La llamada del éxito

"Call me maybe", un hit surgido gracias a un tuit y un post en YouTube de Justin Bieber, se convirtió en la ineludible canción del verano y el meme audiovisual del año


Cada año, hacia el final del verano, muchas personas terminan hartas de esas canciones que no han parado de sonar en todos los lugares durante meses.

Para llegar a ese punto, los grandes hits comerciales siguen un camino conocido. Dan montañas de dinero y las grandes discográficas se esmeran en refinar su fórmula: sobre una base de pop, combinar un beat bien movido con una melodía con gancho y un estribillo pegadizo.

Se sirve primero en pequeñas dosis en la radio y, con el tiempo, se vuelve tan ubicua que no desaparece ni de la cabeza de la gente. Así solía ser antes de las redes sociales.

Solo un año atrás, las listas de éxito internacionales estaban encabezadas por estrellas que habían salido del modelo tradicional. Rihanna, Katy Perry y Black Eyed Peas son ejemplos de ello.

El tuit del millón de dólares


Este año, las cosas fueron distintas. Las bombas veraniegas en Estados Unidos germinaron por fuera del tradicional circuito comercial.

Canciones como Call me maybe de Carly Rae Jepsen, We are young de Fun o Somebody that I used to know de Gotye –melodías que desde hace un tiempo están sonando también en Uruguay– no empezaron en los medios de comunicación, sino en esos lugares donde cada día nacen más y más cosas: Twitter y YouTube.

De las tres, el caso más espectacular es el de Call me maybe.

Aunque lo había intentado, la autora de la canción no había logrado demasiada repercusión: dos años atrás, cuando ella tenía 26, había quedado en tercera posición en Canadian Idol.

La canción, lanzada en el pasado otoño boreal, no obtuvo demasiada notoriedad hasta estos últimos días, luego que Scooter Braun, manager de Justin Bieber, la incorporara a su sello Schoolboy Records, parte de Universal.
Es posiblemente la canción más pegadiza que nunca he escuchado”, tuiteó Justin Bieber sobre Call me maybe

Fue a instancia de Braun que Justin Bieber comenzó a ser su vocero. En Twitter dijo a sus 15 millones de seguidores sobre Call me maybe: “Es posiblemente la canción más pegadiza que nunca he escuchado”.

Dos meses después, Bieber, –el protagonista del video más visto en la historia de YouTube, la segunda persona con más seguidores en Twitter y la novena celebridad más seguida en Facebook–, colgó un video en YouTube donde él mismo y otros amigos famosos como Selena Gómez, jugaban a cantar Call me maybe.

Ese video inició varias cosas. Por un lado, el meme audiovisual del año en internet. Tras este primer tributo vinieron muchos otros, desde uno hecho por el Monstruo de las Galletas de Plaza Sésamo, hasta otro protagonizado por el equipo olímpico de natación de Estados Unidos.

Incluso hay una versión que aprovecha fragmentos de los discursos de Obama para, en un virtuoso collage audiovisual, hacerle cantar la canción de Jepsen.

No solo de internet se vive


Call me maybe corrió como la pólvora por la red, pero tardó un poco más en impactar en las ondas de aire. En marzo y abril, esta canción sumaba decenas de millones de vistas en YouTube y el 27 mayo ya estaba ocupando el número uno en iTunes. Sin embargo, según contó la consultora Nielsen a The New York Times, en aquellos meses la canción osciló entre el top 20 y 40 en las listas de éxitos radiales.

Ahora mismo, el video de Call me maybe tiene más de 237 millones de vistas en YouTube y ha alcanzado el número uno en países como Reino Unido, Australia, Finlandia, Irlanda o Nueva Zelanda.

Nielsen afirma que casi dos tercios de los adolescentes en Estados Unidos escucha música en YouTube, más que en ningún otro medio y como la misma Jepsen admitió en una entrevista: “Los videos virales han sido la principal fuerza para esto. Era demencial ver cómo la música podía difundirse a estos niveles gracias a internet. Es una buena cosa. Cambia el juego completamente”.
Los videos virales han sido la principal fuerza para esto. Era demencial ver cómo la música podía difundirse a estos niveles gracias a internet. Es una buena cosa. Cambia el juego completamente”, dijo Carly Rae Jepsen

No obstante, el hecho de que Bieber o Rebecca Black, la protagonista del video más visto en YouTube el año pasado, hayan alcanzado la fama en las redes sociales, no significa que el tradicional sistema de circulación musical esté muerto.

La trayectoria de Call me maybe en el mercado estadounidense demuestra que el poder de la radio es todavía esencial para convertir cualquier canción, sin importar cuán viral se vuelva, en un verdadero hit.

Como afirma Jay Frank, el director ejecutivo del original sello DigSin: “No hay ningún fenómeno de superventas que no tenga presencia en radio, pero el primer millón generalmente no viene de la radio”.

Mas allá de los intermediarios, no hay duda de que las redes sociales establecen un terreno en el que las audiencias pueden mostrar directamente sus preferencias.

Con Call me maybe encontraron una canción que infunde una alegre y adictiva sensación de euforia, y la hicieron suya. La radio no descubrió nada, sino que multiplicó algo que ya estaba funcionando.

Populares de la sección

Comentarios