Las consecuencias amorosas de Tinder

Seis estudios científicos sobre el efecto de internet y las aplicaciones en la vida romántica y las citas de las personas
Un nuevo día, un nuevo pánico moral sobre los jóvenes y sus promiscuas citas. Esta semana, Vanity Fair publicó su obituario para las conquistas tradicionales. Para ello, la revista de moda y cultura estadounidense se centró en el responsable de su muerte: la aplicación Tinder.

Para la autora del artículo, la app causó una revolución sexual a una escala nunca antes vista (que "apesta" para usar el término de un usuario a quien se cita en la nota). Para Tinder, que tuvo un colapso público en Twitter la semana pasada a raíz de este artículo, las aplicaciones de este tipo están casi que salvando al mundo y los jóvenes están mejor que nunca.

¿Cómo conciliar esas reclamaciones diametralmente opuestas? Por suerte, hay un cuerpo enorme y creciente de investigación dedicada a las citas en línea, el cambio social, el cortejo y la promiscuidad. Las conclusiones son distintas para cada una de ellas.

¿Cree que las citas en línea son increíbles? La Universidad de Chicago lo respalda. ¿Convencido de que se está en el medio de una apocalipsis? Estudios de la Universidad de Michigan lo comprueban.

El debate sobre el valor –o perjuicio –de las citas online es complicado por la siguiente razón: hay tantos estudios que usan metodologías tan diferentes (y que obtienen fondos de compañías distintas) que sería demasiado fácil tomar una estadística al azar y sacar conclusiones generales. Por eso, elegimos las investigaciones más importantes que se están realizando en Estados Unidos y se las mostramos para que usted decida si están arruinando o no las relaciones.

Internet: el intermediario social (2012)


Investigadores de la Universidad de Stanford analizaron datos de una encuesta en Estados Unidos de a más de 4.000 adultos y concluyeron que internet está desplazando a los lugares de reunión de la vieja escuela, como escuelas e iglesias, como lugares para las introducciones románticas. "Si uno cree que la salud de la sociedad depende de la fortaleza de las instituciones locales como la iglesia, las instituciones educativas, y el vecindario", escribe el autor, "entonces uno podría estar razonablemente preocupado por el desplazamiento parcial de esas instituciones tradicionales por parte de la web". Pero aparte de eso, las noticias son todas buenas: Rosenfeld no encontró diferencias en la calidad de la relación o el vínculo entre parejas que se conocieron en línea y las que se formaron fuera. También encontró que las citas en línea ha sido un beneficio para la comunidad LGBT y las mujeres mayores e hipotetizó con que las tasas de matrimonio de los estadounidenses estarían creciendo.

Un análisis crítico de la psicología científica (2012)


Esta reseña de varios sitios de citas y de la literatura sobre ellos es básicamente un desenmascaramiento para todos los involucrados: la mayoría son bastante malos, concluye, en el sentido de que sus algoritmos de correspondencia no funcionan. A pesar de ello, sostiene que las citas en línea no hacen daño a las personas que las usan –de hecho, las ayudan al abrirles la puerta al mundo de las citas. Ofrecen acceso a potenciales parejas con quienes sería improbable que los usuarios se encontraran a través de otras vías, concluye el estudio.

El impacto de la web en la cantidad de casamientos (2013)


La investigación de Andriana Bellou de la Universidad de Montreal es mucho menos concluyente que otros de la lista. Lo que hace es graficar las tasas de adopción de Internet y de matrimonios a través del tiempo para ver si hay algún patrón. Lo hay. Bellou concluye que "la expansión de Internet está asociada a un aumento de las tasas de matrimonio" entre los veinteañeros. Además, destaca que la relación es causal –en otras palabras, que un mayor acceso a las citas en línea, redes sociales y otros medios de comunicación con extraños llevan a la gente a conseguir pareja.

¿Qué es mejor? Depende de lo que se busque. (2014)


En este estudio, basado en los mismos que utilizó Rosenfelt en 2012, un investigador de la Universidad de Michigan llegó a las conclusiones opuestas sobre las citas online y la calidad de la relación.
¿Sus hallazgos? Quienes se conocen a través de internet tienen más probabilidades de solamente salir que de casarse. Y habiendo llegado no al altar, quienes se conocieron a través de internet se separaron más y más rápido. En la encuesta, las parejas que se habían separado eran un 32% para aquellas que se habían conocido en línea contra un 23%, que se había conocido fuera de la web. Este estudio usa datos de un período más largo que el de Rosenfelt y a menos personas, lo que ayuda a explicar las diferentes conclusiones a las que llegan.

¿Un nuevo estándar de comportamiento sexual? (2013)


Aunque no se trata de un estudio sobre las citas online, la investigación en general es ilustrativa. En una muestra representativa en Estados Unidos de más de 1.800 jóvenes de 18 a 25 años de edad, se encontró que, en general, las generaciones de hoy no son más promiscuas que las pasadas.
De hecho, los estudiantes contemporáneos mostraron tener menos sexo, y estar menos en parejas estables que los estudiantes de antes de la aparición de las citas en línea. Esto puede parecer contraintuitivo pero la investigación se hace eco de otros estudios –los hay desde la década de 1970 – que pronostican la "muerte" de las citas "tradicionales".

Encuentros online y encuentros offline (2013)


En un estudio ampliamente citado, publicado e Proceedings of the National Academy of Sciences, se encuestó a una muestra representativa en Estados Unidos de más de 19.000 personas casadas. El estudio concluyó que las citas en línea fueron algo muy positivo. Según la investigación, las parejas casadas que se unieron en línea eran más felices (5,64 puntos en una encuesta de satisfacción, frente a 5,48) y tenían menos probabilidades de divorciarse (6%, en comparación con 7,6%).
Cabe destacar que este estudio solo observó a las parejas casadas, por lo que no se ocupó de quienes no deseaban comprometerse. También fue patrocinado por el gigante citas online eHarmony, para quien el director del estudio es asesor, aunque estadísticos independientes revisaron el trabajo antes de su publicación.

Fuente: Caitlin Dewey, The Washington Post

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