Herencia de familia

El nieto del incónico oceanógrafo Jacques Cousteau está a una semana de completar sus 31 días sumergido investigando el ecosistema marino. Así, romperá el récord de su abuelo por una jornada


 

"La gente protege aquello que ama. Pero solo amamos aquello que conocemos", dijo una vez el legendario oceanógrafo y divulgador Jacques Cousteau. Ese concepto sigue vigente en su nieto mayor, Fabien Cousteau.

En una semana, Fabien, quien también es oceanógrafo, saldrá a la superficie después de haber pasado 31 días sumergido en el Aquarius, uno de los pocos laboratorios submarinos del mundo. El objetivo es poder estudiar el ecosistema desde abajo, casi como un pez más, y al mismo tiempo, concientizar sobre cómo los océanos están inexplorados o directamente dañados por la actividad humana.

Además, 50 años después de que el abuelo rompiera el récord tras pasar 30 días en el Conshelf Two, un hábitat submarino ubicado en el Mar Rojo, y filmara el documental Un mundo sin Sol, su nieto busca superarlo por un día.

Vivir en un ómnibus submarino


Desde el 1° de junio, Fabien y su equipo trabajan en la recolección de datos, en especial sobre el impacto del cambio climático y la contaminación en el arrecife de coral del Parque Marino Nacional en Cayos de Florida.

"Podemos hacer de seis meses a un año de recolección de datos en 31 días" al estar abajo del agua, señaló Cousteau en una entrevista con el medio digital Fusion. Al vivir en el lugar que quieren estudiar, las salidas a bucear pueden ser más largas, incluso de nueve horas, ya que a los investigadores solo les basta con salir del laboratorio para estar ahí.

El equipo de investigadores está viviendo en un laboratorio submarino ubicado a 19 metros de la superficie. De tamaño similar a un pequeño ómnibus, el búnker pesa 81 toneladas y está casi camuflado con los arrecifes cercanos por toda la flora marina que se ha instalado en su estructura.

El Aquarius tiene su propio aire acondicionado, conexión Wifi, cocina y seis compartimientos para dormir. Pero la mejor parte tal vez sea la mesa de la cocina, que tiene una vista directa al resto del océano a través de una ventana, en la que dos por tres se asoma algún animal curioso.

La comida, por su parte, llega en botes y es entregada día a día a los habitantes de Aquarius por medio de buzos. El mayor problema es la presión, que es casi tres veces mayor que en la costa. De acuerdo con la agencia de noticias Reuters, el laboratorio está presurizado para prevenir problemas de salud, provocados por el nitrógeno en el ambiente.

Más allá de la ciencia


Todo lo que pasa adentro y afuera Aquarius es transmitido las 24 horas a través de streaming, Twitter y mediante las visitas de varios medios y personajes importantes.

Cousteau ha conversado por Skype con varias instituciones educativas para mostrar su trabajo y le ha abierto las puertas a varios medios, que se han sumergido en la experiencia. Algunas de las visitas célebres que ha tenido en este mes incluyen al actor Ian Somerhalder y la buzo y bióloga Sylvia Earle, nombrada "leyenda viviente" por la Biblioteca del Congreso estadounidense y "heroína del planeta" por la revista Time. Otro que se hizo presente en el laboratorio fue el padre de Fabien, el ambientalista, explorador y productor de cine, Jean-Michel Cousteau.

Esta experiencia será además una investigación sobre el propio cuerpo humano y las consecuencias que le trae a la salud el estar tanto tiempo bajo el agua. El 2 de julio, cuando Fabien vuelva a estar a nivel del mar, deberá pasar por un proceso de 18 horas para poder salir, de manera que su cuerpo se adapte al cambio y no sufra complicaciones que le podrían incluso causar la muerte.

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