La telenovela del mundo de los smartphones

Entre amores, rencores y traiciones, las principales empresas de la industria se disputan la supremacía del millonario mercado. Apple, Samsung con Google, Microsoft con Nokia y BlackBerry están en un momento crucial
 

La industria de los smartphones se encuentra en un momento clave. En el segundo trimestre de este año se vendieron 225 millones de unidades, 15 millones más que los celulares comunes comercializados en dicho período. Fue un hecho histórico.

Pero un crecimiento del 46,5% del mercado en un año no llega sin un aumento proporcional en la competitividad de las empresas encargadas de fabricar esos smartphones.

Como si se tratara de una telenovela, las principales empresas vinculadas a esta floreciente industria viven desde hace una década una maraña de romances, alianzas, traiciones, escándalos y venganzas, tal como están representadas en la historia del recuadro.

Y, también como allí se retrata, después de tantos amores y desamores, en este momento las empresas están redefiniendo sus posiciones en la industria.

Por un lado está Apple, la empresa que desde su primer iPhone, lanzado en 2007, marcó el ritmo de la innovación en la industria. Sin embargo, en 2011, tras la muerte de su fundador, Steve Jobs, comenzó una lenta transformación hacia una empresa menos rupturista y más estabilizadora.

Sus nuevos smartphones, el iPhone 5S y 5C son una evolución de una tecnología que año tras año parece inmejorable. Los usuarios respondieron comprando la cifra récord de 9 millones de unidades en los primeros tres días, pero la prensa especializada no fue tan generosa al momento de las críticas.

En otra esquina está Samsung, la empresa surcoreana que se ha embanderado con Android (aunque ya tenga algún dispositivo con Windows Phone y amague con crear su propio sistema operativo). Fue gracias a esta asociación entre el gigante asiático y el estadounidense que Samsung logró hacer lo que hasta entonces parecía imposible: vencer en ventas al iPhone y a Apple en innovación.

En el segundo trimestre del año, Samsung vendió 71 millones de smartphones (31,7% del mercado), mientras que los iPhone captaron 14,2% de las transacciones. Respecto a la innovación, la firma surcoreana lleva varias victorias de corrido. Primero impuso la moda de las phablets (celulares grandes como tabletas), después le ganó a Apple al lanzar antes su reloj inteligente y finalmente anunció la presentación de los primeros teléfonos con pantalla flexible para octubre.

El tercero en discordia es Microsoft, que, tras desembolsar US$ 7.200 millones, se convirtió a principios de este mes en el dueño de la división de móviles de Nokia. La operación, no obstante, se hará efectiva en 2014.

La empresa estadounidense y la finlandesa eran socias desde 2010, cuando Nokia decidió dejar de lado su sistema operativo Symbian y comenzar a usar el recién lanzado Windows Phone. La decisión estratégica no hizo más que debilitar a ambos, algo que esperan revertir con su unión.

Por último está la canadiense BlackBerry. La ex Research In Motion revolucionó la industria cuando en 2003 lanzó el primer smartphone y fue hasta 2010 la líder del mercado estadounidense. Sin embargo, su tardía renovación del sistema operativo y lento pasaje a los dispositivos táctiles la llevaron a despedir a 40% de sus empleados el viernes anterior y este lunes anunció que el consorcio Fairfax Financial Holdings la había adquirido por US$ 4.700 millones.

Este es el actual escenario del culebrón de la industria de los smartphones. Continuará.

 

[box title="Amores y desamores de la industria de los smartphones" color="#37A1D6"]

Apple


Es el soltero más codiciado de la industria. Tiene refinamiento, inteligencia y creatividad, lo que muchas veces lo vuelven soberbio y hasta agresivo con sus competidores. Aun así, la mayoría o bien quiere ser como él, o bien quiere salir y asociarse con él.

La excepción es Google, una joven igual o más inteligente y ambiciosa que Apple, con la que solía mantener encuentros fugaces. Ella comenzó una relación abierta con otras compañías haciéndose llamar Android y él no lo soportó.

El despecho lo ha llevado a cometer errores (la fallida aplicación de mapas todavía gira en su cabeza) y a mantenerse todavía más firme en su decisión de ser el eterno soltero.

Es también para vengarse de Android que Apple ahora se ha amigado con su viejo colega y competidor Microsoft, permitiendo que su asistente de voz Siri busque solo a través del navegador Bing. Ahora que sentó cabeza con Nokia, Microsoft no parece ser tan peligroso, ¿o sí?

Apple ha llegado a un momento de su vida en que ya no es un joven revolucionario sin preocupaciones. Tiene un estatus socioeconómico que quiere conservar aunque otros comenten a sus espaldas que perdió el cetro de la innovación, ahora en manos del hasta hace poco ignorado Samsung.

 

Samsung - Google


De chico, Samsung era el nerd raro de la generación, pero creció y se convirtió en un atractivo innovador. Quizá por ese pasado es que, aunque hoy las ventas y la fidelidad de los usuarios le den la razón, siempre está lanzando nuevos productos para agradar.

Su inseguridad se ve enfatizada por Android, con quien mantiene una relación abierta. Ella desde un principio le aclaró que no le guardaría fidelidad y Samsung estuvo de acuerdo, pues tiene claro que la inteligencia del sistema operativo potencia las fortalezas de sus smartphones.

De todos modos, Samsung conoce el pasado de Android con Apple y sabe que ella en cualquier momento puede empezar una relación con otra empresa que sus celos no puedan tolerar. Por eso intenta independizarse de a poco, por ejemplo, creando aplicaciones nativas (como la asistente S-Voice) y su propia tienda aparte de Google Play (Samsung Apps). Incluso coquetea con la idea de hacer un sistema operativo nuevo.

Samsung está en su momento de esplendor creativo y máxima popularidad. Ahora debe soportar la presión de tener todas las miradas posadas sobre él y decidir qué hará con Android: puede dejar de desconfiar de ella y abrazar juntos el éxito, o emprender un nuevo y desconocido camino como soltero.

 

Microsoft - Nokia


Microsoft es un empresario exitoso y afable, pero por algún motivo que desconoce, siempre termina siendo el malo de la película. Sus millones surgen de una brillante idea, el negocio del software para PC, aunque justamente por estar concentrado en él, no supo ver a tiempo la nueva tendencia móvil. Para cuando se dio cuenta, ya estaba viejo para calzarse los championes y el jean. Lo suyo era el traje y el maletín.

Fue entonces cuando comenzó a coquetear con Nokia. Si bien es una mujer trabajadora, segura y estricta, sabe divertirse una vez que entra en confianza. Por eso, sus teléfonos son duraderos, potentes y con carcasas multicolores. Cuando se conocieron, ella ya había asumido que sola no podría competir contra el omnipotente Apple y la dupla creativa Samsung-Android. Precisaba un matrimonio que le diera esa estabilidad que siempre ofreció a sus usuarios y que ahora, extrañamente, parecían no estar valorando.

Fue así como, hace menos de un mes, Microsoft y Nokia se comprometieron. A principios de 2014 se casarán y, como van a vivir en Estados Unidos, ella adoptará el nombre de él. El interrogante es si este matrimonio arreglado por mutuos intereses los frustrará y llevará a la mediocridad, o potenciará sus fortalezas para dar lugar a algo nuevo y único.

 

BlackBerry


Para BlackBerry, las cosas no han andado bien últimamente. La fama le llegó de golpe y en grandes cantidades, cuando todavía era una joven con ideas diferentes y arriesgadas, cuando soñaba con cambiar el mundo. Y, en cierta medida, lo logró, ya que fue una pieza clave en la comunicación durante la primavera árabe.

Pero los tiempos fueron cambiando y BlackBerry creyó que su belleza duraría para siempre. No se dio cuenta de que, mientras ella posaba para las fotos, otros como Apple y Samsung trabajaban duro para arrebatarle el primer puesto. Y, a diferencia de Microsoft, no mantuvo viva la inquietud de innovar.

Cuando los flashes se apagaron y BlackBerry vio que todos enfocaban a su competencia, intentó cambiar. Dejó los obsoletos teclados físicos, incorporó nuevos gestos al mundo de los dispositivos táctiles y hasta se cambió el nombre (el de nacimiento era el vetusto Research In Motion). Pero nada fue suficiente.

Ahora, cerca de la quiebra y habiendo perdido su belleza exótica, buscó un marido sin éxito. Consiguió un préstamo para disfrazar su estrepitosa caída, pero las perspectivas a futuro no parecen ser buenas. Tendrá que reencontrarse con el orgullo interno de su pasado poderío para levantarse y volver a pelear.

[/box]

Comentarios