La ciencia detrás del cambio de hora

Científicos aseguran que agregarle una hora diaria al sol no solo sirve para ahorrar energía, sino también ayuda a prevenir el sedentarismo
Ayer los relojes retrocedieron una hora para volver a su horario habitual de invierno. Varios estudios científicos aseguran que este fenómeno tiene distintos impactos en la vida de las personas a pesar de que muchos de ellos pasen desapercibidos.

El cambio de horario no es un invento uruguayo. Fue Benjamin Franklin el primero en proponerlo en 1784 pero sin éxito. Luego en la Primera Guerra Mundial, los alemanes utilizaron esta técnica para reducir el consumo de carbón durante el período bélico más fuerte. Hoy en día, cuando la idea del ahorro y la austeridad está más instalada, son pocos los países no se suman a esta práctica.

Previene el sedentarismo


De acuerdo a un estudio publicado en el International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activitylos niños realizan más actividad física cuando se le gana una hora a la noche. La investigación se llevó acabo con 23.000 niños de diferentes partes del mundo que llevaban un marcapasos puesto. "Esto debería ser razón suficiente para fomentar las medidas del cambio horario en todas partes del mundo", concluyeron los investigadores.

Mejora la seguridad vial


Más horas de luz natural durante el día mejora la visibilidad de los conductores. Un estudio realizado en la ciudad de Nueva York demostró que durante los meses de cambio horario los accidentes de tránsito disminuyeron en un 0,7%.

Influye en la calidad del aire


Una investigación chilena publicada en Journal of the Air & Waste Management Assn reveló que durante los meses en lo que sucede el cambio de hora el aire es más limpio dentro de la ciudad. El período de toma de muestras de aire tomó 13 años.

Aumenta el estrés


Las personas producen mayores cantidades de cortisol (la hormona que se segrega naturalmente para combatir el estrés) cuando el atardecer se retrasa en el horario de verano. Según un estudio del Chronobiology International Journal se explica detalladamente que cada hora de retraso en el reloj implica un incremento del 5% en la medida del cortisol en sangre.

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