La idea millonaria menos pensada

Los gamers sabían que Twitch valía los US$ 970 millones que pagó Amazon, pero el resto del mundo conoció esta semana la empresa de streaming de videojuegos. Este es el cerebro detrás del éxito
“Desde el comienzo supimos que nos habíamos cruzado con algo especial, pero lo que siguió nos sorprendió tanto a nosotros como a cualquier otra persona”. Así describió Emmett Shear el éxito de Twitch, una plataforma de streaming de videojuegos que surgió en 2011 como un spin off de Justin.tv. La última fue la primera web del mismo estilo, aunque con contenido más general, creada por Shear y su colega Justin Kan en 2006. De hecho, Justin.tv fue cerrada este mes por el abrumador crecimiento de su sucesora.

Los creadores de Twitch la definen como “la comunidad para gamers más grande del mundo, con más de 45 millones de visitas por mes”. Un negocio así no podía pasar inadvertido por las grandes empresas y, tras especulaciones previas de un posible interés de Google, finalmente fue adquirida por Amazon esta semana. Como si los US$ 970 millones en efectivo que pagó no fueran suficientes, Shear y su equipo arreglaron seguir al mando de la plataforma y conservar su independencia, concretando el acuerdo más importante de su carrera: “Con el apoyo de Amazon tendremos los recursos para ofrecer un mejor Twitch”, dijo el emprendedor.

Sinónimo de las múltiples y diversas oportunidades que ofrece internet, Shear se ha ganado su lugar como uno de los referentes de la comunidad gamer en la web. Se graduó en Ciencias de la Computación de la Universidad de Yale en 2005 y, desde entonces, ha estado involucrado en la creación de varios proyectos y negocios online.

Su principal logro es ser cofundador y actual CEO de Twitch, pero Shear es también cofundador de Kiko (calendario online y directorio de páginas web de interés), socio de la empresa de capital de riesgo YCombinator e inversionista en aplicaciones móviles como la de video Socialcam.

Los millones pagados por Amazon por Twitch pueden haber sorprendido a algunos, pero al conocer la historia de este treintañero emprendedor resulta evidente que sabía lo que estaba haciendo. Y que eso valía mucho dinero.

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