La prehistoria: cómo internet llegó a Uruguay

En diciembre de 1988, jóvenes de la Facultad de Ingeniería iniciaron el capítulo oriental de la revolución tecnológica, con la primera conexión de correo electrónico; el resto pasó en un segundo
Alguna vez existió un mundo sin internet. Para Uruguay, el último día de esa era fue el 2 de diciembre de 1988, cuando el Instituto de Computación (INCO) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República (Udelar) estableció la primera conexión estable de correo electrónico con el resto del mundo. Esto fue siete años antes de que la sociedad uruguaya conociera formalmente la red de redes.

En ese entonces, esta conexión solo era utilizada por militares y por instituciones académicas, fundamentalmente en Estados Unidos, Canadá y Europa. “Sabíamos que si queríamos estar conectados a la comunidad académica teníamos que tener correo electrónico”, dijo a Cromo Juan José Cabezas, exdirector del INCO.

El nodo “Incouy” fue posible gracias a una computadora Texas Business Pro que había cedido Juan Grompone, en ese entonces encargado del Departamento de Arquitectura del Computador. Según relató Cabezas, era un PC “mejorado” pero, en comparación con el presente, “mucho menos potente que cualquier celular inteligente”. Era suficiente. Un email no permitía incluir más que un texto de pocos caracteres (como un SMS), o una fotografía o una gráfica pequeña. Las primeras PC habían llegado al INCO en 1986.

Correo con escalas


Conectarse era una odisea. Primero había que comunicarse telefónicamente con Argentina a través de un módem. Las líneas eran mecánicas –no electrónicas?, ruidosas y obsoletas. “A veces estábamos una hora discando”, recordó Cabezas. Una vez conectados, lo que ya era considerado un éxito, se enviaban entre 30 y 40 correos, lo que insumía hasta dos horas más. El procedimiento se repetía dos o tres veces al día en horarios prefijados.

La información llegaba a un nodo argentino que derivaba los mensajes vía satélite (por intermedio de la Cancillería argentina) hacia otro nodo en Estados Unidos y de ahí hacia su destino. Según apuntó Gastón Gonnet, quien fue el primer funcionario contratado por el INCO a finales de la década de 1960, “se podía mandar un mail si se sabía el camino. A través de Buenos Aires, (la facultad) se conectaba al resto del mundo. El mundo era muy limitado en esa época”.
Se podía mandar un mail si se sabía el camino. A través de Buenos Aires, la Facultad de Ingeniería se conectada al resto del mundo. El mundo era muy limitado en esa época", dijo Gastón Gonnet, exdocente del Inco

Tantas escalas hacían que, en general, el destinatario recibiera el mail un día o hasta dos días después de su fecha de enviado. Con todo, era muchísimo más rápido que el correo postal y muchísimo más barato que una llamada de larga distancia.

Gonnet quedó inscrito en los anales del INCO como la primera persona que envió un correo electrónico desde el exterior a Uruguay, precisamente a Cabezas. Lo escribió el 1º de diciembre de 1988 (un día antes de la primera conexión), desde la Universidad de Waterloo (Canadá), donde estaba realizando un doctorado. “Bienvenidos a la red!!”, se leía en el “asunto”. Era un texto de cuatro líneas. Y recordó: “Lo único que conseguíamos era mandar mensajes de un lado a otro. Los protocolos de internet todavía no estaban establecidos. Todo se basaba en conseguir que alguien que tuviera comunicación con el extranjero aceptara los mensajes para la facultad. Era todo a mano”.

Incouy duró hasta 1992. En ese tiempo llegó a tener más de 100 usuarios de la Facultad de Ingeniería, de más facultades de la Udelar y de otras instituciones. “No se le negaba el servicio a nadie”, afirmó Cabezas. En ese período, la dirección electrónica pasó de ser @inco.edu.ar a @incouy.edu.ar, a @incouy.edu.uy y, finalmente, a @fing.edu.uy. Sirvió para mantener el contacto con los estudiantes y docentes en el extranjero, lo que permitió que muchos volvieran al país, y para acercar a estos con sus familias. “Éramos una especie de delivery (de mails)”, bromeó Cabezas. Y añadió: “La novia del que estaba en Canadá venía a buscar el correo que le imprimíamos y la sentábamos en un terminal para que le mandara una carta, probablemente romántica. O para que coordinara la ida. Muchos padres se mantenían en contacto con sus hijos porque les asegurábamos el correo electrónico”.

Según reportes de la época, un kilobyte de correo electrónico costaba US$?0,35 a comienzos de 1992; un año después ya había bajado a US$?0,05.

Una vez que el proceso fue “dominado”, las comunicaciones se trasladaron al Servicio Central de Informática de la Udelar, desde donde la ingeniera Ida Holz impulsó el desarrollo de internet en el país tal como se conoce hoy. En 1990 se creó el dominio “.uy”, la conexión comenzó a ser directamente con Estados Unidos a través del nodo Uunet y se estableció el nodo Dcfcen para el tráfico con Argentina a un ritmo de conexión de seis y dos veces por día, respectivamente. Un año más tarde, la flamante Red Académica Uruguaya (RAU) contaba con más de 30 nodos.

“No existía ninguna visión a largo plazo de la trascendencia que esto tenía. Yo, por lo menos, no la veía. Solo teníamos la sensación de que teníamos una herramienta muy potente pero no nos podíamos imaginar lo que fue la década de 1990 y mucho menos que un celular podía llegar a ser mucho más que la Texas Business Pro”, comentó Cabezas a Cromo.
No existía ninguna visión a largo plazo de la trascendencia que esto tenía. Yo, por lo menos, no la veía. Solo teníamos la sensación de que teníamos una herramienta muy potente pero no nos podíamos imaginar lo que fue la década de 1990 y mucho menos que un celular podía llegar a ser mucho más que la Texas Business Pro", comentó Juan José Cabezas, exdirector del Inco

Conectados


Internet, por fin, se presentó en sociedad en 1994. Hasta entonces ANTEL había permanecido ajeno al cambio tecnológico, pero a medida que la RAU se hacía más grande se la comenzó a ver como competencia. En ese año ya había superado los 100 nodos y tenía cuatro redes nacionales sin conexión internacional.

Por la disputa con la empresa telefónica, la Udelar debió ceder el dominio “.com” y, un año más tarde, el acceso a internet por discado Adinet ingresó a la cancha. Seguro que se recuerda la primera vez que se llamó al 09091234 y viene a la memoria el sonido que delataba cuánto demoraba la conexión. “Prehistoria plus era eso”, bromeó Carolina Cosse, presidenta de ANTEL.

Adinet llegó a tener 300 mil casillas de correo electrónico en sus “años de apogeo” –antes de la irrupción de Hotmail y Gmail– y, según Cosse, continúa dando respuesta a una “masa importante” de usuarios. Hoy Adinet es Vera (@vera.com.uy) y la empresa espera que los viejos usuarios migren hacia la nueva plataforma que cuenta, además, con el Verabox, un servicio de alojamiento de archivos en la nube equivalente al Dropbox. “ANTEL no podía dejar (Adinet) a la buena de Dios. Hicimos una casilla de primer nivel alojada en Uruguay, con las normas de Uruguay, con seguridad y privacidad de Uruguay”, comentó la ingeniera.

El resto es historia conocida. Casi 2,5 millones de uruguayos mayores de 12 años utilizan internet todos los días, según datos del Perfil del internauta uruguayo 2014. La incógnita es qué pasará después. “No me animó a hacer pronósticos”, se atajó Cabezas, aunque conoce bien los orígenes. “La computadora unida con su capacidad de comunicarse ha ido colonizando zonas. Todo puede pasar”, agregó.




“Consumo de banda ancha no tendrá límite”


Entrevista a Carolina Cosse

¿Cuál es la situación del país en comparación con la región?

Estamos en el primer lugar en velocidad, accesibilidad, penetración y calidad. También en precio. Tenemos servicios limitados en tráfico sin costo, como el Universal Hogares, y servicios de altísima gama sobre fibra óptica de 120 megabytes por segundo cuyos costos están por debajo de servicios similares en Europa y Estados Unidos.

¿Cuál fue la inversión de ANTEL en fibra óptica?

Hemos invertido US$?200 millones por año. Hemos logrado más de 500 mil hogares conectados. La fibra no la instalamos pensando en que la gente tenga una mejor experiencia de usuario y nada más. Este proyecto se hizo para ser impulsor de la industria.

¿Cómo mejorará internet con la conexión con Estados Unidos?

El cable submarino de fibra óptica en el que ANTEL es socio es el proyecto de infraestructura internacional más importante que haya hecho Uruguay. Es un proyecto de futuro y de proyección regional. Este cable tendrá estaciones de enterramiento en Brasil y eso nos va a permitir ser proveedores de banda ancha internacional. Hay cinco proveedores que llegan a América del Sur; vamos a ser el sexto. El usuario va a tener la garantía de que su consumo sobre banda ancha prácticamente no va a tener límite. A ANTEL le va a proveer un gran ahorro. Es la posibilidad de seguir bajando las tarifas en un futuro mediano. ANTEL ingresará al mercado internacional de la mano de muy buenos socios, como Google, Algar Telecom de Brasil y Angola Cables. Ya comenzó la fabricación del cable y estará operativo a finales de 2016.


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