La batalla por conquistar tu muñeca

Multinacionales y startups de distintas partes del mundo compiten por un nuevo nicho del mercado tecnológico: los relojes de pulsera inteligentes


El nuevo frente de batalla de la industria tecnológica está en los relojes de pulsera inteligentes. Y esta vez no son solo las grandes empresas las que luchan por este prometedor nicho de mercado, sino también startups que consiguieron el dinero para desarrollar sus innovadores productos gracias a sitios de crowdfunding.

Tal es el caso de Pebble, un proyecto que batió récords en Kickstarter al conseguir US$ 10 millones, los cuales fueron aportados por casi 69 mil personas. Para hacer el reloj realidad, solicitaban 10 veces menos dinero del que obtuvieron.

Pero Pebble, cuya distribución empezó en febrero priorizando a quienes financiaron el proyecto, no es el primer reloj inteligente del mercado.

El año pasado fueron lanzados el Smartwatch de Sony y el italiano I’m Watch. Ambos funcionan basados en el sistema operativo de Android y tienen diversas funciones similares a un teléfono inteligente, pero la crítica ha indicado que todavía no son tan prácticos como para convertirse en un complemento necesario de los diferentes dispositivos móviles hoy existentes.

Es por eso que las mayores expectativas están depositadas en los grandes fabricantes de smartphones y tabletas de alta gama del mundo: Apple y Samsung. Mientras que la empresa de Cupertino tiene a unas 100 personas trabajando en su iWatch, la surcoreana confirmó esta semana que también está desarrollando un reloj inteligente, tal como indicaban los rumores, bautizado por la prensa como Galaxy Watch.

Ambos tendrían una función hasta ahora inexistente (la capacidad de hablar desde el reloj) y una característica innovadora (pantalla táctil flexible), aunque todos los detalles están todavía dentro del terreno de las especulaciones, ya que las compañías trabajan actualmente en el más absoluto de los secretos.

Cualquiera sea la forma que adopten, estos nuevos relojes de pulsera inteligentes ya son la envidia del propio James Bond.

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