La última vida de un viejo género

El surgimiento, auge y caída de las aventuras gráficas podría tener un nuevo capítulo en su historia, con la salida del juego de uno de los más aclamados creadores de la vieja escuela, el autor de "Grim Fandango"


Tu nombre es Edward Carnby. Eres un detective privado. Una anticuaria que acaba de comprar una casa llamada Derceto, cuyo misterioso propietario anterior acaba de suicidarse, te contrata para que examines un piano que hace cosas extrañas. En cuanto llegas, una rápida sucesión de raros acontecimientos que involucran una sombra, un rápido movimiento y un golpe, te dejan tirado inconsciente. Despiertas y estás atrapado en Derceto. Tu misión es luchar contra lo sobrenatural para lograr salir de allí.

Así comenzaba Alone in the Dark, la primera aventura gráfica que recuerdo haber jugado con escasos 12 años, una maravilla del entretenimiento inspirada en la obra del escritor H.P. Lovecraft. Marcada a fuego en la memoria de todo aquel que la haya disfrutado, esta aventura gráfica es una de las tantas que los gamers que hoy tienen entre 25 y 45 años recuerdan con nostalgia, como King’s Quest, Monkey Island, Day of the Tentacle y Grim Fandango.

El género de aventura gráfica se impuso fuerte en el mercado a mediados de la década de 1980. Su época de oro se extendió por más de 10 años, casi siempre de la mano de dos compañías, que fueron las que más trabajaron en el género: Sierra y LucasArts. Su caída llegaría con el auge de los first-person shooter (de disparos en primera persona). Pero antes varias cosas pasaron.

Del papel a lo digital


Las aventuras gráficas son la evolución de las aventuras de texto surgidas a principios de la década de 1980. En estas, dibujos muy sencillos acompañaban una elección al final del cuadro, algo similar a los libros de “elige tu propia aventura” que fueron furor en Uruguay sobre finales de esa misma década. Una lógica evolución de este formato ocurrió entonces en 1983, cuando Sierra presentó la primera aventura gráfica de la historia: King’s Quest: Quest for the Crown.

De la mano de su propio código encriptado, el adventure game interpreter (una tarjeta de 16 bits y un émulo de 3D), que Sierra usó por casi una década, el juego se impuso por sobre la competencia casi de inmediato. Generó dos secuelas y marcó la cancha para que toda compañía que se preciara de tal empezara su propia aventura.

El género recibió un impulso inesperado cuando en 1986 llegó Leisure Suit Larry. Su protagonista, un completo perdedor de 38 años cuyo único objetivo era conseguir alguien con quien encamarse, innovó el género (enmarcado hasta el momento en aventuras tradicionales, como podían ser las épicas o policiales) y lo complementó con mucho humor. La saga Larry se volvió una de las más populares dentro de las aventuras gráficas, sobre todo porque instauró un “vale todo” en el desarrollo de la trama.

Este era (y es) justamente el encanto de la aventura gráfica. El género supuso un cambio para la noción de videojuego, donde el usuario pasaba a protagonizar una historia compleja, acorde a una novela o una película. Encarnar un pirata, un detective privado, un loco o un tipo común que busca pasar una buena noche era algo revolucionario.

Resulta imposible avanzar en la historia del género juego a juego. Las compañías comenzaron a superponer lanzamientos y basta con acceder a la entrada de Wikipedia para ver lo que fueron esos años de furor: entre 1983 y 1999 se editaron más de 300 juegos de decenas de compañías, según la enciclopedia. Aún hoy se reeditan estos mismos títulos actualizados para la ocasión.

Algunas de las aventuras gráficas más famosas en el país y que he jugado un servidor fueron: Déjà Vu, The Secret of Monkey Island, Indiana Jones and The Fate of Atlantis, Sam & Max Hit The Road (el favorito de muchos), Shadow of the Comet, Full Throttle, The Dig, Jack Orlando, The Last Express y Blade Runner. Cada uno de estos merecería su propio espacio para poder desarrollar lo que significaron para generaciones enteras de gamers.

¿Game over?


Hacia fines de la década de 1990 comenzaron los problemas. Las compañías evolucionaron o cambiaron de propietario y decidieron que el diseño de producción de este género era muy costoso. Además, muchos desarrolladores y jugadores de la nueva generación consideraban anticuadas a las aventuras gráficas.

Se pretendió un salto masivo hacia el 3D que casi no funcionó, las reseñas en revistas especializadas dejaron de ser buenas y el público en general comenzó a volcarse hacia otros géneros.

En 1999 Sierra cerró sus puertas. Los más afortunados convirtieron parte de las pautas del género en un nuevo formato, las aventuras en tercera persona, y surgieron sagas como Resident Evil y Tomb Raider.

Pero, en plena caída, todavía quedaba tiempo para un último clásico: Grim Fandango, creada por Tim Schafer para LucasArts. Este misterio enmarcado en el folklore mexicano es hoy considerado por muchos la mejor aventura gráfica.

Es por eso que Schafer, también responsable de Day of the Tentacle y Full Throttle, entre otros juegos, presentó con su empresa Double Fine una idea de juego en el sitio de crowdfunding Kickstarter y en solo 33 días consiguió US$ 3.336.371. ¿Su propuesta? Darle a los inversionistas web “un asiento en primera fila mientras los desarrolladores de Double Fine revisan las raíces del diseño de Tim y crean un nuevo juego de aventura gráfica descargable para la época moderna”.

El resultado es Broken Age, una aventura gráfica que cuenta la historia de dos jóvenes que viven vidas paralelas. “La chica ha sido elegida por su pueblo para sacrificarse ante un terrible monstruo, pero ella decide dar pelea. Mientras, un varón vive una vida solitaria en una nave espacial protegida por una maternal computadora, pero él quiere liberarse para liderar aventuras y hacer el bien en el mundo. Aventuras aseguradas”.

Lo mejor es que, así, Schafer evitó los filtros de los tradicionales distribuidores y financistas, dando rienda suelta a su creatividad. O al menos eso se espera.

Los nostálgicos de las aventuras gráficas de la vieja escuela podrán descargarse Broken Age en enero, una nueva historia en la cual sumergirse durante días, como en las viejas épocas, pero ahora jugando en sus potentes computadoras del siglo XXI (Windows, Mac OSX, Linux), dispositivos móviles (iOS, Android) y hasta consolas (Ouya). Los más ansiosos, pueden mientras tanto descargarse el Alone in the Dark, que se encuentra con facilidad en internet y tiendas retro.

 



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