La consecuencia menos esperada de Fukushima

La radiación proveniente de la central nuclear puede causar 1.300 muertes por cáncer a nivel mundial
La radiación proveniente de la central nuclear Fukushima podría causar hasta 1.300 muertes por cáncer a nivel global, según un estudio en el cual se demostró que la precipitación radiactiva de los reactores averiados de Tokyo Electric Power puede ser más letal de lo previsto.

El desastre nuclear de marzo de 2011 podría causar hasta 2.500 casos de cáncer, en su mayoría en Japón, dijeron científicos de la Universidad de Stanford. Estos incorporaron estimaciones de emisiones en un modelo atmosférico global en 3D para predecir los efectos de la exposición a la radiación, que se detectó en lugares tan distantes como Estados Unidos y Europa.

Los casos de cáncer podrían haber sido como mínimo 10 veces más numerosos si la radiación no hubiera caído en su mayor parte en el mar, dijo Mark Jacobson, coautor del primer análisis detallado de los efectos globales del accidente sobre la salud.
La única razón por la cual esto no fue mucho peor es que 81% de todas las emisiones se depositaron en el océano”, dijo Mark Jacobson, coautor del estudio

Emisiones idénticas de un accidente hipotético en la Central de electricidad Diablo Canyon en California serían 25% más letales debido a los patrones climáticos diferentes, según el estudio publicado esta semana en la revista Energy Environmental Science.

“La suerte incidió considerablemente”, dijo Jacobson, profesor de ingeniería civil y ambiental en Stanford, en una entrevista telefónica. “Los efectos varían significativamente con las condiciones meteorológicas y la única razón por la cual esto no fue mucho peor es que 81% de todas las emisiones se depositaron en el océano”.

El fallo de la fuente de alimentación de reserva en la central Fukushima Dai-Ichi situada 220 kilómetros al norte de Tokio, provocó el peor accidente atómico desde Chernobil en 1986.

Daño en el ADN


La lluvia radiactiva obligó a evacuar a unos 160 mil habitantes en los alrededores de la central. También dejó una zona de exclusión de unos 132 kilómetros cuadrados, en algunas partes inhabitable durante décadas. La exposición prolongada a la radiación en el aire, la superficie y los alimentos puede dañar el ADN, causando leucemia y otros cánceres.

Las mejores estimaciones de casos de cáncer derivados del desastre de Fukushima fijan la cifra en 180 y varían de 24 a 2.500, indicó el estudio.
La exposición prolongada a la radiación en el aire, la superficie y los alimentos puede dañar el ADN, causando leucemia y otros cánceres

El número más probable de muertes por cáncer es 130 y se estima que varía de 15 a 1.300, dijeron los autores, agregando que las variaciones reflejan incertidumbres sobre las emisiones y los métodos que utilizaron los investigadores para calcular su impacto.

“Demostraron que no hay efectos significativos sobre la salud pública” debido a la exposición a la radiación, dijo Evan Douple, jefe adjunto de investigación en la Fundación Hiroshima de Investigación de los Efectos de la Radiación.

Y agregó: “Su mejor estimación de 130 muertes por cáncer en Japón se perdería en la estela de fondo de los cientos de miles de muertes por cáncer que ocurrirían en el millón, aproximadamente, de personas de la población expuesta”.

Los otros efectos


Los mayores efectos sobre la salud fueron psicológicos, dijo Douple, cuyo equipo estudia el impacto de Fukushima. El estrés del terremoto, el tsunami y la fusión podría causar una variedad de efectos en la salud, cáncer inclusive, dijo.

Unas 600 personas murieron a raíz de la evacuación, sobre todo debido a la fatiga y la exposición entre los ancianos y los enfermos crónicos, dijeron los investigadores de Stanford, advirtiendo que no deben sacarse conclusiones sobre la política de evacuación.

“De todos modos existe la obligación de evacuar a las personas ante la posibilidad de que pase lo peor”, dijo Jacobson en un comunicado.

Los afectados por la precipitación de material radiactivo estaban en su mayoría en Japón, según el modelo de los investigadores. Este predijo “efectos extremadamente pequeños” en Asia y Norteamérica continentales.

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