La tableta que hace Yoga

El nuevo dispositivo de Lenovo tiene todos los tics de la lista: elegante, práctica y veloz. El precio también es un punto a favor


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Cumple todos los estereotipos de belleza de la cultura de las tabletas: además de una estética elegante tiene un diseño único, un rasgo que la distingue del resto de los dispositivos que colman el mercado, incluso los de gama alta. Además, es ultradelgada y liviana. En otras palabras, la nueva tableta Yoga 8 de Lenovo es atractiva.

También el precio es seductor: cuesta US$ 399 en Uruguay, lo que la vuelve económica en el mercado local (en Estados Unidos vale casi la mitad). Sin embargo, la nueva apuesta de Lenovo (que en primavera lanzó los modelos de Yoga de 8 y 10 pulgadas) tiene un precio justo para lo que ofrece: ni más, ni menos.

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La primera impresión es muy buena, aunque lo que sorprende es el diseño. Similar a los teclados inalámbricos de Apple, la Yoga cuenta con una suerte de cilindro en uno de los lados, en el que se hospeda la batería (y, debajo, la tarjeta microSD). Este cilindro permite un espacio extra para la batería –Lenovo se jacta de una autonomía de hasta 18 horas– y permite que el resto del dispositivo sea superdelgado, con apenas 3 milímetros de espesor.

El diseño también es práctico en otro sentido: el del agarre y el modo de uso. Contar con una parte más gruesa para sujetar la tableta es una opción bienvenida, como lo son sus otros dos modos de uso: Inclinación y Soporte.

Estos son posibles gracias a una suerte de caballete que está plegado contra el cilindro y que se abre (no sin antes ejercer bastante fuerza; así que ojo con las uñas largas) como soporte. Así, Lenovo contempla las diferentes funciones de una tableta: escribir, jugar y navegar en internet , lo cual es más sencillo de hacer con la tableta inclinada sobre una superficie, para dar ángulo a la mano para tocar la pantalla; y mirar videos, películas y chatear, para lo cual es ideal el modo Soporte, que deja la tableta casi en vertical.

De esta forma, la tableta Yoga 8 demuestra que no es necesario añadir un teclado para hacerla más funcional.

En cuanto a la apariencia externa, cuenta con dos botones físicos: el de volumen a un lado y el de encendido/apagado y bloqueo al otro. Este último es grande y es el que se enciende cuando el equipo necesita batería o está cargando, pero es algo incómodo tener que buscarlo cada vez que se quiere desbloquear la pantalla. A su vez, cuenta con tres botones digitales que solo se iluminan cuando está encendida la pantalla: el de atrás, el menú y el que lleva a las apps que estén abiertas.

Una entrada para auriculares en el lado apuesto del botón de power y un puerto micro USB para cargar la tableta completan el panorama.

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La Yoga 8 corre con Android Jelly Bean 4.2, por lo que quienes ya sean usuarios del sistema operativo de Google se sentirán como en casa. Y los que no, tampoco tendrán inconveniente, ya que su uso es intuitivo y utiliza los movimientos touch universales (tocar, pinchar, arrastrar).

De hecho, ahí radica el primero de los puntos débiles de esta tableta: el software prácticamente no fue personalizado y, por familiar, no sorprende. Tampoco cuenta con funciones especiales o fuera de lo común (como lo fue en su momento el Air–View de Samsung, que permite previsualizar videos sin tocar la pantalla), que aunque solo sean un “chiche”, suman.

Al deslizar el dedo desde la parte superior de la pantalla hacia abajo se despliegan las opciones de conectividad, brillo de pantalla, sonido e imagen, entre otras. En el extremo inferior derecho, un botón de tres puntitos permite configurar temas, fondos de pantalla, etcétera.

La pantalla tampoco es un punto fuerte de esta tableta de Lenovo, que no sorprende con colores vibrantes y perfectamente nítidos. Aunque los videos en HD se ven con una calidad alta, está lejos de alcanzar la resolución de las pantallas vivas de los últimos Galaxy o el Retina Display de Apple. A su vez, la cámara (5MP) tampoco sale de lo común, aunque este aspecto es más exigente en el campo de los smartphones y no de las tabletas.

En resumen, la Lenovo Yoga 8 es lo que promete su precio, y aunque no es extraordinaria es una opción a tener muy en cuenta.

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