Guía para saber actuar tras una estafa a través de internet

El robo de datos bancarios o las falsas ofertas de trabajo son delitos habituales en la red

Publicado por Expansión

Dejar las compras de Navidad para última hora ya no implica carreras y empujones para cumplir con los deseos de familiares y amigos. Internet permite tener cómodamente los regalos en casa en pocos días, lo que ha hecho que se multipliquen las tiendas online. Una gran ayuda para los consumidores, pero a la que los estafadores ya se han sumado ofreciendo, por ejemplo, productos de primeras marcas como si fueran originales y a un precio muy similar que no levanta sospechas. Las falsificaciones ocupan la primera posición de los fraudes que sufren los ciudadanos según el ránking elaborado por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe).

"Muchos afectados creen que por haber sido estafados en Internet no hay nada que hacer, pero no es así. El procedimiento es el mismo que si el problema se hubiera producido fuera de la Red", asegura Rafael García del Poyo, socio de Osborne Clarke y especialista en negocios digitales.

Los fraudes en el mundo virtual son muy variados y pueden suponer desde el acopio de datos personales para desviar esta información a terceros o, lo que es más común, un perjuicio económico al estafado, que tiene básicamente dos opciones para recuperar su dinero: interponer una denuncia o una querella. La primera vía es la más habitual en los casos en los que la cantidad defraudada no es muy alta, ya que no es necesario que el afectado se persone como parte y, por ello, no necesita contratar ni a un abogado ni a un procurador.

En este caso, la labor del estafado termina después de que haya presentado la denuncia en una comisaría de Policía, en el cuartel de la Guardia Civil o en un juzgado de guardia. "Aunque las condiciones de servicio de la tienda online digan lo contrario, el afectado puede hacer la denuncia en la comisaría más cercana a su domicilio", aclara García del Poyo.

Otra parte positiva de esta vía es que tampoco es obligatorio informar de quién es el presunto estafador. Los ciberdelincuentes suelen escudarse en el relativo anonimato que ofrece Internet y, en ocasiones, borran hasta las páginas web desde donde cometieron la estafa. "En muchos delitos informáticos a veces desaparecen pruebas a ojos inexpertos, por lo que es necesario que peritos informáticos rescaten las huellas digitales que dejan los presuntos estafadores", explica Eduard Blasi, experto en derecho tecnológico en Marimón Abogados. Su compañero Francesc Bierge, especializado en derecho penal, recuerda que muchas de las empresas que están detrás de estas páginas web "ni siquiera están dadas de alta, por lo que suelen ser condenadas no sólo por delitos penales sino también mercantiles".

Querellas

Cuando se trate de delitos públicos -aquellos que se persiguen de oficio- o estemos ante calumnias o injurias, es obligatorio presentar una querella ante un juzgado, lo que permite al denunciante presentarse como parte acusadora.

Al contar con su propio abogado y un procurador, el demandante podrá aportar todas las pruebas que considere pertinentes y que refuercen su postura para salir victorioso del juicio.

Además, esta vía es habitual en las estafas cibernéticas en las que el dinero sustraído es alto, por ejemplo en los casos de phising en los que el ciberdelincuente consigue acceder a cuentas bancarias.

En la querella hay que identificar claramente a quién se acusa y los hechos que motivan dicho proceso.

"La operativa procesal tanto ante una denuncia como ante una querella es la misma, pero hay que tener en cuenta que los costes de la segunda son mucho más altos y, por tanto, lo lógico es actuar de forma proporcional al engaño recibido", aclara Francesc Bierge.

Hasta 10 años para denunciar

En ocasiones la estafa es evidente, ya que, por ejemplo, la televisión que compramos de segunda mano ni siquiera enciende, a pesar de que el anuncio especificaba que estaba en perfectas condiciones. Sin embargo, otras veces podemos caer en el engaño "sin darnos cuenta, sobre todo en los delitos que implican robo de datos personales que se acaban vendiendo a terceros", insiste Eduard Blasi, experto en derecho tecnológico en Marimón Abogados.

Por este motivo, los plazos de prescripción son amplios. Así, cuando se trata de una estafa agravada en la que se supera los 50.000 euros se puede acudir a los tribunales hasta

10 años desde la comisión del delito y el acusado se enfrenta a una pena de uno a seis años. En los casos de las estafas básicas (las que no llegan a esa cantidad) el plazo de prescripción se rebaja hasta los cinco años y la pena puede ser de seis meses a tres años.

Los 10 fraudes más comunes


  • Estafas en productos falsificados. A veces se venden como originales bienes que no lo son a un precio muy similar al de las grandes firmas.
  • Falsos prestamistas. Créditos rápidos y sin requisitos que piden una cantidad para iniciar los trámites.
  • Falsas ofertas de trabajo. Llamadas interminables a números de tarificación especial o pagar por un material para pequeñas tareas son algunas de las estafas más habituales.
  • Vales de regalo fraudulentos. Algunas páginas que piden datos personales para poder descargar cheques de tiendas de ropa o supermercados sólo buscan esa información para venderla.
  • 'Phising'. Para hacerse con contraseñas o transferencias, algunos estafadores mandan correos haciéndose pasar por un banco.
  • Muleros. Personas que hacen de intermediarios para, a cambio de una comisión, reenviar a un tercero el dinero de un fraude.
  • Estafas en alquileres. Apartamentos para vacaciones que, tras un pago por adelantado, desaparecen.
  • Compraventa de artículos usados. Que un bien sea de segunda mano no implica que no deba corresponder con la descripción del anuncio.
  • Novias por Internet. Chantajes o dinero por adelantado son consecuencia de algunas web para conocer mujeres.
  • Herencias y loterías. Falsos cupones premiados o supuestas herencias sin dueño circulan por la Red.