La primera mujer italiana en la Estación Espacial Internacional

Samantha Cristoforetti es parte de la tripulación de la misión número 42 que llegó al laboratorio orbital en la madrugada del lunes


 

Una nave espacial Soyuz con la primera mujer astronauta italiana de la historia, Samantha Cristoforetti, despegó este domingo por la noche del cosmódromo de Baikonur en Kazajistán en dirección a la Estación Espacial Internacional (EEI).

La italiana viaja acompañada de un ruso, Anton Shkaplerov, y  un estadounidense, Terry Virts, en la nave Soyuz TMA 15-M, que partió de Baikonur a las 21:01 GMT rumbo a la EEI (19:01 en Uruguay), arribó a la EEI a las 02:49 GMT (00:49 en Uruguay) del lunes, dijo la NASA.

La agencia confirmó que los astronautas habían llegado a la Estación. "Llegó una nueva nave. Está confirmado que Soyuz está correctamente acoplada" a la estación, publicó.

Cristoforetti, de la Agencia Espacial Europea, es la primera mujer italiana de la historia que viaja al espacio. La astronauta de 37 años, que también es capitán del Ejército del Aire, permanecerá con sus compañeros a bordo de la EEI hasta mediados de mayo de 2015.

En la estación se encontrarán con otros tres astronautas, el estadounidense Barry Wilmore y los rusos Alexandre Samokutiayev y Elena Serova, que deben regresar en marzo a la Tierra.

Su viaje supondrá un cambio gastronómico en la Estación Espacial Internacional porque los astronautas llevan en sus maletas casi medio kilo de caviar, indicó a la agencia de prensa rusa TASS Alexandre Agureyev, un responsable de la EEI.

"Habrá en el Soyuz 15 latas 30 gramos de caviar, pero también naranjas, limones, tomates y 140 raciones de leche liofilizada y de té negro sin azúcar", explicó precisando que es lo que querían los astronautas para su comida de Año Nuevo. Cristoforetti se lleva también una "ISSpresso" (en referencia a las siglas en inglés para la EEI), una cafetera de 20 kilos de peso.

En total, 16 países participan en la EEI, entre ellos Rusia y Estados Unidos, que financian la mayor parte. Puesto en órbita en 1998, este laboratorio orbital cuya construcción costó 100.000 millones de dólares vio su vida prolongada cuatro años por la NASA en enero, hasta 2024.

La NASA depende de Rusia para enviar astronautas a la EEI, lo que le cuesta 70 millones de dólares por pasajero en las naves Soyuz.

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