"La guerra digital recién empieza"

Experto analiza las consecuencias del ataque que tiró abajo a internet
El ataque a Dyn "demostró que esto recién empieza". Esa fue la conclusión de Claudio Caracciolo, jefe de seguridad de Eleven Paths, sobre el ataque informático al sistema de nombres de dominio que hizo caer el nervio central de la infraestructura de la web el pasado 21 de octubre. Ese día, hackers todavía no identificados sobrecargaron los servidores de Dyn y obstaculizaron el acceso a sitios populares como Twitter y Spotify, entre otros. El resultado fue un corte en la conexión a internet.

Para el experto en seguridad informática, el ataque de denegación de servicio contra Dyn fue una batalla más en la "guerra digital" que ya es evidente. "Fue un golpe duro. Hizo que la sociedad se diera cuenta del peligro. Puede ser cualquier país, cualquier gobierno. Cualquiera puede ser víctima y esto es un gran problema", dijo a Cromo. Los hackers se aprovecharon de las vulnerabilidades de routers domésticos y cámaras de vigilancia a través de un malware conocido como Mirai, malicioso y de código abierto, que los "esclavizaron" y conformaron una botnet, es decir, una red de robots informáticos que se ejecutan de manera autónoma.

"Ese código lo puede usar cualquiera. De hecho, dejaron a un país sin conexión", apuntó Caracciolo, expositor de la tercera edición de Movistar Move.

Días después del ataque a Dyn, dos compañías telefónicas de Liberia fueron el blanco y se colapsó toda la red. Hasta ahora se desconoce el motivo de por qué se eligió a Liberia como objetivo pero se cree que pudo haber sido una especie de experimento para probar el potencial de Mirai.

"¿Es muy loco el concepto de hackear todos los dispositivos móviles de un país para que el país mismo los utilice como una ciberarma? No. Es sumamente lógico. Es sumamente posible; eso es lo loco", señaló.

Lo que se viene

Respecto a las amenazas que se esperan para 2017, el jefe de seguridad de Eleven Paths sostuvo que la vulnerabilidad del internet de las cosas y su explotación por códigos maliciosos como Mirai será una tendencia en ascenso. "Cada vez más, lo que vos tenés a mano, o es parte de un ataque o es víctima de un ataque", sentenció.

A su juicio, los hackers se aprovecharán más de los objetos conectados (productos de consumo que van desde una TV hasta una heladera) que, por lo general, no se actualizan y por eso son más vulnerables. Al adquirir uno de estos dispositivos, Caracciolo afirmó que el usuario se olvida de implementar la primera regla de la seguridad: "Siempre es comprar, configurar y usar. Siempre hay una opción de privacidad".

Y añadió: "No miramos si necesitan claves más complejas; no preguntamos los permisos; ahí es cuando empieza a hacerse más complicado el mundo del internet de las cosas. Hay que plantearse si uno quiere y está dispuesto a perder cierto tipo de privacidad. Al fin y al cabo, vamos a perder control sobre nuestras cosas".

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