La jefa en SpaceX

Gwynne Shotwell siempre sonó con construir una nave espacial
La segunda de las tres hijas del matrimonio entre un cirujano y una artista no tenía los mismos intereses que las otras niñas de su edad. En la escuela, recordó Gwynne Shotwell en una entrevista, le preguntó a su madre cómo funcionaba su coche. "Así que mi mamá me compró un libro sobre los motores. Lo leí y realmente me interesé en los motores y engranajes", relató.

Años más tarde se graduó de la Universidad de Northwestern con el título en ingeniería mecánica y matemática aplicada. Con ganas de trabajar en la industria automotriz, se inscribió en el programa de formación de Chrysler. Pero pronto descubrió otro camino.

Un amigo que trabajaba en Aerospace Corp., el centro de investigación que supervisa los contratos militares en el espacio, la invitó a presentarse a una vacante. Allí trabajó 10 años en análisis térmico, escribió decenas de artículos sobre el diseño conceptual de una pequeña nave espacial, la integración del transbordador espacial y los riesgos operativos, entre otros. "Me fui de Aeroespacial porque quería construir una nave espacial", dijo.

Entonces, fue la séptima empleada en ser contratada por SpaceX en 2002 y ha estado en su puesto actual desde 2008. Como directora de operaciones de SpaceX, se encarga del trabajo diario de la compañía de exploración espacial comercial fundada por Elon Musk, que incluye, hasta ahora, un balance de 50 lanzamientos y un acuerdo con la NASA para ofrecer viajes a la Estación Espacial Internacional. "Lo supe desde un principio. Si no teníamos éxito, estaba dispuesta a abandonar la industria e ir a vender casas o algo así. Afortunadamente, eso no sucedió", relató.

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