La paradoja de los zoológicos

Para conectarse con una parte de la naturaleza, el ser humano recurre a encierros artificiales que distan de imitar el hábitat natural de los animales, y que suelen ser más deprimentes que pedagógicos


Aunque realistas, los murales que imitan árboles verdes, corrientes de agua cristalina, costas rocosas y cielos celestes no son reales. Las paredes de estos encierros en distintos zoológicos del mundo contrastan totalmente, de hecho, con la naturaleza que albergan.

Esta paradoja es la que busca reflejar el fotógrafo Daniel Kukla, quien para su serie Captive landscapes ("Paisajes cautivos") fotografió jaulas y encierros de estos establecimientos en 12 localidades de Estados Unidos y Europa.

Las imágenes fueron tomadas desde la perspectiva de un espectador, y congelan el hábitat artificial y deprimente de miles de animales salvajes alrededor del mundo.

Llamado a la reflexión


Con esta serie, Kukla también invita a reflexionar acerca del rol de los zoológicos, y a "explorar las motivaciones detrás de colectar, preservar y controlar el mundo natural", explica en su sitio web.

Para Uruguay, se trata de un tema que ha resurgido en la agenda política y mediática en el marco de los 100 años del zoológico de Villa Dolores, de la presentación del Sistema Departamental Zoológico de Montevideo por parte de la Intendencia de Montevideo, y de todas las protestas que estos suscitaron.

Por su parte, el fotógrafo dijo a la revista Fast Co. Design, los zoológicos "tienen la habilidad de funcionar como instituciones educacionales y de investigación increíbles, pero muy seguido los animales son puestos como un espectáculo y este aspecto educacional parece faltar". Agregó que siempre ha sentido una "mezcla de asombro y depresión por estos lugares". Esos sentimientos encontrados son los que sus fotografías despiertan.

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