La arriesgada apuesta de Dell

Veintinueve años después de su fundación, el icónico fabricante estadounidense de computadoras aceptó una oferta de compra por US$ 24.400 millones para sacar a la empresa de la bolsa
Michael Dell abandonó en su momento el control del día a día del fabricante de computadoras que lleva su nombre, un experimento que fracasó y terminó relativamente pronto. Pero ahora está poniendo gran parte de su fortuna sobre la mesa para revertir la suerte de la empresa.

Dell dejará de cotizar en bolsa tras un acuerdo de compra por US$ 24.400 millones liderado por Michael Dell y que incluye al fondo privado Silver Lake y un préstamo de Microsoft.

Que la compañía deje de cotizar en bolsa no es necesariamente una idea nueva. Michael Dell dijo en una conferencia con inversores en junio del 2010 que ya lo había considerado antes.
Esta es una oportunidad para que Michael Dell sea un poco más flexible en la gestión de la empresa. Esto no quita el hecho de que tendrá problemas en el mercado de computadoras como los tuvo antes", dijo el analista de FBN Securities Shebly Seyrafi

Al realizarlo ahora, la compañía del multimillonario puede centrarse en revertir su fortuna poniendo su atención en el negocio de la tecnología de la información, que deja mayores márgenes, como ha hecho IBM.

Esto no es tarea fácil para una compañía que ha construido su nombre en base a los ordenadores a medida, pero cuya estrella se ha desvanecido y que ahora quiere competir con rivales más grandes Hewlett Packard e IBM.

"Esta es una oportunidad para que Michael Dell sea un poco más flexible en la gestión de la empresa. Esto no quita el hecho de que tendrá problemas en el mercado de computadoras como los tuvo antes", dijo el analista de FBN Securities Shebly Seyrafi.

Una historia en montaña rusa


Michael Dell fundó la empresa en 1984 en la habitación de una residencia universitaria con 1.000 dólares y la llevó a la cima de la industria de los ordenadores. El lema del anuncio de televisión "Dude, you're getting a Dell (Colega, estás comprando un Dell)" se convirtió en una de las frases más conocidas a principios de los 2000.

El temprano éxito de su compañía lo hizo lo bastante rico como para iniciar un negocio llamado MSD Capital que emplea a 80 personas en tres ciudades y que invierte su dinero en desde acciones a inmobiliarias. Forbes lo sitúa entre los 50 multimillonarios más ricos del mundo, con una fortuna estimada en cerca de US$ 16.000 millones.

Pero gran parte de su éxito sigue ligado a la empresa que fundó y de la que no ha sido capaz de distanciarse.

La primera vez que cedió sus riendas fue en 2004, cuando su lugarteniente de años, Kevin Rollins, asumió el puesto de presidente ejecutivo. La empresa estaba en la cima del sector en ese momento, pero las ventas y el servicio a los clientes cayeron en los tres años siguientes y hubo una sensación general de alivio entre los inversores cuando Dell recuperó el mando en enero de 2007.

"No ha habido ningún cambio y el resultado final es que Michael fue el que construyó la compañía", dijo entonces el analista de Needham & Co Charles Wolf.

Ha nacido una estrella


En los seis años desde que Michael Dell recuperó el liderazgo, la cuota de mercado de la empresa ha caído aún más, al igual que sus acciones.

Dell, que obtiene más de la mitad de sus beneficios de la venta de computadoras personales C básicas y servidores, ha ido cediendo cuota de mercado ante HP y Lenovo, y junto con el resto de la industria lucha contra un descenso en la demanda de ordenadores personales.

Incluso con el aumento de precio desde que surgieron los primeros rumores de compra, las acciones de Dell tienen aproximadamente la mitad del valor que cuando recuperó el cargo. Eso sí, los títulos de HP han caído casi lo mismo.
"Esto le da flexibilidad. El mercado no estaba valorando a la compañía como él cree y quién mejor que él para saberlo", dijo Phil Silverman, socio gerente de Kingsview Capital

Durante este tiempo el mercado ha cambiado drásticamente y las icónicas computadoras de Dell han perdido el favor de los consumidores e incluso las empresas se mueven hacia el negocio de las tabletas y los teléfonos avanzados, un mercado en el que Dell ha hecho algunas tentativas sin éxito.

Esta caída se vio magnificada por la confianza temeraria de Michael Dell, que a veces lo metió en problemas con sus compañeros, la más conocida con el fallecido cofundador de Apple Steve Jobs.

Cuando Jobs volvió a liderar la compañía que había fundado en 1997, Dell sugirió que Jobs haría mejor cerrándola y devolviéndole el dinero a sus accionistas.

Nueve años después, Jobs tuvo la última palabra cuando la capitalización de mercado de Apple superó la de Dell. Incluso a pesar de su reciente caída, Apple sigue siendo más de 20 veces mayor que la anterior niña mimada de la industria.

Con Dell optando ahora por volver al sector privado, mucho dependerá de la voluntad de sus futuros socios para apoyar su potencialmente costoso cambio. Ya ha recibido algún apoyo a través de un préstamo de Microsoft para ayudar a financiar el acuerdo.

Según Phil Silverman, socio gerente de Kingsview Capital, "esto le da flexibilidad. El mercado no estaba valorando a la compañía como él cree y quién mejor que él para saberlo".

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