La nueva amenaza para la música

El stream ripping es un modo sencillo, rápido y práctico para convertir videos de YouTube o Vimeo en archivos MP3; suena útil, pero es una de las prácticas ilegales más extendidas en internet
La piratería se diversifica y prueba de ello es la manifestación llamada stream ripping que, de manera muy sencilla, convierte música de streaming (emisión en línea) en archivos MP3. Se trata de la práctica ilegal más popular entre los jóvenes de 16 a 24 años, de acuerdo a la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI). La industria de la música ya ha pataleado, como corresponde al caso.

El mecanismo es copiar el audio de un video o canción de servicios como YouTube o Vimeo y pasarlo a formato MP3 a través de aplicaciones y programas diseñados para ese objetivo. Este modo de conseguir música superó en popularidad a la descarga ilegal de los sitios de intercambio de archivos, los torrents, según el sitio web Variety.

La publicación estadounidense asegura que no es sorprendente que aparezca una práctica como esta en el actual contexto tecnológico. "El streaming ha revolucionado la industria de la música con servicios como Spotify o Apple Music. Y es más que lógico que se busquen diferentes maneras de continuar disfrutando de la misma sin necesidad de pagar por estos servicios", señaló.

Según los datos de la IFPI, el 49% de los usuarios jóvenes (entre 16 y 24 años) en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, España, Italia, Suecia, Australia, Japón, Corea del Sur, Brasil y México ha practicado el stream ripping, cifra que se incrementó en 9%, con respecto a 2015. Igualmente, 30% de la población total de internautas de todas las edades también se han unido al clan, representando un aumento del 10% en un año. A su vez, el 82% de toda las descargas de música se produce desde YouTube.

El streaming ha revolucionado la industria de la música con servicios como Spotify o Apple Music. Y es más que lógico que se busquen diferentes maneras de continuar disfrutando de la misma sin necesidad de pagar por estos servicios.

Piratería exprés

La web YouTube MP3 (que no tiene nada que ver con el sitio de Google y que se puede encontrar en www.youtube-mp3.org) ofrece la posibilidad de extraer las pistas de audio de los videos online de YouTube, sin autorización alguna, y descargarlos como archivo MP3 de forma muy sencilla y en tan solo unos minutos.

Las grandes discográficas ya reaccionaron y comenzaron a tomar acciones legales contra esta web, a la que ven como la mayor amenaza de la nueva piratería.

Algunas de las canciones de Marc Anthony, Britney Spears, Jennifer López o Lady Gaga aparecen entre las más de 300 que los mayores sellos discográficos del mundo citaron en un tribunal de Los Ángeles (EEUU) como parte de una demanda contra este sitio.

Este sitio web funciona en varias partes del mundo, incluido Uruguay, aunque sus servidores se ubican en Alemania. Disponible en 25 idiomas, recibe 60 millones de visitantes únicos cada mes. Los demandantes afirman que perciben en publicidad miles de dólares, de los cuales no llega ni un centavo a las arcas de los artistas.

En YouTube MP3 el usuario debe copiar y pegar el enlace de video de YouTube en una barra de conversión: a cambio del link, tendrá el archivo de audio en formato MP3 en solo minutos. "Es la forma más fácil para la conversión de videos a MP3", dicen sus creadores. "No es necesario ningún tipo de registro, lo único que necesitas es la dirección URL de YouTube. No te preocupes, nuestro servicio es totalmente gratuito. Necesitamos aproximadamente tres a cuatro minutos por video", añaden. Las conversiones se realizan en alta calidad: 128 kilobits por segundo.

Software pirata


A costa de los artistas

De acuerdo a los demandantes, dentro de todos los que incursionan en el stream ripping, YouTube MP3 es el mayor infractor. El director ejecutivo de la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos, Cary Sherman, subrayó en un comunicado que YouTube MP3 gana millones "a costa de artistas, compositores y sellos discográficos".

El secretario de la Cámara Uruguaya del Disco (CUD), Mariano Arsuaga, dijo a Cromo que el stream ripping "es una modalidad más de piratería en la red", por lo tanto y como "titulares de derecho", la rechazan "como a cualquier otra".

De cualquier modo, como ha sucedido con otras formas de piratería, el stream ripping disparó el debate, en el que la búsqueda del beneficio –de los artistas y de los consumidores– es la punta del iceberg. Unos se quejan de que no reciben nada a cambio, pero los otros aplauden no tener que pagar una suscripción mensual o escuchar o ver aburridos anuncios publicitarios.

También están los que afirman que la piratería contribuye a una mayor venta de los discos originales. Así lo recalca un estudio que realiza el Departamento de Economía de la Universidad de Queen (Canadá), que busca desmitificar la creencia de que piratear la música acabará con la industria.
Pero este tipo de reportes se da de bruces con otros informes, como el publicado por la consultora BB-Business Bureau, que asegura que la piratería tradicional y digital le cuesta a América Latina US$ 4.000 millones.