Japón enfrenta polémica por matanza de delfines

El ritual que se realiza en el pueblo pesquero de Taiji genera tensión diplomática entre Japón y Estados Unidos. Activistas en todo el mundo denuncian una “masacre”
El evento que se realiza anualmente en Japón es severamente criticado por organismos medioambientales. En cambio, Japón defiende la matanza en aras de la tradición milenaria que se realiza en esta zona del suroeste del país.

Según publica este martes CNN, este año se permitió el ingreso de 500 delfines a la cueva de Taiji, un número más alto que el habitual, pero finalmente se capturarán y matarán 100, declaró un miembro del sindicato de pescadores local que pidió no ser identificado. El resto será liberado o vendido.

La campaña de denuncia es liderada por una organización llamada Sea Shepherd Conservation Society, que incluso ha transmitido en vivo por internet imágenes de delfines de la variedad nariz de botella capturados para luego ser trasladados a la cueva donde se realiza la matanza.

El miembro del sindicato que habló con CNN, en tanto, informó que este año se utilizará un método “más humano” para matar a los animales:  se les cortará la espina dorsal en la playa, lo que les provocaría menos dolor porque la muerte llega rápidamente.

En Japón se defiende la matanza de delfines y se alega que no es diferente a matar otros animales para consumir su carne.  El vocero principal del gobierno japonés, Yoshihide Suga, dijo el lunes a los periodistas en conferencia de prensa que los mamíferos marinos, incluyendo a los delfines, son “recursos del agua muy importantes”.  Según explicó, la pesca de delfines es una práctica tradicional en Japón y se realiza según lo que dicta la ley. Estos animales no están protegidos por la comisión internacional de control de ballenas, de manera que cada país puede decidir qué hacer, agregó.

Defensores


La campaña de los activistas ha sumado numerosas figuras públicas, entre ellas a Yoko Ono –que envió una carta al gobierno de Japón- así como la actriz Jennifer Aniston. Pero la principal polémica se generó luego de que la actual embajadora de Estados Unidos en Japón, Caroline Kennedy (hija de John Kennedy),tuiteara que está “profundamente preocupada por la falta de humanidad de la matanza de delfines”.

El mensaje de Kennedy fue traducido al japonés y retuiteado miles de veces, lo que generó una andanada de respuestas de corte nacionalistas que resienten la visión occidental crítica de este tipo de matanzas.  “Para reírse”, escribió un usuario anónimo en un foro online. “¿Qué pasa con las bombas atómicas que se tiraron sobre Hiroshima, los bombardeos indiscriminados de ciudades japonesas y las matanzas que Estados Unidos realizó en el Medio Oriente”.

En Japón la tradición de comer carne de delfín y ballena viene de siglos atrás. Restaurantes y comercios locales ofrecen sashimi de delfín o ballena, al igual que sopas de atún y aleta de tiburón. El medio kilo de carne de delfín puede conseguirse por entre 6 y 10 libras.
Estoy profundamente preocupada por la falta de humanidad de la matanza de delfines”, tuiteó Caroline Kennedy

El gobierno de la prefectura de Wakayama,  en la que está ubicada Taiji, permite una cuota anual de 2.026 pequeñas marsopas y delfines para que sean cazados (entre ellos, unos 557 son delfines nariz de botella).

El lunes los pescadores de Taiji seleccionaron delfines que luego vendrán para ser mantenidos en cautiverio en parques marinos y acuarios de Japón y de todo el mundo, denunció el grupo ambientalista. Además, marcaron a los delfines que consideraron no adecuados para ser vendidos, que luego matarán o liberarán en el océano, explica Sea Sheperd en su sito web.

El pueblo, en el que viven unas 3.000 personas, debió instalar una guardia policial las 24 horas para lidiar con la creciente cantidad de activistas que llegan a la zona a protestar.

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