Impresión 3D: el as bajo la manga de HP

Quiere recuperar el liderazgo en el mercado tecnológico y prepara una gran ofensiva

La impresión 3D es uno de los diez sectores de mayor crecimiento en EEUU, según la revista Time. En pocos años, la Cuarta Revolución Industrial impulsaría este tipo de tecnologías hasta un negocio de 12 billones (con b), según algunas previsiones.

Se cumplan o no dichas previsiones, es innegable que la oportunidad es inmensa, y HP quiere estar en primera línea cuando el momento llegue. Su foco no está en la impresión 3D doméstica, sino en el potencial de la disrupción de la cadena de suministro. Con una impresora 3D, se pueden producir piezas de cualquier forma imaginable, desde cualquier parte del mundo.

El gigante tecnológico californiano regresó al mercado de la impresión 3D a mediados de 2014. Lo hizo de la mano de uno de los fabricantes referentes del sector, Stratasys, que compite con grupos como Proto Labs, 3D Systems o la española Libelium, entre otros. HP y Stratasys fueron aliados hasta 2012, una alianza que, no obstante, no tuvo el recorrido que ahora sí se espera.

Tras dos años de I+D, HP Inc. (resultado de la segregación de Hewlett Packard en dos compañías independientes, el pasado otoño) anuncia sus primeros productos. "La HP Jet Fusion 3D Printing Solution revoluciona el diseño, el prototipado y la fabricación, y proporciona piezas físicas de muy alta calidad hasta 10 veces más rápido y a la mitad de coste que los actuales sistemas de impresión 3D", asegura la empresa.

Ha presentado dos primeras máquinas, la HP Jet Fusion 3D 3200, dirigida a prototipado y volúmenes pequeños de producción (a partir de 120.000 euros); y la4200, para empresas con necesidades de producción más complejas. Estarán disponibles en 2017 y finales de 2016, respectivamente.

HP Inc. plantea erigirse en el estándar de la industria, para lo que ha creado una plataforma abierta y se ha rodeado de partners como Siemens, Johnson&Johnson, BMW, Protolabs, Jabil, Autodesk Netfabb, Materialise y Shapeways, entre otros. Además, prevé crear una tienda de aplicaciones de materiales 3D y ya está colaborando con partners certificados como Basf, Lehmann & Voss, Evonik y Arkema.

¿Por qué ahora?

En 2014 expiraron algunas patentes muy relevantes que protegían algunas tecnologías láser aplicadas a la impresión 3D. En 2009 ya expiraron algunas importantes patentes, lo que dio lugar a la bajada de precios que ha motivado, entre otros factores, el impulso de esta industria.

Desde entonces, la tecnología ha evolucionado enormemente, aceptando distintos materiales (plásticos de todo tipo, cerámicas, metales, etcétera), mejorando la velocidad y garantizando, hasta límites bastante aceptables, la integridad estructural de las piezas.


Fuente: Expansión

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