La fábrica de ideas de Google en busca de ganancias

¿Qué es, exactamente, lo que hace el laboratorio de investigación X?
El Proyecto Foghorn es uno de esos conceptos directos de la ciencia ficción que hemos llegado a esperar de Alphabet, el extenso conglomerado antes conocido como Google. La idea, concebida por el laboratorio de investigación X de la compañía, era utilizar agua de mar y química para crear combustible que pudiera refinarse para convertirlo en nafta. A diferencia de la nafta actual, no contribuiría al calentamiento mundial porque reciclaría el bióxido de carbono que ya está en la atmósfera.

De haber sido exitoso el proyecto, habría cambiado la definición de energía verde y, potencialmente, habría socavado a algunas de las industrias más importantes del mundo. Sin embargo, después de dos años de estarlo intentando, Foghorn murió en enero.

X, antes llamada Google X, descaradamente se refiere a sí misma como "la fábrica de las grandes ideas". Es la gente que está detrás del coche sin conductor, junto que varios otros proyectos como Loon, un intento por enviar el acceso a internet con un rayo desde globos en la estratosfera, y Wing, un servicio de entregas con drones. Esos esfuerzos están encima de docenas de proyectos malogrados, como una mochila cohete que nunca se construyó y dirigibles gigantes que arrastrarían carga con la misma eficiencia que un trasatlántico.

Lo que todos estos esfuerzos tienen en común, además del poder de la imaginación, es que no se gana dinero con ellos. El presupuesto y la nómina de X son secretos.

Pero, ¿qué es, exactamente, lo que hace X? Integrar una división de investigación es un concepto viejo y a menudo poco exitoso. Durante décadas, los gigantes corporativos, como AT&T, IBM, Microsoft y Xerox, han tratado, de diversas formas, de organizar grupos orientados a la investigación, con la esperanza de sacar partido de las tecnologías que van surgiendo antes que sus competidores.
Esos esfuerzos tuvieron un papel en la creación de algunas de las innovaciones más significativas del siglo XX. Por ejemplo, Bell Labs, entonces una división de AT&T, inventó el transistor, los cimientos de la electrónica moderna. Sin embargo, en muchos casos estos brazos de investigación hicieron poco por las empresas que los financiaron.

Si bien los inversionistas todavía no saben cuál es el presupuesto de X, al menos tienen el sentido de los límites. En el primer trimestre, Alphabet perdió alrededor de US$ 800 millones en lo que llamó "otras apuestas", todo lo que está fuera del negocio central de Google de las búsquedas y la publicidad.

"Fracasar en fracasar"

Los empleados de X pueden trabajar en cualquier cosa que quieran. De hecho, los desaniman para que no se desvíen hacia la principal actividad de Google porque esta tiene su propio equipo de investigación que se concentra en el aprendizaje de las máquinas y otros temas de la ciencia informática.

Con Foghorn, el objetivo era convertir el agua salada en gasolina por no más de US$ 5 el galón. Kathy Cooper, una ingeniera que dirigió el proyecto, dijo: "Creo que podríamos alcanzarlo, pero en unos 15 a 20 años".

Los empleados de X evitan hablar de dinero, pero no es un tema que puedan ignorar. Enfrentan barreras financieras que pueden acabar con un proyecto, si no resulta tan rápidamente como se había planeado. Y tienen que marcar diversos hitos antes de poder contratar a más personas para su equipo.

Ningún montón de tecnos

X se fundó en 2010 y originalmente, estaba dentro del campus principal de Google. Al principio, pareció un proyecto ampliado. Los que fueron empleados de Google dijeron que ello condujo a la tentación de proyectos publicitados en exceso mucho antes de que estuvieran listos. El ejemplo más notorio de eso fue Google Glass.

Hoy, las oficinas de la empresa están fuera del campus. Más allá del vestíbulo principal y de las oficinas, detrás de puertas protegidas con llaves electrónicas, se encuentran varios laboratorios, así como una bodega abierta que alberga una división llamada Cocina de Diseño, que pareciera ser una cruza de taller de maquinaria y el garaje de un padre genial.

A diferencia de Google, donde los ingenieros en informática son los reyes, a X la dirige un grupo ecléctico de científicos y reparadores, cuyas formaciones académicas van desde las matemáticas, la física y la química hasta el diseño, la moda y las artes públicas. La frase: "No soy ingeniero" parece ser un punto de orgullo. Rich DeVaul, quien encabeza a un equipo, estimó que menos de la mitad de los empleados tiene algún grado en ingeniería (él no lo tiene).

"Yo argumentaría que, de hecho, la gran fortaleza de X es que, básicamente, no somos un montón de tecnos", señaló.
Fuente: Conor Dougherty - New York Times