La historia del lago que explotó y mató a 1.700 personas

Fue hace 29 años en el noroeste de Camerún

Eran las nueve de la noche del 31 de agosto de 1986 cuando el lago Nyos dio una no grata sorpresa a los habitantes de sus alrededores.

El común y corriente Nyos, ubicado en las planicies de Camerún occidental, causó 1.700 muertes tras explotar aquella tranquila noche sin previo aviso.

El lago, situado al costado de un volcán inactivo, posee más de un kilómetro y medio de ancho y unos 180 metros de profundidad. El CO2 (dióxido de carbono) se filtró en el lago desde la capa de roca fundida del subsuelo, convirtiéndolo en uno de los tres lagos con una cantidad excesiva de este gas.

John Withington explica en su libro "Historia mundial de los desastres" como la explosión se escuchó a varios kilómetros a la redonda y el efecto que generó en los habitantes de la zona.

"Fueron pocos los que vivieron para contarlo, pero un hombre relató que había oído algo similar a una explosión, que le hizo salir al exterior, y allí vio a todas sus vacas desplomadas en el suelo. Cuando volvió a entrar en casa, encontró muertas a su mujer y a su hija", escribe en su libro.

La espectacular nube terminó con la vida de 1.300 personas que se encontraban en la periferia del lago, solo cuatro lograron sobrevivir. La explosión también causó estragos en más de 25 kilómetros alrededor del lago, donde se constataron las otras 400 muertes.

Los efectos que tuvo en los supervivientes fueron tos y ardor de ojos y nariz, como si les hubiera tirado gas de cocina encima.

Se pudo llegar a la conclusión de que el problema no fue solo la explosión, sino el aire tóxico que la gente empezó a respirar del aire, lo que también envenenó a cientos de miles de animales.

Esa toxicidad surgió debido a que el agua había absorbido grandes cantidades de gas (CO2), y luego de mezclarse debidamente, causó el desprendimiento de una gran burbuja de dióxido de carbono. Este fenómeno se trató de la erupción límnica más grave de la historia.