La mano robótica invencible al piedra-papel-tijeras

La Universidad de Tokio enfrenta uno de sus mayores dilemas éticos desde la Segunda Guerra Mundial

Publicado por Expansión

Una mano robótica que puede derrotar a cualquier oponente humano en el juego de piedra-papel-tijeras ha sumido a la Universidad de Tokio a uno de sus mayores dilemas éticos desde la Segunda Guerra Mundial: ¿Deberían los académicos japoneses levantar una prohibición de 70 años y explotar esa tecnología para la fabricación de armas?

Para algunos, la infalibilidad de la mano robótica a la hora de ganar un sencillo juego de niños representa un avance científico ingenuo e inofensivo. Otros vislumbran el uso de la tecnología en sistemas antimisiles, droides armados y drones capaces de esquivar balas.

La Universidad de Tokio, y la mayoría del resto de instituciones académicas japonesas, han prohibido durante siete décadas a sus miembros seguir líneas de investigación que pudiesen servir a propósitos militares. De este modo, según autoridades del Ministerio de Defensa japonés, se ha privado al ejército del país de una de las fuentes de investigación en materia científica y de ingeniería más fértiles del mundo.

El Gobierno del primer ministro Shinzo Abe, que ya ha retirado la prohibición a las exportaciones de armamento y ha reinterpretado la constitución pacifista, está presionando para anular el tabú académico.

Los esfuerzos incansables de China para aumentar su presencia militar en la región, unidos a la creciente preocupación sobre el futuro de la protección que ofrece EEUU, han permitido a las universidades argumentar que sus académicos podrían implicarse en proyectos de carácter militar siempre y cuando su propósito en última instancia sea la "seguridad y la paz".

Esto ha hecho que aumenten las presiones sobre Masatoshi Ishikawa, el profesor de la Universidad de Tokio que inventó la mano robótica, y sobre otros académicos japoneses para que cambien de idea. Aunque la Universidad de Tokio sigue mostrando dudas en torno a su postura, el avance de Ishikawa ha redefinido el debate.

"Cada vez que asisto a una conferencia internacional, hay una cola de personas que representan a fabricantes del sector militar o a gobiernos que quieren hablar sobre mi mano robótica y sobre el uso que se le podría dar", explica el Prof. Ishikawa.

"Es evidente que hay personas en la Universidad de Tokio a las que les gustaría que las normas cambiasen, pero yo no soy una de ellas".

En el caso de la mano robótica, su potencial militar es claro. El dispositivo es capaz de ganar siempre porque hace trampas. Combina los sensores de imagen y el movimiento mecánico más rápidos del mundo: puede ver qué movimiento ha realizado el oponente y ordenar a la mano otro que lo venza mucho antes de que el ojo humano pueda darse cuenta.

Los incentivos económicos que ofrece son evidentes. La financiación pública para las universidades de Japón está disminuyendo progresivamente y el Gobierno, mediante el lanzamiento de programas durante los últimos 18 meses, ha ofrecido incentivos económicos a los científicos e ingenieros para que participen en proyectos de carácter militar.

El año pasado, el Ministerio de Defensa japonés invitó abiertamente a los investigadores a que se unieran a su proyecto interno de investigación militar. Ha recibido 109 solicitudes: 58 provenientes de universidades y 22 de centros de investigación que habían renunciado tradicionalmente a la investigación militar.


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