La vida animal más antigua del mundo es uruguaya

Tiene 585 millones de años y fue descubierta por científicos uruguayos al sur de Melo, en Cerro Largo
Una suerte de gusano de un centímetro de largo se desplazaba en el fondo del océano, que entonces cubría lo que hoy es el departamento de Cerro Largo, en Uruguay. Sucedió hace unos 585 millones de años y, aunque la criatura desapareció de la faz de la tierra, las trazas en el suelo permanecieron fosilizadas.

Hoy son la prueba de vida animal más antigua del mundo. Se trata de los ancestros más lejanos de todos los animales, incluso, del hombre. Esto es así porque, a diferencia de otras formas de vida encontradas –como las esponjas de mar–, la musculatura blanda de estos gusanos diminutos les permitía trasladarse, en busca de alimento orgánico en el fondo del mar.
Se trata de los primeros animales bilaterales, que podían trasladarse en busca de alimento

Además, conforman la primera prueba de vida primitiva “bilateral”. Es decir, animales que se distinguen de otras formas de vida más simples debido a su simetría: “Su lado superior se diferencia del lado inferior”, y además dejan un “tipo único de ‘huellas’”, explica la revista Science, que publicó el hallazgo este 28 de junio.

Probar las pruebas


Desde hace cuatro años los geólogos uruguayos Ernesto Pecoits y Natalie Aubet, ambos investigadores en la Universidad de Alberta, en Canadá, intentan demostrar que la fecha de las pruebas es acertada.

Fue en 2007 que descubrieron los surcos que estos animales dejaron sobre la roca sedimentada, pero debieron efectuar una serie de pruebas antes de confirmar el hallazgo.

Los restos fueron encontrados donde en algún momento estuvo el fondo del mar que cubría el sur de Melo, en concreto, en la zona llamada “fundación Tacuarí”.

Hasta entonces, los fósiles descubiertos en la zona del Mar Blanco, Rusia, eran la prueba de vida animal más antigua conocida. Sin embargo, el hallazgo probado de Pecoits y Aubet la supera por 30 millones de años.

Reajuste de cuentas


Como consecuencia, la comunidad científica ha tenido que reajustar la fecha de vida animal más temprana.
¿Qué vino antes de este animal?”, es la pregunta que ahora cabe hacerse según el investigador Kurt Konhauser

A su vez, deja abiertas una serie de preguntas, “no solo acerca del tiempo de la evolución animal sino sobre las condiciones ambientales en las que esta se desarrolló”, dijo a Science el geomicrobiólogo de la Universidad de Alberta y miembro del grupo de investigación, Kurt Konhauser.

Hoy, las muestras se exhiben en el Museo de Paleontología de la Universidad de Alberta, aunque se espera que pronto se envíe un duplicado a Uruguay.

Según Konhauser, la siguiente pregunta que queda hacerse es: “¿Qué vino antes de este animal?”.

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