La ciencia de las estampidas humanas

Se sabe qué sucede una vez que comienzan, no así las razones por las cuales tienen origen

Una estampida cerca de la ciudad sagrada de Mecca este jueves dejó más de 700 personas muertas, con cientas más heridas y el número de muertos todavía sigue aumentando. La estampida, que ocurrió durante el pico de la peregrinación anual hajj, es solo la última de una racha regular de eventos similares en el sitio, pero es la más mortal de los últimos 25 años.

Es difícil imaginar cómo una multitud, especialmente una reunida para un rito religioso pacífico, puede volverse tan mortífera. Pero el fenómeno es tan común que los expertos en control de multitudes con consultados para la mayoría de los eventos con más tráfico.

Mientras que la mayoría de los investigadores se concentran en cómo prevenir las estampidas al evitar que los espacios se llenen demasiado, se han realizado pocas investigaciones sobre lo que sucede una vez que una estampida comienza, o por qué, exactamente, es que suceden.

En 2010, una revision de toda la literature disponible sobre estampidas halló que, a pesar de los esfuerzos, cada vez suceden más. Pero los investigadores han notado que había poca información acerca de qué es lo que dispara estos eventos. Los primeros en responder, señalaron, se centraron en la búsqueda y el tratamiento de los heridos, no en tomar notas detalladas de sus observaciones de la estampida.

"Organizaciones mundiales de la salud tienen que reconocer que es un tipo importante de desastre", dijo Edbert Hsu, profesor adjunto de medicina de emergencia en Johns Hopkins, en un comunicado. "Si enviaran a alguien a alguien a un desastre de estos para ver qué sucedió a modo de protocolo, podríamos tener reportes detallados que podríamos usar y contrastar. Sin ellos, no podremos realmente entender qué es con lo que estamos lidiando".

Mecánicamente, las estampidas son trágicamente simples: una vez que las personas son empujadas unas contra otras con fuerza (unas siete personas cada tres metros cuadrados de espacio, según un estudio) es vital que aquellos al frente se sigan moviendo tan rápido como quienes están detrás de ellos. Si no, las personas de atrás, incapaces de ver el frente de la multitud, se moverán hacia delante buscando más espacio, asumiendo que aquellos al frente se seguirán moviendo para hacer espacio para ellos. Si, por alguna razón, los ritmos no coincidieran (porque alguien está bloqueando el frente del grupo, o un rumor se está dispersando de que en el fondo las personas están siendo aplastadas, causando que las personas aceleren su paso) el frente del grupo se vuelve más apretado, a veces produciendo la suficiente fuerza para aplastar a la gente en el mismo lugar en el que están parados.

Es posible que la mayoría de las estampidas mortíferas comiencen con una o unas pocas muertes, causadas por la mera fuerza del apretado grupo, causando que la masa entre en pánico. Las estampidas más pequeñas pueden no ser impulsadas por el pánico. Las personas pueden ser aplastadas por el peso de aquellos que están a su alrededor sin que nadie, conscientemente, esté empujando. De hecho, los expertos han argumentado que culpar al comportamiento de "la masa" es un error, ya que la mayoría de las estampidas pueden deberse solamente a los límites físicos de la locación.

Pero cuando las personas sí entran en pánico, ciertamente no ayuda. En una muchedumbre apretujada, somos víctimas de nuestra propia biología. La típica respuesta de "pelear o huir", con la que uno siente un golpe de adrenalina, es todo menos útil. Si las miles de personas buscando espacio pudieran estar tranquilas y serenas, las estampidas de estas magnitudes simplemente no ocurrirían. Pero al enfrentarse a la muerte, la mayoría será esclava de palpitaciones e hiperventilación, junto con una urgencia de correr por seguridad a cualquier costo.

En el mundo moderno, es más posible que nunca que las multitudes se reúnan. Las personas pueden volar desde cualquier parte del mundo para unirse a una ceremonia religiosa o poder ver a algún líder. Y, por ahora, las estampidas se mantienen como una posibilidad horrenda en cualquier reunión de tales circunstancias.


Fuente: The Washington Post