La caminata de los moai

Lejos de las teorías extraterrestres, un grupo de científicos demostró que para mover las estatuas de la Isla de Pascua solo se precisan cuerdas y fuerza humana


Desde extraterrestres hasta trineos de madera, las hipótesis sobre cómo los antiguos nativos de la Isla de Pascua transportaron los misteriosos moais a su posición actual son muchas y muy variadas.

Ahora, un estudio a publicarse en la edición de julio de la revista National Geographic propone una nueva teoría: las cerca de 900 estatuas de piedra distribuidas a lo largo de la isla fueron diseñadas para desplazarse en posición vertical con un movimiento de balanceo, utilizando solo mano de obra humana y un sistema de cuerdas.

Para probarlo, los arqueólogos Terry Hunt de la Universidad de Hawai y Carl Lipo de la Universidad Estatal de California, en colaboración Sergio Rapu, arqueólogo e integrante de la población de indígenas que viven en la isla también llamada Rapa Nui, hicieron "caminar" a los moais.

Los científicos crearon una réplica de unos tres metros de alto y 5 toneladas de peso, unas 85 toneladas más liviana que las estatuas originales. Tres cuerdas fuertes, 18 personas y un poco de práctica fueron suficientes para mover la copia de forma "realativamente rápida" a lo largo de "unos pocos cientos de metros", informa National Geographic.

Múltiples teorías


La revista recoge varias de las teorías previas a la propuesta por Hunt y Lipo sobre el misterioso desplazamiento de los moai.

En 1986, por ejemplo, el ingeniero checo Pavel Pavel junto a un equipo de casi 20 personas intentaron mover una de las estatuas en posición vertical mediante movimientos de torsión. Sin embargo, dañaron la base del moai y tuvieron que frenar los estudios.

Un año más tarde, el arqueólogo Charles Love de Estados Unidos y un equipo de 25 personas levantaron una réplica de 4 metros y 9 toneladas, y la colocaron en un trineo de madera. En dos minutos lograron avanzar 45 metros.

Mientras tanto, para muchos de los cerca de 2.000 indígenas habitantes de Rapa Nui, descendientes de los colonos polinesios originales, la respuesta es simple. "Sabemos la verdad", dijo Suri Tuki, guía turístico de 25 años, a National Geographic. "Las estatuas caminaron".

Quizá el conocimiento popular no estuviera tan errado después de todo.

 

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