La Tierra por siempre

El proyecto de un artista estadounidense busca ser testimonio eterno del planeta: pondrá en el disco duro de un satélite una selección de 100 fotografías que sobrevivan a la humanidad


Aunque pase un millón de años y la humanidad desaparezca de la faz de la Tierra, el satélite EchoStar XVI seguirá orbitando. Llevará consigo lo que pretende ser el testimonio eterno del planeta: una selección de un centenar de fotografías, que el artista estadounidense Trevor Paglen tomó durante años de trabajo.

El proyecto, es organizado por Creative Time, se titula The last pictures ("Las últimas imágenes") y busca enviar al espacio un mensaje que sobreviva a la humanidad, informó en su web el diario argentino La Nación. Será una auténtica cápsula del tiempo.

El disco duro en el que estarán grabadas las fotos está hecho para evitar que se descomponga, por lo que seguirá existiendo incluso cuando el satélite comience a alejarse, 15 años después de ser lanzado al espacio. El EchoStar XVI será lanzado a fines de setiembre.

Doble mensaje


El artefacto de la NASA orbitará a unos 36 mil kilómetros de la Tierra durante ese período y luego iniciará el viaje hacia la “órbita cementerio”, donde se colocan los satélites al final de su vida operacional. Según dijo Paglen al blog CultureLab, de la revista New Scientist, esto significa que las imágenes podrán durar toda la eternidad.
Estamos haciendo las pinturas rupestres del futuro", dijo el artista Trevos Paglen

A través de esta colección de imágenes, el artista, que además es un aficionado a la astronomía, busca reflejar la complejidad y contradicciones que hacen a la vida humana. Para él, los satélites son capaces de representar una cultura que puede hacer “cosas extraordinarias”, como poner cosas en el espacio, explorar las cuestiones del principio del tiempo. “Pero también usamos ese conocimiento para destruirnos a nosotros y al planeta”, explicó a CultureLab.

Para completar el trabajo, Palgen debió asesorarse. De las discusiones con otros pensadores y académicos surgió, por ejemplo, la decisión de representar la vida a través de la imagen simplificada del ADN de doble hélice.

Las pinturas rupestres del futuro


La idea no es nueva, sino que es una versión actualizada de las dos sondas de oro Voyager lanzadas por Estados Unidos en 1977. Ambas llevaban grabadas imágenes, música, sonidos y saludos desde la Tierra, además de indicaciones sobre la ubicación del planeta en el sistema solar.

Para Trevor, los satélites lanzados por el hombre son potenciales ruinas culturales y materiales de la civilización humana: serán lo que una vez fueron “las pinturas rupestres de los hombres de las cavernas”.

Con plena consciencia de esto, el artista espera que enviar este material permita a la humanidad verse con “un poco de distancia”, y ver hacia dónde se dirige.

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