Hawking: “No hay agujeros negros”

A los 72 años el físico británico publicó un nuevo estudio en el que cuestiona la teoría moderna de estos espacios infinitos, que él mismo ayudó a crear
Varias teorías intentan explicar el comportamiento de los agujeros negros, esos espacios que aprovechan su fuerte campo gravitatorio para aprisionar la materia e impedir que vuelva a salir. Pero ahora el propio Stephen Hawking, uno de los astrofísicos que más ha contribuido a las teorías en torno a estos fenómenos del cosmos (en particular a la posibilidad de que emitan radiación), propuso una idea bastante más radical: que los agujeros negros no existen, al menos como se los conocía hasta el momento.

En un artículo online que ha quedado pendiente de revisión por sus colegas científicos, Hawking conjetura que no existen los “horizontes de sucesos” (la frontera que mantiene encarcelada las partículas, según la teoría clásica), sino los “horizontes aparentes”.

Estos permiten aprisionar la materia pero no de forma indefinida, por lo que eventualmente la liberan, aunque de forma caótica, recoge el diario español ABC. Y sin horizontes de sucesos, no hay agujeros negros, resumió el prestigioso físico británico.

“No se puede salir de un agujero negro en la teoría clásica, pero la teoría cuántica permite que la energía y la información puedan escapar de él”, dijo Hawking a la revista británica Nature.

El estudio de Hawking, que se basa en una charla que mantuvo vía Skype en agosto de 2013, en una reunión en el Instituto Kavli de Física Teórica en California, plantea que los efectos cuánticos que rodean a un agujero negro generan cambios demasiado violentos como para que sea posible la existencia de una frontera definida, como lo es un horizonte de sucesos.

Un misterio de años


El artículo de Hawking no solo pone en cuestión las ideas más aceptadas respecto a estos fenómenos del cosmos sino que intenta resolver lo que se conoce como la “paradoja del muro de fuego de los agujeros negros”. Según explica Nature, esta ha mantenido en vilo a los físicos durante casi dos años, luego de que fuera descubierta por el físico teórico Joseph Polchinski.

En ese entonces, los investigadores se preguntaron qué le pasaría a un astronauta que cayera dentro de un agujero negro. Los horizontes de sucesos son “matemáticamente simples consecuencias de la teoría general de la relatividad de Einstein”, recoge Nature. En ese contexto, el desafortunado astronauta sería atraído hacia dentro, alargándose en el camino como un espagueti y eventualmente chocando con la “singularidad” (el hipotético núcleo infinito del agujero negro).
No se puede salir de un agujero negro en la teoría clásica, pero la teoría cuántica permite que la energía y la información puedan escapar de él”, explicó Hawking

Sin embargo, más tarde Polchinski y su equipo analizaron el asunto y se dieron cuenta de que si se tenían en cuenta las leyes de la mecánica cuántica, el panorama sería muy diferente. Según concluyeron estos científicos, la teoría cuántica establece que el horizonte de sucesos debería transformarse en una región altamente energética o “muro de fuego”, lo que quemaría al astronauta hasta corbonizarlo.

Con su nuevo estudio, Hawking propone un tercer escenario posible, que es tanto más simple que los anteriores. Para este físico la mecánica cuántica y la relatividad general se mantienen intactas, pero los agujeros negros no tienen un horizonte de sucesos para encenderse. Su nueva sugerencia es que los horizontes aparentes son la frontera real de los agujeros negros, y que estos dejan escapar la materia luego de cierto tiempo.

Según dijo a Nature Don Page, un físico experto en agujeros negros que colaboró con Hawking en 1970, “la imagen que Hawking da suena razonable”. Los horizontes aparentes pueden disolverse (si bien Hawking no explica cómo) y por ende la nueva teoría propone que “en principio, cualquier cosa puede salir de un agujero negro”, dijo Page. Sin embargo, lo que saliera de allí quedaría irreconocible.

Teoría única


Hawking es consciente de que, para explicar todo el proceso, se necesita una única teoría de la gravedad y las demás fuerzas fundamentales (la relatividad general y la mecánica cuántica). Sin embargo, desde hace años los físicos parecen resistirse a esa fusión, recoge el diario español El Mundo. Por eso, “el tratamiento correcto sigue siendo un misterio”, explicó Hawking.

Acerca del autor

Comentarios