La nueva guerra de Call of Duty

La última entrega de la saga de disparos se sumerge como nunca en la ciencia ficción
Aunque la aparición anual de una nueva entrega del Call of Duty es un rito que se repite, la de este año era esperada con expectativa ya que se trataba de una colaboración entre Activision e Infinity Ward luego de casi dos años de trabajo. Call of Duty Infinite Warfare se presentó el 2 de noviembre y demostró que, si bien sigue estando en la punta, no logró la mejor de las secuelas posibles o al menos fue superada por alguno de sus competidores (como Battlefield 1).

Por primera vez en la saga Call of Duty la historia se traslada al espacio. Allí, nuestro personaje es el capitán Nick Reyes, un piloto de la United Nations Space Alliance, quien vive en carne propia el comienzo de la guerra con el Settlement Defense Front (SDF), un grupo de militares y colonos que reclamaron Marte y, ni bien lo lograron, se independizaron de la Tierra. Este argumento ya ha sido bastante visto dentro del género de la ciencia ficción; por ejemplo, en la muy recomendable serie de SyFy Channel The Expanse.

El SDF está liderado por el almirante Salen Koch que –en un gesto de inversión– es interpretado por Kit Harington (Jon Snow en Game of Thrones); un personaje que se presume complejo pero que, en verdad, aparece poco en la trama. Trama que, en sí, ha sido bastante criticada por ser lineal y que notoriamente desaprovecha las posibilidades de este enfrentamiento espacial.

Es cierto que al menos un aspecto de la misma ha sido aplaudido: el uso del Jackal, la nave que pilota Reyes, que es utilizada en varios momentos del juego. Pero uno de sus aspectos más novedosos como es el combate en gravedad cero ha sido tildado de "confuso".

Altibajos

Con todo, la nueva entrega de Call of Duty salva con nota ante la inclusión de otras dos modalidades de juego que complementan a la criticada campaña. El formato multijugador es nuevamente un éxito y es por la intensa propuesta de Infinite Warfare en este aspecto que se consigue crear un ambiente estratégico mucho más sólido, apoyado en una gran recreación de los mapas, los cuales permiten muchas posibilidades de desplazamientos. Y esto sin contar con el regreso de técnicas de juegos anteriores ya probadas en su efectividad.

El multijugador dispone de seis clases diferentes de personaje y 12 mapas iniciales que se extenderán a lo largo del tiempo, ofreciendo un potente abanico de posibilidades.

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La otra modalidad que complementa este lanzamiento es la campaña "Zombis", una historia adicional que permite ser jugada tanto en solitario como en modo multijugador, donde se desarrolla una campaña en este universo de Call of Duty pero en la que, de repente, todo se llena de muertos vivientes. La trama es por demás sencilla –resistir contra oleadas que incrementan su número mientras tratamos de reactivar la energía de una estación espacial– pero la propuesta, cargada de humor, ha sido por demás exitosa.

Lo que sí ha recibido aclamación unánime es el aspecto visual de Call of Duty Infinite Warfare, ya que se recrea un ambiente espacial de manera por demás convincente, si bien se puede echar en falta algo más de imaginación en la invención de los planetas y, en definitiva, de este nuevo universo.
El nuevo Call of Duty es ahora por la conquista del Sistema Solar. ¿Adónde iremos luego?

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Rodolfo Santullo