Hacia el cuerpo biónico

En Uruguay y el mundo, la tecnología aplicada a la medicina permite que las personas que perdieron una capacidad, desde caminar hasta ver colores, puedan volver a hacerlo. Son los actuales cyborgs


 

El 12 de junio en el estadio Arena de Corintias, en San Pablo, un paralítico entrará a la cancha con su silla de ruedas bajo la atenta mirada de millones de personas. Se levantará, caminará y, cuando esté frente a la Brazuca, la pelota oficial del Mundial Brasil 2014, dará la patada inicial de la Copa. No se trata de un actor interpretando a un discapacitado ni mucho menos de un milagro.

La conmovedora inauguración será posible gracias a la tecnología bautizada como Walk Again, un exoesqueleto desarrollado por el laboratorio Nicolelis Lab, el cual permite caminar a las personas con parálisis. Así la realidad demuestra una vez más que personajes de la ciencia ficción, como en este caso los cyborgs, ya están entre nosotros.

En el mundo existen cientos de casos que demuestran que la unión entre el cuerpo y la tecnología es cada vez más normal. En el caso puntual de las prótesis, la medicina ha encontrado una aliada para darles a personas con discapacidad la posibilidad de recuperar parcial o totalmente cierta habilidad o, al menos, a encontrar una alternativa. Aunque lo lógico es pensar en quienes perdieron un miembro, la innovación tecnológica puede ayudar incluso a más gente.

Neil Harbisson es un artista británico que nació con acromatopsia, una condición visual que le impide ver los colores. Como consecuencia, desde pequeño tuvo que memorizar los colores. Ahora desarrolló un dispositivo que es como una suerte de vincha al que llama “tercer ojo”, que le permite identificar los tonos. Este aparato escanea la frecuencia de un color y envía el dato a Harbisson mediante un sonido especial.

Software y hardware


El Centro Teletón Uruguay cuenta con un equipo de ingenieros dedicados a apoyar la tarea del equipo de especialistas en el proceso de rehabilitación de los niños. La tecnología aplicada a la medicina es una constante en la fundación y los ejemplos pueden ir desde elementos de mecánica hasta software.

Al frente de este equipo está el ingeniero en telecomunicaciones Nicolás Peña. Si bien en Teletón están muy conformes con sus desarrollos de tecnología aplicados a la rehabilitación, el joven profesional reconoce que todavía hay mucho para avanzar.

En el plano de la mecánica, en el Teletón han creado una serie de modificaciones en elementos como las sillas de ruedas, las cuales son adecuadas a las necesidades de cada paciente. En el desarrollo de software orientado a brindar capacidades al cuerpo, la estrella actual se llama TICO y fue desarrollado en conjunto con la Universidad de Zaragoza, España. Por medio de este programa, el paciente que está imposibilitado de comunicarse parcial o completamente logra hacerlo mediante una serie de expresiones ya programadas. Puede formular pedidos, comentarios, preguntas e incluso expresar sentimientos, todo transmitido por una voz.

Pero el software y hardware también pueden combinarse. Por ejemplo, un paciente que había sufrido la pérdida total de la movilidad de su cuerpo a causa de un accidente, accedió a TICO para reproducir música dirigiendo el cursor de la computadora a través de los soplidos que emite a través de un tubo. Esto permite que los pacientes puedan hacer una actividad para muchos cotidiana “con la capacidad que tienen”, dice Peña. Y agrega: “Hay pacientes a los que, al conectarlos con una computadora, les abrís el mundo”.

Directo al cerebro


Óscar Luque es sordo pero pudo recuperar la audición y desarrollar el habla por medio de un dispositivo que consta de un implante coclear. Este dispositivo capta el sonido y lo envía como impulsos eléctricos al cerebro. “En verdad todos somos cyborgs porque en mayor o menor medida utilizamos la tecnología para llevar una vida mejor: marcapasos, manos biónicas, implantes cocleares. En el futuro todo acabaremos siendo cyborgs, porque es un ventaja”, cuenta Luque en un documental de la cadena RTVE.

Actualmente en Uruguay hay casos como el de Luque. Según Alejo Suárez, especialista en otorrinolaringología, del total de pacientes que se someten a esta intervención, 95% logran resultados positivos. El médico incluso afirma que la capacidad auditiva que obtienen es casi idéntica a la de una persona con condiciones normales. Esta técnica se recomienda en gran medida a niños de menos de 6 años para lograr mayor efectividad. Es que en esa edad están en pleno desarrollo de la escucha y habla.
En verdad todos somos cyborgs porque en mayor o menor medida utilizamos la tecnología para llevar una vida mejor: marcapasos, manos biónicas, implantes cocleares”, dice Óscar Luque, paciente de implante coclear

Otro caso donde un implante en el cerebro generó un cambio significativo en la vida de una persona es el de Marta Balañá. Tras años de medicación que empezó a no ser efectiva para mitigar los síntomas visibles del mal de Parkinson (en su caso, era el constante temblor de brazo, tronco y cabeza), esta artista española decidió someterse a un intervención. La colocación de un marcapasos cerebral le permite ahora controlar estos temblores.

Mientras la artista logró recobrar la estabilidad de la mano, el danés Dennis Aabo está en camino de recuperarla por completo. Perdió la mano tras un accidente con fuegos artificiales y ahora es sujeto de pruebas en la creación de un miembro biónico que envía la información al cerebro y le permite recibir datos sensoriales. Por medio de electrodos ubicados en diferentes partes de la mano, se procesa la fuerza ejercida al tomar un objeto y con ello la prótesis determina su peso y textura.

Para el tratamiento


En el Laboratorio de Análisis Digital de la Marcha de Teletón hay instalado un sistema de 12 cámaras con sensor infrarrojo repartidas por la habitación. Están conectadas a un software desarrollado por el equipo, el cual recibe las señales de una serie de receptores especialmente ubicados en zonas del cuerpo del paciente, desde la pelvis hasta los tobillos. Así realizan una representación 3D de la forma de caminar del paciente. El resultado se procesa obteniendo gráficas y videos que luego son analizados por un equipo de fisioterapeutas.

“En otras partes del mundo ha cambiado la cirugía ortopédica”, dice Margarita Baldizan, coordinadora del área de fisioterapia de la fundación, quien destaca la importancia de estos datos para los tratamientos.

Eduardo Levaggi, licenciado en terapia ocupacional, está a la cabeza de la utilización de un espacio lúdico en Teletón donde la tecnología se aplica a la neuroplasticidad (capacidad de las neuronas de cumplir funciones de otras que no están presentes). Por medio de videojuegos donde el paciente es el protagonista, se busca generar una suerte de realidad virtual que lleva al niño a realizar ejercicios que permiten mejorar sus habilidades, mientras son medidas por el equipo tanto en sus mejorías como en sus retrocesos.

A través de sensores dispuestos en el brazo o mano, los especialistas registran los movimientos y trabajan en el tratamiento del pequeño paciente, mientras este se divierte. “La actividad lúdica motiva más al niño, lo cual difiere más de otras actividades donde el niño se cansa”, señala Levaggi.

El futuro uruguayo


En el área de extensión de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, el químico Agustín Guerra hace proyecciones a futuro en el tema de las prótesis biónicas y los cyborgs. Sabe que en el país hay potencial para desarrollar este tipo de dispositivos a pesar de que no hay una preparación específica en el área.

“No formamos ingenieros mecánicos para trabajar específicamente en el desarrollo de prótesis biónicas”, dice Guerra. Sin embargo, esto no impide que se desarrollen este tipo de tecnologías complejas.

Para poder avanzar en esta área es necesario lograr una serie de condiciones, cuenta Guerra. Por ejemplo, hay que saber que no existen soluciones genéricas, que cada caso es especial, y hay que determinar las características especificas de cada uno. Es necesario tener en cuenta que no se trata solo de metales, cables y software, que hay carne y hueso, además de la vida de una persona. Porque como apuesta la recién lanzada marca estadounidense UNYQ, las prótesis no solo tienen que ser funcionales, sino también un elemento estético más, que acompañe el estilo de quien la lleva día a día.

“El cyborg no reconocería el jardín del Edén, no está hecho de barro y no puede soñar con volver a convertirse en polvo”, decía el Manifiesto cyborg, escrito en 1984 por Donna Haraway. En este texto se ponía ante los ojos del lector un ser poco distante de la esencia humana que era hasta como una amenaza. Hoy, en pleno siglo XXI, aquellas personas fusionadas con máquinas podrán demorar más tiempo en convertirse en polvo, pero viven como humanos más plenos gracias a la tecnología.

 


Cinco cyborgs actuales


 

Neil Harbisson

Con una condición visual que le impide ver los colores, desarrolló junto a un especialista un sistema al cual llama su “tercer ojo”. Consta de un sensor que, por medio de algoritmos, mide la frecuencia que emite cada tonalidad y le envía a Harbisson esta información en forma de sonido. Cada nota es un color diferente.

 

Óscar Luque

Es sordo y lograró recuperar la audición y desarrollar el habla por medio de un dispositivo que consta de un implante coclear. Este sistema permite registrar los sonidos y enviar los impulsos eléctricos que necesita al oído para poder detectarlos.

 

Adrianne Haslet-Davis

Bailarina profesional, perdió parte de la pierna izquierda en el atentado con bombas de la Maratón de Boston de 2013. Volvió a bailar gracias a la prótesis de un tobillo biónico desarrollado por Hugh Herr Instituto Tecnológico de Massachusetts, Boston.

 

Dennis Aabo

Perdió la mano izquierda tras un accidente. Es el sujeto de prueba en el desarrollo de una mano biónica que tiene la posibilidad de enviar la información al cerebro y permitirle recibir datos sensoriales, con los cuales puede determinar texturas y peso. La prótesis aún está en fase beta.

 

Marta Balañá

Esta artista española que sufre el mal de Parkinson decidió someterse a un intervención para detener los síntomas que le impedían desarrollar su vida. Mediante un dispositivo llamado marcapaso cerebral, su cerebro recibe los impulsos correctos para controlar los temblores propios de la enfermedad.


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