Lanzar objetos ayudó al ser humano a evolucionar

La mejora en la técnica de arrojar con el brazo, que apareció por primera vez hace dos millones de años, fue clave para la evolución de la especie puesto que mejoró la capacidad para la caza, indica un estudio
Ser capaces de lanzar objetos con el brazo convirtió a los seres humanos en cada vez mejores cazadores y, por eso, los ayudó a evolucionar. Así lo sugiere un estudio publicado el miércoles en la revista científica Nature, que explica que esta capacidad clave apareció hace dos millones de años en el Homo Erectus, debido a una serie de cambios anatómicos.

De acuerdo con esta investigación, encabezada por Neil Roach, de la Universidad George Washington de Estados Unidos, en esa época, el cuerpo cambió de manera que aumentó la generación de energía en la zona del hombro, lo que facilitó la evolución de la técnica de lanzamiento.

Según los investigadores, hubo en ese periodo un incremento de la actividad de caza y, en su opinión, la adquisición de la capacidad de lanzar proyectiles convirtió a esos homínidos y a los que les sucedieron en mejores cazadores.

Así, esta habilidad pudo haber sido esencial para el ser humano incluso mucho antes de la invención, relativamente reciente, de las lanzas y los arcos, afirman.

La clave está en el hombro


El equipo estadounidense se propuso hacer un análisis biomecánico de la capacidad del ser humano para lanzar a fin de explicarla desde un punto de vista evolutivo.

Como parte del estudio, hicieron un seguimiento a veinte experimentados lanzadores de béisbol y concluyeron que ciertas características anatómicas heredadas que permiten el almacenamiento y la liberación de energía elástica a la altura del hombro son clave para la habilidad de lanzar con fuerza y precisión.

Los autores del estudio apuntan que el propio Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución de las especies, ya planteó que la liberación de los brazos en los antepasados del ser humano y su conversión en bípedos les permitió cazar más eficazmente, usando lanzas.

Roach y su equipo advierten no obstante que, aunque esa habilidad única de los humanos de lanzar con fuerza y velocidad usando energía elástica pudo ser muy importante para los primitivos cazadores, la excesiva repetición del movimiento puede resultar en lesiones graves.

En este sentido, mencionan los riesgos que afrontan los lanzadores modernos, por ejemplo en deportes como el béisbol y el críquet, en lo que los jugadores experimentan con frecuencia distensiones y esguinces de ligamentos y tendones en los hombros.

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