La física de la comba olímpica

La curva que hizo la pelota en los goles de Álvaro Recoba del sábado es un ejemplo del llamado efecto Magnus. En la Luna, estos tiros no podrían existir




Para poder ver el gol que Roberto Carlos convirtió con el Real Madrid en un partido contra Tenerife en la Copa del Rey 1997-1998, las palabras clave sugeridas por el buscador automático de YouTube son el nombre del jugador más “gol imposible”.

Sin embargo, la física tiene la explicación para este y otros tiros con comba, como los dos que metió Álvaro “Chino” Recoba para Nacional este sábado frente a Fénix: el llamado efecto Magnus.

El físico Ernesto Blanco y el biólogo Washington Jones, ambos especializados en biomécanica, explicaron: “En los dos goles de Recoba se puede apreciar que le pega con la cara interna del pie izquierdo sobre el lado izquierdo de la pelota, lo cual genera una rotación en sentido horario. La rotación se puede ver claramente en las imágenes televisivas, gracias a la pelota con manchas rojas que se utiliza en el fútbol uruguayo. Esto generó en los dos casos una fuerza que tiende a desviar a la pelota hacia la derecha. En el primer gol, este efecto sorprendió al arquero ya que la pelota parecía irse afuera y luego se desvió hacia el segundo palo, y en el segundo produjo un gol olímpico”.
En el primer gol, este efecto sorprendió al arquero ya que la pelota parecía irse afuera y luego se desvió hacia el segundo palo, y en el segundo produjo un gol olímpico. Ese gol desde el corner sería estrictamente imposible si no existiera el efecto Magnus”, dijeron los investigadores Ernesto Blanco y Washington Jones

Los atractivos goles olímpicos no podrían existir de no ser por el efecto Magnus, ya que el futbolista no tiene ángulo cuando patea desde el corner. Blanco y Jones, quienes han estudiado la biomecánica de fenómenos tan dispares como el ballet y la megafauna, explicaron que “este efecto consiste en que cuando un objeto se mueve en un fluido como el aire y viaja rotando, aparece una fuerza que tiende a desviarlo en una dirección que depende de cómo esté girando la pelota”.

En este sentido, el físico Ítalo Bove dijo que para el gol olímpico “es fundamental la forma en que se le pega a la pelota, pero la fuerza hacia el costado es proporcional a la fuerza que se le aplica”. Por lo tanto, cuanto más potente sea la patada, mayor será la comba.

Con el descubrimiento del efecto Magnus, la bala del cañón pasó de tener una forma esférica a una cónica, explicó Bove. Esta modificación permitió evitar ese desvío imprevisible que es tan mágico en el fútbol, pero muy inoportuno en la guerra.

De Passarella a la Luna


En 1996, el técnico argentino Daniel Passarella dijo una de las frases futboleras más recordadas de la historia del Río de la Plata: “En la altura la pelota no dobla”.

En realidad, la máxima de Passarella es 100% cierta en la Luna, donde no hay atmósfera, y en Marte, donde la atmósfera es muy tenue, ejemplificaron Blanco y Jones. Allí “sería imposible hacer un gol olímpico”, afirmaron, porque el efecto Magnus no se produce.

Los investigadores agregaron: “Son muchos los factores que se deben tener en cuenta en un remate de larga distancia en el fútbol: velocidad inicial, ángulo de incidencia con la pelota, aspectos aerodinámicos, como el mencionado efecto Magnus, entre otros. Pero un jugador como Recoba ya tiene la capacidad de calcular todas esas variables en forma automática, algo que a un físico le llevaría varias horas de trabajo y el uso de sofisticadas computadoras. Además seguramente luego de terminados los cálculos, le pegaría muy mal a la pelota”.

De hecho, el razonamiento que hizo Recoba en el partido fue simple, según explicó el sábado en conferencia de prensa: “Cuando me paré para tirar, (Luis) Mejía me miró, pero cuando se puso a ver el área aproveché y le pegué fuerte porque tenía el sol de frente. Estuvo bien (Alexander) Medina en ir a buscar la pelota y eso creo que distrajo al golero”. La parte del efecto Magnus ni la pensó. Es parte de su saber práctico adquirido.



Actualización del 29 de setiembre de 2014: Cambiamos el video de la nota ante un nuevo gol olímpico de Álvaro "Chino" Recoba.




Las matemáticas y el gol "imposible"


También las matemáticas pueden ofrecer una explicación al gol que convirtió Roberto Carlos para el Real Madrid en 1998. El programa deportivo Score 64 hizo un análisis de lo que llamó el "gol improbable", ya que, como demuestran los cálculos, aunque ridículamente difícil, el gol del brasileño es posible.

Roberto Carlos va corriendo a toda velocidad, acomoda el cuerpo y le pega de zurda a una pelota que va picando hacia la línea de la meta, a la derecha del golero. Cuando impacta la pelota, tiene un ángulo de apenas 0,82º.

El "tipo del laboratorio" del programa, Simon Bennet, explica que a esto hay que sumarle la presencia del golero de Tenerife, de 1,92 metros de altura y tres de ancho con los brazos estirados: "Si literalmente solo se quedara ahí y estirara uno de sus brazos, todas las probabilidades matemáticas de un gol se hubieran eliminado".

Al pegarle a la cara interna de la pelota con la cara externa de su pie izquierdo haciendo que la trayectoria se desvíe, tal como explica el efecto Magnus. A una velocidad de 120,26 kilómetros por hora, la pelota que pateó el entonces jugador del Real Madrid se torció un metro de su recorrido original.

En palabras de Bennet: "¿Difícil? Sí. ¿Imposible? Casi".






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