La explosión estelar más cercana en casi medio siglo supera a un trillón de bombas atómicas

Astrónomos profesionales y aficionados confirman el descubrimiento de un tipo de supernova que no se veía desde 1972 y es una de las más cercanas a la Tierra
Hace 12 millones de años, cuando la Tierra la dominaban pájaros gigantes y mamíferos que se alzaban más de tres metros, una descomunal explosión termonuclear marcó la muerte de una estrella. La semana pasada, un astrónomo captó por primera vez la luz de esa estrella agonizante, que había recorrido 12 millones de años luz hasta llegar a su telescopio. A pesar de su aparente lejanía, esa estrella acaba de convertirse en la supernova más cercana que se ha descubierto en más de 25 años y pertenece a un tipo que no se había observado en más de 40. En otras palabras, es uno de los acontecimientos astronómicos del año.

La nueva supernova ha sido confirmada por un equipo de astrónomos del Instituto de Tecnología de California, en EEUU, y otro observatorio de Italia. Las imágenes recogidas en el Observatorio de Remanzacco han permitido reconstruir el súbito brillo en la Galaxia del Cigarro (M 82), hogar de esta nueva y sorprendente supernova.

“Estoy sorprendido. Llevo 10 años persiguiendo estos objetos”, confiesa Miguel Ángel Pérez Torres, un especialista en supernovas del Instituto de Astrofísica de Andalucía sobre el descubrimiento. “Este tipo se supernovas se denomina 1A y suceden cuando una estrella sufre una explosión termonuclear equivalente a 1,5 trillones de billones de bombas atómicas como la de Hiroshima”, comenta. “Este tipo es entre 50 y 100 veces menos común que la otra gran clase que conocemos, en la que la estrella colapsa sobre sí misma. No creo que vuelva a ver una así en mi vida”, resalta.

Supernovas de Nobel


La importancia de este evento puede ser crucial. El estallido se ha detectado en un punto temprano, lo que quiere decir que su intensidad irá aumentando durante esta semana hasta alcanzar un “pico” de luminosidad. Esto hace que pueda observarse con un telescopio aficionado “de los más pequeños”, según Pérez Torres. El astrónomo duda que la estrella llegue a ser visible a simple vista o con prismáticos.

El hecho de que la supernova esté tan cerca y se haya captado en un momento prematuro va a hacer que “toda la comunidad de supernovas apunte los telescopios a esta estrella. Pérez Torres la usará para saber cómo se origina exactamente este tipo de cataclismo y si hay una o dos estrellas implicadas en las mismas, lo que podrá echar por tierra “toda una familia de modelos científicos”.

Las supernovas 1A son un Rolls-Royce de la astrofísica. La potente luz de estrellas como estas nos sirven para medir grandes distancias en el universo y calcular su tamaño. Astros de este tipo también sirven para demostrar que la expansión del universo se está acelerando, comenta Pérez-Torres, y que tiene que haber un misterioso ingrediente llamado energía oscura que sea responsable de este proceso. Los tres astrónomos que usaron supernovas para proponer demostrarlo, Saul Perlmutter, Brian Schmidt y Adam Riess, ganaron el Nobel de Física en 2011. La nueva estrella dará posiblemente “hallazgos de primer nivel”, opina Pérez Torres. La supernova más cercana detectada hasta ahora era SN 1987A, pero si solo se tienen en cuenta las 1 A, la última que se detectó fue en 1972 (llamada 1972e).

“Esta supernova es real y hemos podido tomar imágenes de ella”, explica a Materia Ernesto Guido, del Observatorio Remanzacco, una iniciativa de astrónomos aficionados que han observado la supernova hoy mismo. Por ahora el astro se llama PSN_J09554214+6940260 hasta que la Unión Astronómica Internacional mande un telegrama de confirmación con nuevo nombre y descubridor (que ha sido S. J. Fossey).

 

Vía Materia

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