La ciencia tras un misterio bíblico

Restos óseos atribuidos a Juan el Bautista pertenecieron a un varón del Medio Oriente del siglo I
Siempre resulta tentador ahondar en un misterio bíblico: un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford concluyó que un conjunto de restos óseos que muchos búlgaros atribuyen a Juan el Bautista pertenecieron a un varón del Medio Oriente del siglo I.

Aunque eso no prueba que los huesos correspondan al hombre considerado por los cristianos como el precursor de Jesús, sí significa que quienes creen que las reliquias son los restos de un santo del primer siglo tienen un asunto pendiente con la ciencia.

El descubrimiento de un sarcófago con un hueso de nudillo, un diente, un fragmento de cráneo y otros restos bajo un antiguo templo en una isla frente a Bulgaria, junto con una urna pequeña que lleva en griego una referencia a Juan el Bautista, generó un interés enorme cuando fue anunciado hace dos años.

En aquel entonces, las autoridades no esperaron una evaluación científica antes de presentar los restos en público y miles de personas hicieron fila durante horas para darle un vistazo a los huesos cuando fueron mostrados en la capital búlgara, Sofía.

Del escepticismo a la confianza


El profesor Thomas Higham, cuyo laboratorio calculó la edad de los fragmentos óseos mediante la prueba del carbono radiactivo y estudió su secuencia de ADN, admitió que fue escéptico en un principio.

"No esperábamos resultados que tuvieran relación con los deseados o esperados por nuestros colegas búlgaros", dijo el profesor de Oxford en una entrevista telefónica. Pero aseguró que el hallazgo —todavía no examinado por otros investigadores— superará la prueba y será Juan el Bautista.

"Tenemos mucha confianza en la genética", argumentó. El también asceta y predicador en el desierto fue luego hecho prisionero y decapitado por criticar al gobernante de Galilea, Herodes Antipas.

Uno de los colegas de Higham en Oxford, Georges Kazan, quien ha rastreado la historia tortuosa de los restos de Juan el Bautista, consideró posible que las reliquias del asceta terminaran bajo un monasterio del siglo IV en la Isla de San Iván ("Iván" es "Juan" en idiomas eslavos).

La cercana Constantinopla (ahora Estambul) era entonces el centro del mundo cristiano y la zona adyacente estaba "llena de monjes y reliquias santas", señaló Kazan. La Isla de San Iván, sobre una importante ruta comercial en el mar Negro, habría sido un destino posible para preservar los huesos del santo.

Ocho o nueve cráneos


Por encima de todo, Kazan dijo que había identificado más de 25 supuestas reliquias de Juan el Bautista dispersas en el mundo, incluidas 11 que serían de su cabeza. La mayoría parecen fragmentos óseos —incluyendo de una mandíbula— aunque es improbable que algunas piezas, por su longitud, correspondan a una misma persona.

Higham dijo que, inevitablemente, algunas reliquias no resistirán el estudio científico. "Andan por ahí unos ocho o nueve cráneos de Juan el Bautista. No todos pueden serlo", explicó.

El estudio de Higham fue financiado con una aportación de National Geographic, cuyo canal se dispone a transmitir el domingo un documental sobre el descubrimiento con el título de "Cabeza de Juan el Bautista".

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