Hasta que la naturaleza los separe

En el zoológico de Tacuarembó, una mona y una dogo argentina son amigas inseparables. Así, muestran que la amistad trasciende la especie y que el nuevo sistema de seguridad del predio está funcionando


"En este momento las estoy viendo, Pupé anda a caballo de India”, relata del otro lado del teléfono el doctor Aquiles Chaer, director del zoológico municipal de Tacuarembó. Pupé es una mona babuino papion de 14 meses que suele pasear sobre el lomo de India 83, una dogo argentina de cinco años que desde hace unos meses es su guardaespaldas y amiga.

La amistad entrañable nace en realidad de un episodio que Chaer prefiere no recordar: fue él quien realizó la autopsia de la madre de Pupé, luego de que un intruso entrara al predio y la apuñalara la madrugada del 12 de julio. El director cuenta que no halla explicación para tanta maldad y lamenta que, además de quedar huérfana, Pupé perdiera a su hermano nonato.
No es una adopción, son cachorros que juegan”, aclaró el veterinario Aquiles Chaer, director del zoológico

Integrar a Pupé al grupo de babuinos del zoológico no era una opción. Esta especie convive en clanes con un sistema matriarcal y el zoológico de Tacuarembó no tiene matriarca. Los monos la rechazarían o peor, la atacarían. Pero la idea de acercar a Pupé a un perro no parecía una locura. De hecho, es una práctica que comenzó a implementarse en Alemania con tigres de bengala y simios, cuenta Chaer, quien asumió la dirección de la institución municipal hace nueve meses con la misión de “comenzar de cero”.

Entonces, el veterinario decidió que India 83 era la solución y llevó a la dogo con la mona. Desde entonces, verlas juntas es una escena común.

Amores perros


“No es una adopción, son cachorros que juegan”, aclaró el veterinario. Además de compañera de juego, India 83 es una suerte de guardaespaldas, una de los cinco dogos que tienen esta función en el zoológico.

Estos son parte de un innovador sistema de vigilancia que Chaer introdujo tras el suceso con la madre de Pupé en invierno, y que se encargan de custodiar los 3.000 metros del predio. Uno de ellos camina junto al guardia de seguridad, a los otros les toca cuidar a algún grupo de animales en particular. “Tienen un nivel de socialización muy importante”, asegura el veterinario. India 83 está destinada a los monos y siempre lo estará, agrega el veterinario.
Pirata 714, India 83, Cabo 613, Capitán 614 y Gato 615 son los dogos argentinos del zoo

Sin embargo, la amistad de este can con Pupé no durará para siempre. Será “hasta que la naturaleza las separe”, dice el director, quien explica que la mona deberá ser reintegrada a su tropa cuando alcance la pubertad. Pero antes de eso, deben darse otras condiciones.

En primer lugar, deben pasar ocho años para que la pequeña mona se desarrolle. Pero también será necesario restaurar el clan de los babuinos (que en este momento consta solo de dos machos). Para eso Chaer planea llevar una “hembra papion adulta” desde el zoológico de Durazno. Solo entonces Pupé será aceptada por sus pares y solo por eso el director aceptó ingresar un nuevo babuino a su predio.

Por su parte, la mona ha cambiado desde el primer encuentro con India. Ha comenzado a notarse la agresividad propia de su especie, por lo que se ha pedido a los visitantes que no la toquen, cuenta Chaer. Si bien Pupé está suelta, ya no se encuentra al alcance del público y se la ata con un collar con cadena. Esta situación durará “al menos un año y medio más”, estima el veterinario, tiempo que le llevará a India 83 alcanzar la edad adulta.

Del patio de casa al trabajo


El patio de la casa de Chaer tiene 45 hectáreas. “Puede verse desde Google Earth, es un campo dentro de Tacuarembó”, dice. Además de vivir allí, el director cría dogos argentinos desde hace 28 años. Así explica por qué en su casa “nunca pasó nada” y por qué le pareció buena idea extrapolar su propio sistema de seguridad al zoológico. Hasta ahora, le ha funcionado bien.

Al menos funcionó para Pupé, que encontró una amiga de cuatro patas para pasar su infancia “hasta que la naturaleza las llame a cada una por su lado”.

 


Dónde empezar


Chaer tiene varios planes para el zoológico, en vistas de que puede “empezar de cero”. Tomó el mando del lugar justo cuando estaba a punto de cerrar y ahora puede crear algo “desde la nada”. “Somos privilegiados”, asegura el director, que tiene en mente llevar adelante “una reserva, más que un zoológico”, donde dará protagonismo a los animales autóctonos y a las especies en peligro de extinción.

También pretende que los ejemplares nuevos estén sueltos y tener “la cantidad mínima indispensable”. Según sus planes, el predio será un lugar para pasear en familia y aprender. Quiere grandes avistáculos con cascadas de agua limpia, así como también recrear una pulpería y ambientar un restaurante criollo. Hasta busca tener un estudio de ensayo y grabación, donde los jóvenes toquen su música, sobre todo durante la Patria Gaucha, la principal festividad criolla del país. Explica que en Tacuarembó pueden “darse el lujo de adoptar estándares internacionales” porque no tienen que “tirar todo abajo para construir algo”.




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