La importancia del aterrizaje de SpaceX

El turismo espacial está más cerca de lo que imaginamos
Lo sintonizaron decenas de miles, todos juntos alrededor de sus pantallas de la misma forma en que los residentes de la Costa Espacial de la Florida una vez se juntaron en las playas para presenciar el lanzamiento de cohetes en los albores de la era espacial.

Pero la audiencia que miraba la emisión en vivo desde la web del lanzamiento del SpaceX desde Cabo Cañaveral el viernes pasado presenciaron un show que hasta hace algunos años había sido descontado por imposible: el aterrizaje vertical del cohete Falcon 9, que usó el impulso de su motor para bajar la velocidad y tocar el bote que lo esperaba en el Océano Atlántico suavemente.

El domingo de mañana, la nave Dragon de SpaceX llegó a la Estación Espacial Internacional. Volando a una velocidad de 189 mil kilómetros por hora, la nave frenó junto al laboratorio en órbita y a las 7:23 de la mañana, el astronauta europeo Tim Peake la atrapó usando su brazo robótico.

“Parece que atrapamos al Dragon”, dijo.

Mientras que la misión principal era llevar comida y provisiones a la estación, fue el aterrizaje en el mar lo que fue saludado como un progreso.

Lanzamiento del Falcon 9

El presidente estadounidense Barack Obama, cuya administración fue rodeada con planes polémicos para retirar el transbordador espacial y contratar misiones a la estación espacial, tuiteó sus felicitaciones. Y empleados en SpaceX, que antes había presenciado cuatro intentos de aterrizaje fallidos, se volvieron locos, emocionados por llevar a cabo otra hazaña.

Buzz Aldrin festejó con SpaceX. También lo hizo Lori Garver, exadministradora adjunta de la NASA que ayudó a encabezar el esfuerzo dentro de la agencia para ayudar a levantar una nueva industria espacial comercial mediante la concesión de contratos lucrativos para ayudar a las empresas a desarrollar su nave espacial.

Ellos entendieron la importancia del aterrizaje para la industria espacial comercial: que ser capaces de recuperar cohetes, en vez de descartarlos en el mar, como fue la práctica por años, podría ayudar a disminuir dramáticamente el costo de los vuelos espaciales y eventualmente abrirlos para las masas. En diciembre, SpaceX había aterrizado por primera vez su cohete Falcon 9 en una pista de aterrizaje que construyeron en Cabo Cañaveral, luego de una misión para poner en órbita 11 satélites, pero solo fue en su primera etapa.

Pero esta vez, el evento (y esa osadía extra de aterrizarlo en un bote) reverberó más allá de la comunidad espacial. Varios periodistas estaban alentando públicamente la hazaña, de la misma manera en que Walter Cronkite lo hizo al ver a John Glenn convertirse en el primer norteamericano en orbitar la Tierra en 1962.

“Seremos exitosos, irónicamente, al volvernos aburridos. Dirán: ‘Ah, sí, otro aterrizaje, ninguna noticia’", dijo Musk.

El lanzamiento a la Estación Espacial Internacional fue el primero desde que su Falcon 9 explotó en junio. Mientras que la compañía investigaba las fallas, sus cohetes estuvieron en el suelo por meses. Ahora tiene un montón de trabajo para ponerse al día con una cartera de pedidos de lanzamiento comerciales y gubernamentales. En una conferencia de prensa tras el lanzamiento del viernes, el CEO de SpaceX, Elon Musk, dijo que planea lanzamientos cada dos o tres semanas más tarde en el año. Y seguirá intentando perfeccionar el arte de la primera etapa del aterrizaje, tanto en barcos como en el área de aterrizaje en Cabo Cañaveral.

Más tarde en este año, SpaceX también planea volar su cohete más nuevo, el Falcon Heavy, que tendrá 27 motores, o tres veces más motores que el Falcon 9. Pero la meta principal de Musk es volar a Marte. Y más tarde este año, planea proveer algunos detalles sobre los vehículos espaciales que podrían llevar a los humanos allá.

Junto con Boeing, SpaceX tiene un contrato con la NASA para llevar astronautas a la Estación Espacial Internacional. Los primeros vuelos están marcados para el año que viene. Si se realizan con éxito, esos vuelos podrían representar un logro aún más grande: las primeras misiones tripuladas al espacio desde tierra estadounidense desde que el transbordador espacial se retiró en 2011.

Fuente: Christian Davenport, The Washington Post