La nueva luz mágica del océano

Los uruguayos acostumbrados a ver el efecto de las noctilucas en las orillas durante las noches de marzo y abril, se vieron sorprendidos por un brillo diferente este año

En las noches de la transición entre verano y otoño, el océano guarda una sorpresa, un estilo de “magia” fosforescente que deja boquiabierto a cualquiera que lo vea. Durante el período de marzo a abril, unos microscópicos organismos se acercan a las costas uruguayas para lucirse y crear un fenómeno natural fascinante.


Hay varios tipos de organismos que producen bioluminiscencia. Una de ellas es la famosa noctiluca, la más común y la única conocida en Uruguay hasta hace un mes.


La licenciada Ana Martínez de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) cuenta a El Observador que desde el 15 de marzo se puede ver bioluminiscencia en las costas de Uruguay, pero aclara que esta vez las culpables no son noctilucas. “Esta bioluminiscencia se debe a otra especie llamada Alexandrium fraterculus, que se ve por primera vez en las costas de Uruguay”, explica.


Esta bioluminiscencia se debe a otra especie llamada Alexandrium fraterculus, que se ve por primera vez en las costas de Uruguay”, explica Ana Martínez, de Dinara


Al principio la masa de organismos estuvo muy intensa en Rocha y Maldonado. Luego, por motivos de vientos se trasladó a Aguas Dulces y en este momento la mayor intensidad se encuentra en el Chuy. Martínez explica que el fenómeno durará si las condiciones del agua son favorables. Además, cuenta que el movimiento es fluctuante, que no siempre aparecen la misma cantidad de organismos y, a veces, ni siquiera se da en la época esperada.


Luminiscencia


La luz fosforescente que se ve en la orilla ocurre cuando los organismos se activan. ¿Cómo se activan? A través del movimiento.


“Si la mancha (la gran densidad de organismos) está lejos de la costa, no se va a ver porque no hay nada que la mueva. Cuando está en la orilla se ve porque rompe la ola y genera movimiento en el agua”, explica Martínez. Y es que esta luz que emiten los organismos, en realidad es un mecanismo de defensa. Se encienden para evitar que se los coma un depredador.


Por eso se ve cuando rompe la ola en la orilla, cuando pasa un kayak a remo o, en el mejor de los casos, en una zambullida en mitad de una “noche de luminiscencia”, dice Martínez.


En otras playas del mundo este fenómeno también existe. Por ejemplo, en San Diego, California, la bioluminiscencia es de gran magnitud en las costas, pero el tipo de organismo responsable es otro, el Lingulodinium. Es el más común en territorio californiano y reconocido por la reacción más impresionante de todas. “Las especies son varias y se identifican en diferentes lugares por motivos asociados a la temperatura y la salinidad del agua”, dice Martínez.


¿Qué pasa durante el día?


“Los organismos de bioluminiscencia también se pueden ver durante el día, pero solemos confundirlos con agua sucia, ya que queda media rojiza y suele concentrarse en los puertos, donde se magnifica y parece pintura”, explica Martínez. La noctiluca deja el agua naranja, mientras que la Alexandrium tiñe el agua de rojo.


Cabe destacar que el Alexadrium es un tipo de bioluminiscencia autótrofo, mientras que la noctiluca es heterótrofa. Esto quiere decir que en breve puede pasar que las noctilucas estén de nuevo en nuestras costas para alimentarse de los organismos que se robaron el show en las redes sociales en las últimas semanas. Los interesados prepararse para un chapuzón de abril, celulares en mano para retratarlos.


 



¿Tóxico?


Varios surfistas se quejaron de picazón en los ojos y de ver “borroso” después de surfear varias horas durante el día. La causa de esto es que los mencionados organismos generan amonio. El amonio en pocas cantidades no es tóxico, el problema es estar en contacto varias horas. Esto puede producir alergias. Igualmente está comprobado que un chapuzón en pleno espectáculo de luminiscencia no es tóxico y vale la pena.



 



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