La selva que depende del desierto

Miles de tonelada de polvo sahariano cruzan el Atlántico para fertilizar los suelos amazónicos. Mirá el video


¿Qué es lo que conecta al desierto más caluroso con la selva tropical más grande del planeta? Miles de toneladas de polvo sahariano rico en nutrientes que atraviesan todos los años el océano Atlántico gracias al empuje del viento y se acaban convirtiendo en fertilizantes para los agotados suelos amazónicos.

Por primera vez, un satélite de la NASA ha cuantificado la cantidad de polvo que hace este viaje transatlántico. Los científicos no solo han medido el volumen de polvo, sino que también han calculado la cantidad de fósforo que viaja desde uno de los lugares más desolados del planeta hasta uno de los más fértiles.

El estudio, publicado en la revista Geophysical Research Letters, calcula que son unas 22.000 toneladas de fósforo al año, más o menos igual a la cantidad de fósforo que la Amazonia pierde por el arrastre que provocan las lluvias y las inundaciones hasta el mar. Este fósforo, sin embargo, solo representa el 0,08% de los 27,7 millones de toneladas de polvo del Sáhara que alcanzan anualmente la cuenca amazónica.

El fósforo procede curiosamente de la depresión Bodélé, una zona cubierta antiguamente por el lago Chad, que contiene enormes depósitos de microorganismos muertos cargados con fósforo. Se calcula que la depresión Bodélé ha perdido cuatro metros de polvo en los últimos 1.000 años.

“Sabemos que el polvo es un componente esencial del sistema de la Tierra. El polvo afecta al clima y, al mismo tiempo, el cambio climático afectará al polvo”, explicó Hongbin Yu, investigador del Centro Goddard de la NASA. Y agregó: “Para entender los efectos, tenemos que responder dos preguntas básicas: ¿cuánto polvo es transportado? ¿Y cuál es la relación entre la cantidad transportada y los indicadores climáticos?”
Este es un mundo pequeño (...) y todos estamos conectados entre sí", dijo Hongbin Yu, investigador del Centro Goddard de la NASA

Según difundió la NASA en su sitio web, el polvo viaja 2.575 kilómetros a través del Océano Atlántico. Cerca de la costa oriental de América del Sur, 132 millones de toneladas permanecen en el aire y 27,7 millones de toneladas –suficientes para llenar 104.908 camiones– caen sobre la cuenca del Amazonas. Alrededor de 43 millones de toneladas de polvo continúan el viaje hacia el mar Caribe.

“Este es un mundo pequeño”, dijo Yu, “y todos estamos conectados entre sí”.

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