La peor amenaza para los taxistas aún no ha llegado

Mientras patronal, gremio, autoridades y usuarios discuten por Easy Taxi, ignoran otras aplicaciones como Uber, que pondrán en jaque todos los puestos del sector
En enero, la aplicación Easy Taxi llegó a Uruguay. El boca a boca hizo que el práctico servicio ganara adeptos entre usuarios y taxistas. En mayo, patronal y sindicato ya estaban advirtiendo que la app brasileña hacía peligrar el trabajo de las operadoras. El escándalo popularizó aun más Easy Taxi y llevó a extremar medidas y presiones para que las autoridades frenaran este y otros programas similares.

Más allá de querer privar a los usuarios de un servicio eficiente y cómodo, el problema de estos planteos es que Easy Taxi es el menor de los males de los taxistas. En las principales ciudades del mundo estos transportistas organizan paros por aplicaciones que les quitan trabajo a todos.

Uber y Lyft son los principales ejemplos. Ambas funcionan de forma similar a Easy Taxi: el usuario solicita un vehículo y, aquel que esté más cerca, reclama el viaje y lo pasa a buscar. La diferencia es que Uber permite solicitar taxis y autos con choferes profesionales (como remises), y Lyft contacta personas comunes para que viajen juntas.

Las ventajas para los usuarios son muchas. En primer lugar, estas aplicaciones ponen en circulación más vehículos de transporte, algo que suele escasear en ciertos horarios, fechas y situaciones climáticas. Para reducir los peligros de subirse a un auto extraño, cada chofer tiene una ficha donde, además de su nombre, foto, modelo de vehículo y matrícula, se despliega la puntuación que le dieron otros pasajeros respecto a cómo maneja y en qué condiciones tiene el coche, por ejemplo. Esto también permite que el usuario elija de antemano si quiere o no viajar con alguien que anda muy rápido o carece de cinturones de seguridad en los asientos traseros.

Además, en el caso de Uber, la más popular de las dos mencionadas, los usuarios pueden elegir qué tipo de vehículo desean, lo cual modifica la tarifa del viaje. Así, una persona muy alta puede optar por pagar más y viajar en camioneta para evitar golpear sus rodillas contra el asiento delantero. También existe la opción de compartir el viaje y pagar desde el smartphone con tarjeta o PayPal.

Según la empresa Uber, en ciudades como San Francisco, donde lleva cuatro años operando, es más barato moverse usando la aplicación que tener un auto propio. A su vez, con su servicio más económico, llamado UberX, se paga 30% menos que en un taxi.

Millonarios y rápidos


Ante estos argumentos no es de extrañar que Uber se esté expandiendo con rapidez en presencia y capital. Disponible gratis en 41 países y 141 ciudades, la empresa fue valuada en US$ 17.000 millones en la última ronda de financiación, en junio. Esto la convirtió en la startup tecnológica más valiosa del mundo.

La buena noticia para la familia del taxi es que Uber todavía no está disponible en Uruguay. La mala es que su método de expansión es implacable. Uber eligió una estrategia similar a la de Amazon y Groupon: crecer rápido, asociado con un negocio nuevo del cual es sinónimo y eliminar la competencia con precios tan bajos que incluso generen pérdidas a la empresa. Para cuando las autoridades y los taxistas intentaron reaccionar regulando o prohibiendo, la aplicación era tan popular que ya no pudieron.

En Uruguay pueden ver venir el fenómeno e intentar frenar esta app extranjera antes de que su éxito los atropelle. Aunque también podría suceder que, como pasó con Groupon y su versión local Woow, una empresa local adopte el modelo de negocio y ya no haya fundamentos para prohibir una herramienta uruguaya que genera trabajo nacional y brinda un servicio útil. Entonces, la única salida será la que tendrían que haber tomado primero: unirse a la innovación tecnológica.

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