iPhone 6: más grande, más potente, más resbaladizo

Con la pantalla ampliada como mayor novedad, la llegada a Uruguay del último smartphone de Apple dio inicio a la tradicional interrogante de si vale la pena


 

¿Qué tanto pamento por 0,7 pulgadas más (que, en esta tierras son 1,77 centímetros)? Parecería una exageración discutir cuán poco o mucho ha cambiado el iPhone ahora que su nuevo modelo, el 6, tiene una pantalla de 4,7 pulgadas, mientras que la de su antecesor inmediato, el iPhone 5s, era de 4 pulgadas. Pero lo cierto es que esta transformación aparentemente trivial es la base de casi cualquier argumento a favor o en contra sobre el nuevo, brillante, hermosamente diseñado, poderoso, pero también grande y resbaladizo iPhone 6.

Para los usuarios de iPhone, acostumbrados a un aparato de cierta consistencia en peso y forma, los 6,9 milímetros de grosor resultan difíciles de aprehender. El mercado exige celulares cada vez más finos y livianos, y en ese sentido el 6 cumple con las expectativas al pie de la letra (pesa 129 gramos). Pero, al mismo tiempo, ese peso y grosor se sienten extrañamente livianos, al punto de que da miedo que se resbale de las manos. Seguramente solo sea cuestión de costumbre y en pocos meses estaremos cantando loas sobre su portabilidad y liviandad. Pero por ahora, ¡ojo! Use este iPhone con fibra protectora.

Tengo iPhones al menos desde el modelo 3 y nunca sentí temor de que se me cayera y la pantalla se rompiera. Pero en los primeros dos días de convivencia con el 6, pasé angustiada pensando que ahí mismo, mientras escribía un mail, se me iba a resbalar de las manos para terminar destrozado.

Pero el nuevo tamaño no solo genera cierta incomodidad o añoranza de iPhones pasados, sino que también es un gran “más” de este nuevo teléfono. Gracias a estas pulgadas extras, los videos se ven con más placer, los juegos son toda una experiencia, entran más aplicaciones en cada pantalla, se tipea con mayor facilidad y los ojos con presbicia agradecen textos de mayor tamaño.

Calidad en números


En el campo de los grandes beneficios, la capacidad de procesamiento que le infiere el nuevo chip A8 se percibe en todas las acciones y funciones. El usuario común no tiene por qué complicarse con términos de ingenieros, ni siquiera saber por qué un A8 le agrega algo a su vida, pero notará en el 6 que todo sucede con rapidez, sin trancas ni fronteras entre un movimiento y otro. Hasta la cámara de fotos es más veloz que sus antecesoras: para sacar una foto tras otra no hay delay.

Respecto a las cámaras, apenas se anunció el nuevo iPhone 6, una protesta empezó a repetirse: ¿los mismos 8 MP que en el modelo anterior? Es cierto que Apple decidió mantenerse en la misma cantidad de megapíxeles (a pesar de que la competencia ofrece hasta 41 MP), pero la cámara que incluyó en el 6 es mucho mejor que la de sus antepasados (y que varios smartphones de alta gama).

Por ejemplo, la función autofoco, que ya existía en el 5S, ahora reacciona con mayor rapidez y precisión. Es posible filmar videos en slow motion (cámara lenta) a 240 fps (cuadros por segundo). Las fotos panorámicas, cada vez más populares, ahora se pueden tomar con 43 MP de calidad, en contraposición con los 28 del modelo anterior. Otra función interesante es la de autoexposición dinámica, que incluso para los no entendidos ayuda a mejorar imágenes en las que la iluminación viene de atrás y tiende a oscurecer rostros o figuras en contraste. También funciona al revés y permite bajarle la luminosidad a las figuras si están sobreexpuestas.

Este es el primer modelo que se salta la versión de 32 GB de almacenamiento. Los consumidores exigen cada vez más espacio para guardar los cientos de fotos, videos y documentos que antes se guardaban en una computadora. Así que el 6 se adaptó y pasó de sus versiones tradicionales (8, 16 y 32 GB) a otras tres más “espaciosas” (16, 64 y 128 GB).

El iPhone 6 es un digno sucesor de la saga y una caja contenedora de una potencia antes impensable para un celular, pero ahora posible para muchas de las otras cajitas que fabrica la competencia, sobre todo Samsung. Con una versión nueva por año resulta hasta torpe discutir qué tiene de nuevo. Sin embargo, en el caso del 6, además del diseño y el tamaño, esta interrogante se eleva con un upgrade de potencia y funciones que, en conjunto, valen la pena.

 



 


Lo mejor del iPhone 6


 

1. Botón de encendido. Se trasladó desde arriba al costado derecho. Algunos extrañan su vieja ubicación, pero es más cómodo de alcanzar con el pulgar.

2. Video. Tremenda calidad y definición. Por defecto, está configurado a 1080p y 20fps, pero se pueden llevar hasta 60 fps.

3. Pantalla. Aquí el tamaño es una ventaja enorme. Son 4,7 pulgadas de retina display con resolución 1334 x 750. Un deleite para la vista.

4. Parlantes. Son superpotentes. El primer día que sonó la alarma en mi teléfono casi muero de un ataque cardíaco. Se agradece para la música.

5. Notificaciones. Además de las usuales, ahora se pueden incluir widgets con datos del clima o noticias, entre otras opciones.

6. Cámara frontal. Mejor performance al captar la luz. En el modo “ráfaga” el iPhone elige cuáles son las mejores selfies y descarta las peores.

 

Lo peor del iPhone 6


 

1. Fino, fino. Es tan fino que el lente de la cámara sobresale y hay peligro de que se raye. La solución es usar una fibra protectora.

2. Batería. Dura más que la del 5S, pero no todo el día. En los papeles dura 14 horas, pero en la realidad, si llega a las 10 horas, tire “cuetes”.

3. Resbaladizo. Con una pantalla de 4,7 pulgadas, la experiencia touch podría ser mejor. A veces se vuelve lenta y no responde inmediatamente.

4. Grande. Sostenerlo lleva un tiempo de acostumbramiento. Hay que reaprender a escribir tomando estas nuevas distancias.

5. iOS 8. El sistema operativo de Apple no para de evolucionar, pero tiene pocas adaptaciones específicas para la pantalla más grande.

6. Megapíxeles. La cámara no evoluciona en cantidad de MP, a diferencia de otras de la competencia, aunque sí lo hace en funciones.

 


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