¿Las armas inteligentes podrían ser la solución?

Fabricantes y expertos aseguran que podrían evitar tragedias y reducir la violencia armada
El mercado de los dispositivos electrónicos ha entrado en una tendencia de agregar el sufijo "inteligente" a cada uno de los objetos que nos rodean en la vida diaria, solo por haberle agregado un chip que lo hace más automático. Casas inteligentes, teléfonos inteligentes, relojes inteligentes, autos inteligentes. Todo ha tenido su momento de brillo en los medios, así como sus defensores y detractores. Ahora, el debate se centra en las llamadas "armas inteligentes", aunque el concepto existe, al menos, desde 1970.

Si bien la idea suena como un método para hacer máquinas de matar más eficaces, esta surgió en Estados Unidos con el fin de prevenir la violencia armada en la que se ve envuelta el país. Abundan los tiroteos fatales en centros educativos, los casos de muertes al menos confusas a manos de policías armados o los accidentes que involucran niños que estaban jugando con armas que encontraron en sus casas.

Las tecnologías que implementan las nuevas armas inteligentes son variadas: desde sensores de proximidad y biométricos hasta imanes, identificación de frecuencias radiales y microchips.

Por el momento hay muy pocas armas inteligentes disponibles para la venta al público. Sin embargo, muchos fabricantes, como Colt, Mossberg y TriggerSmart, están desarrollando prototipos que esperan lanzar al mercado cuanto antes.

Entre las armas de este tipo que ya fueron comercializadas está la Magna-Trigger, un revólver diseñado con un sistema de seguridad muy simple: el gatillo está constantemente bloqueado por un imán y solamente puede ser desbloqueado por un imán con carga opuesta que está colocado en una especie de anillo que lleva puesto el usuario.

Un poco más sofisticada es la tecnología de la Armatix iP1, una pistola inteligente semiautomática que puede ser desbloqueada vía ondas de radio desde un reloj. Además de brindar datos como la cantidad de balas disparadas, si la pistola se encuentra más lejos de una distancia determinada por el usuario, no se activará.

Por otro lado, una compañía austríaca llamada Biomac está trabajando en un sistema de lectura de datos biométricos de los usuarios con el fin de crear un arma que pueda reconocer si la persona que la sostiene es dueña del aparato. Los sensores de huellas dactilares se basan en imágenes por infrarrojos (térmica) y por la presión de la mano, lo que crea un patrón digital que es la representación única de una persona. También hay otros tipos, como un prototipo que detecta la estructura de los vasos sanguíneos debajo de la piel.

Quienes están a favor de este tipo de dispositivos, como algunos grupos que incentivan el control de las armas, creen que cualquier medida extra de seguridad las hará más confiables que las versiones tradicionales.

En este sentido, Julio César Lestido, directivo de la Asociación Uruguaya de Coleccionistas de Armas y Municiones, consideró que este tipo de armas disminuirá la violencia armada y la posesión criminal de armamento. "Es una medida más de seguridad para que las armas no puedan ser utilizadas por cualquiera. Si mañana cayeran en las manos de un delincuente, no podría acceder a ellas (...) Es una forma de hacer un control de acceso restringido, como ya existe para las casas, los televisores y los celulares", dijo a Cromo.

Lestido apuntó que, aunque esta nueva tecnología será buena para la sociedad, su adecuada implementación y su costo son los elementos que determinarán su éxito.

Según datos del Ejército uruguayo, dos de cada 10 casos de violencia con armas de fuego ocurridos durante 2015 involucraron armamento no registrado. Esto lleva a plantearse la siguiente interrogante: ¿las armas inteligentes se transformarán en un método de control de acceso y contribuirán a reducir los actos delictivos?

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Controversias

El presidente estadounidense, Barack Obama, instó a investigar estas nuevas tecnologías, lo que despertó las dudas de las organizaciones pro-armas, ya que si bien no se oponen a la creación de armas inteligentes, no están muy contentas ante la perspectiva de que, una vez disponibles, el Estado reglamente que solamente se puedan vender ese tipo de armas. Ellas afirman que esto iría en contra de la segunda enmienda de la Constitución estadounidense que otorga el derecho a tener o portar armas.

La Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) se opone "al mandato del uso de funciones caras y poco confiables, como empuñaduras que leen las huellas digitales antes de que el arma se dispare". La organización considera que el término "arma inteligente" es una invención que está destinada a fallar ya que no se ha probado que fomente la seguridad.

Por otro lado, está el dilema al que se enfrentan todos los dispositivos electrónicos: el de la ciberseguridad. Por el momento no se sabe a ciencia cierta cómo podrían ser vulneradas las armas inteligentes, pero sí es seguro que una vez que se vuelvan de uso más general, hackers de sombrero blanco o negro hallarán la forma de acceder remotamente a ellas.

Mientras que los sistemas que involucran ondas de radio (llamados RFID) son accesibles simplemente mediante la intercepción de la red, los sistemas de reconocimiento biométrico pueden ser burlados simplemente con un poco de cola vinílica para tomar el molde de una huella digital determinada.

Armas inteligentes

Leyes pioneras

El estado de Nueva Jersey se adelantó a la tendencia y en 2002 reglamentó que, tres años después de que las armas inteligentes salieran a la venta, "será ilegal para cualquier fabricante registrado o licenciado de armas o distribuidores transportar, vender, exponer o poseer para la venta, asignar o transferir cualquier arma de mano, a menos que esa arma sea un arma inteligente".

Si bien hubo algunos intentos de comenzar a vender las primeras versiones de armas inteligentes, los empresarios tuvieron que dar marcha atrás debido a las fuertes protestas y amenazas por parte de los activistas a favor del derecho a poseer armas.

Alternativas

Omer Kiyani puede contar de primera mano cómo se vive la inseguridad de las armas en Estados Unidos. A sus 16 años fue víctima de una balacera causada por un hombre que disparó a través de la ventana trasera del auto en el que estaba con sus amigos. La bala atravesó su mejilla izquierda y ahora no puede comer de ese lado de la boca.

Hoy, ingeniero residente en la ciudad de Detroit, Kiyani es el inventor de un dispositivo que podría convertirse en el punto medio entre los dos extremos del debate. Él mismo es miembro de la NRA, pero prefiere no entrar en los debates políticos y trabajar para mejorar la seguridad de las armas.
Está trabajando en un dispositivo externo que el usuario puede adjuntar al arma, el cual bloquea el gatillo si no la sostiene su dueño. Es muy parecido a lo que proponen las anteriores versiones de las armas con desbloqueo mediante huellas digitales, solo que el usuario no deberá comprarse un arma completamente nueva para utilizar la función, sino solamente el dispositivo, que costará US$ 319.

Integrantes de otros grupos se mostraron preocupados tanto por el invento de Kiyani como por cualquier arma inteligente porque ¿qué pasaría si otra persona de la familia que no sea la dueña del arma se encuentra en peligro y su huella no la desbloquea o si de repente se le termina la batería?
Kiyani respondió que su dispositivo puede almacenar hasta nueve huellas digitales y la batería dura varios meses, mientras que las fallas pueden ocurrir incluso en las armas que no son inteligentes (Producción: Camila Olivera Sapienza).


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