculares, dolores de cabeza, calambres y otros problemas. Aunque no está del todo clara cuál es la relación causa-efecto, el estudio mostró una clara correlación entre el índice de problemas bucales de los jugadores y sus lesiones musculares de origen desconocido.

Según explica el doctor Cosme Gay-Escoda, responsable del estudio, “una buena higiene dental es decisiva en el deporte y una simple infección en la boca, que pasa al torrente sanguíneo, debilita seriamente los músculos del futbolista”. Quizás el caso más grave sea el que le costó la vida al jugador del Santos de baloncesto, Laurence Young, fallecido el año pasado a causa de una enfermedad bacteriana originada en una infección bucal.

El francés sacamuelas


A una escala menor, en los últimos años jugadores como Malouda, Gerrard y Van Persie han buscado en la boca la solución a sus molestias físicas. Además del delantero holandés fichado por el Manchester United, en su paso por el Arsenal de Wenger se han quitado las muelas del juicio los españoles Cesc Fàbregas y José Antonio Reyes, el checo Rosicky, el francés Abou Diaby e incluso el legendario Tony Adams. En buena medida se debe al milagrero doctor Philippe Boixel, osteópata consejero de Arsène Wenger, a sueldo de los Gunners y de la selección francesa. Gracias a sus tratamientos osteopáticos, considerados una pseudociencia, Zidane y Gerrard regresaron a la cancha a pesar de sus aparentemente indescifrables dolencias.

Al lateral francés Aly Cissokho, contratado esta temporada por el Valencia, el mal estado de su boca le costó en 2009 un contrato con el AC Milan, que pidió una rebaja de su precio al Oporto tras pronosticar que el estado de su dentadura le provocaría lesiones o altibajos en su futuro como rossonero. Curiosamente, un año antes el Milan había fichado a un irregular Ronaldinho, quien nunca ha ocultado que acude a menudo a la consulta del dentista.
Para respirar bien tengo que tener toda la boca abierta y me canso antes. Cuando era niño, mi madre se empeñaba en que me pusiera aparato y tenía que haberla hecho caso”, contó Ronaldinho en una entrevista

No ocurría lo mismo con sus 30 compañeros de equipo de 2003 a 2006 (entre los que ya estaban Messi, Xavi, Valdés e Iniesta), según el estudio: sólo el 50% acudía regularmente al dentista, aunque 18 de ellos aseguraban cepillarse al menos dos veces al día. Eso sí, tan sólo cuatro utilizaban hilo dental o enjuague bucal y de media sufrían 2,2 caries activas por jugador. Y es que los deportistas de élite están mucho más expuestos a problemas dentales, no sólo por el riesgo de golpes y accidentes, sino debido a su dieta y al consumo habitual de bebidas ricas en azúcar.

Nada muy grave, recuerda Gay-Escoda, “salvo jugadores de fuera, que no tienen educación: la boca de Chygrynskyi estaba muy descuidada”. Además, un tercio de la plantilla del Barça sufría bruxismo, esa molesta tendencia a apretar y rechinar los dientes mientras se duerme, generalmente por culpa del estrés. Y lo que es peor: como le ocurre al Gaúcho, dos tercios del plantel de Rijkaard (por encima de la media habitual de la población) presentaban un problema importante de maloclusión. Esto es, sus dientes están mal alineados y no encajan los superiores con los inferiores.

En el caso de Ronaldinho, a quien le hicieron una “chapuza” limándole los dientes en Brasil, el arreglo hubiera supuesto un tratamiento que el Barça no se podía permitir: una intervención quirúrgica que les habría privado del goleador durante “varios meses”. Y meses de ortodoncia posterior, como la que ha arreglado la dentadura del tinerfeño Pedrito. Aunque su caso, con algunos dientes mal colocados, era solamente estético y un año con un costoso aparato interno se ha solucionado.

Gay-Escoda ha recibido este mes una nueva comunicación del doctor Pruna, que pretende repetir el estudio para determinar si el equipo actual se cuida mejor los dientes que aquel plantel que se hizo con dos ligas consecutivas y una Champions, a pesar del importante lastre que Ronaldinho admitía sufrir en una entrevista en Marca: “Para respirar bien tengo que tener toda la boca abierta y me canso antes. Cuando era niño, mi madre se empeñaba en que me pusiera aparato y tenía que haberla hecho caso”.

 

Vía Materia.

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