La hormiga terrorista suicida

Cuando la hormiga envejece, segrega una peligrosa sustancia que puede liberar a modo de explosión si su colonia es atacada. Ella muere, pero todos a su alrededor, también
Mientras que los seres humanos solemos enviar a los jóvenes a la guerra, en algunas sociedades de insectos son los ancianos los que plantan cara en la batalla y salvan al resto.

Un estudio publicado recientemente en la revista Science revela que una especie de termita de las selvas de la Guayana francesa, la Neocapritermes taracua, envía a sus ejemplares más ancianos a misiones suicidas, armados con una “mochila bomba azul” que los insectos cargan sobre sus espaldas.

Cuando estas hormigas defensivas detectan un peligro se activa el mecanismo, aún desconocido, que hace que literalmente exploten. Este “sacrificio personal” no es en vano ya que generalmente termina por salvar a toda la colonia que está siendo atacada.

Los investigadores de la Academia de Ciencias de la República Checa en Praga, comprobaron que algunas termitas neotrópicas tenían manchas azules en el empalme entre su tórax y el abdomen. Desconcertados ante su hallazgo, que no tenía una explicación científica válida hasta ese momento, decidieron realizar un estudio a fondo del particular insecto.

Ahora se sabe que el tamaño de las manchas varía de una termita trabajadora azul a otra y que algunas trabajadoras blancas no tienen mancha alguna. La coloración azul es en realidad un par de cristales proteínicos que contienen cobre, segregados por glándulas especializadas encerradas dentro de bolsas externas en la espalda de la hormiga.

Inmolarse por la colonia


Cuando la termita trabajadora azul es atacada por un enemigo, rompe la pared de su cuerpo, matándose a sí misma en el proceso, para lanzar fuera una gota del líquido pegajoso que es tóxico para muchas especies. Los expertos dijeron que “es como un terrorista suicida descontrolado, que porta encima una mochila con explosivos. Él muere, pero todos los que están a su alrededor también”, aseguraron.
Cuanta más edad tiene el ejemplar, más poder posee”

La toxicidad del líquido es el resultado de una reacción química entre los cristales azules y los productos de glándulas salivales, segregados durante la ruptura del cuerpo.

Los investigadores también mostraron que conforme las trabajadoras envejecían, el peso de los cristales en sus bolsas sobre la espalda aumentaba. De esta manera, a medida que su eficiencia trabajadora declina, las termitas parecen fortalecer su armadura para irse preparando para su última misión. Según los expertos: “Cuanta más edad tiene el ejemplar, más poder posee”.

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