Greenpeace se enfrenta a un viejo enemigo en el Ártico

La organización ecologista libra una batalla para evitar que las petroleras saquen provecho del calentamiento global para extraer petróleo cerca de la menguante capa de hielo ártica
El calentamiento global ha desencadenado una carrera por explotar los recursos del Ártico y Greenpeace dice estar decidido a impedir esa estampida.

Con las mismas tácticas temerarias que ha utilizado contra de las pruebas nucleares o la caza comercial de ballenas, el grupo ecologista está determinado a prevenir que las compañías petroleras saquen provecho del calentamiento global para extraer petróleo cerca de la menguante capa de hielo ártica.
Después de lo ocurrido en el Golfo de México, ¿cómo puede alguien responder a eso perforando a profundidades similares en un lugar llamado Iceberg Alley?", Ben Ayliffe, jefe de la campaña de Greenpeace contra la perforación petrolera en el Ártico

La campaña se inició en mayo de 2010, cuando el petróleo aún brotaba de un pozo roto en el Golfo de México. En ese momento, los informes de que una pequeña empresa energética escocesa seguía adelante con sus planes de perforar en busca de petróleo y gas en las aguas con abundantes icebergs del occidente de Groenlandia sorprendió a Greenpeace.

"Se sintió un poco surrealista", recuerda Ben Ayliffe, hoy jefe de la campaña de Greenpeace contra la perforación petrolera en el Ártico. "Después de lo ocurrido en el Golfo de México, ¿cómo puede alguien responder a eso perforando a profundidades similares en un lugar llamado Iceberg Alley?".

Greenpeace rápidamente hizo preparativos para enviar una nave a Groenlandia, donde cuatro activistas siguieron a un equipo de perforación durante dos días, hasta que una tormenta los obligó a abandonar la protesta.

Esa maniobra, similar a otra en 2011 frente a Groenlandia, así como las protestas de este mes en una plataforma petrolera frente al noroeste de Rusia, se encuentran en el corazón de lo que Greenpeace llama "una de las batallas medioambientales definitivas de nuestra época".

Volver a la esencia


"El trabajo polar se siente como regresar a las primeras campañas: un mensaje simple, la gente lo entiende y se trazan líneas muy claramente", dijo Ayliffe.

Desde el punto de vista publicitario, la campaña ha sido un éxito: los funcionarios de Greenpeace dicen que desde junio, 1,6 millones de personas han firmado la petición online del grupo para instar a los líderes mundiales a declarar el Artico como un santuario mundial, fuera del alcance de la exploración petrolera y la pesca industrial. Decenas de celebridades, incluyendo a Robert Redford, Paul McCartney y la española Penélope Cruz han anunciado su apoyo, según la activista de Greenpeace Sarah North.

"Nunca he experimentado comprometer a los famosos a este ritmo y con tal facilidad en un tema de campaña", dijo North, una veterana con 15 años en Greenpeace.

¿Marcha atrás?


El impacto en la industria petrolera, sin embargo, no está claro. Se cree que en el Artico se podría hallar hasta un cuarto de las reservas de petróleo y gas sin descubrir. A pesar de las difíciles condiciones de trabajo y los altos costos, la retribución para Shell, Gazprom, Statoil y otras compañías en busca de cantidades comerciales de hidrocarburos podría ser enorme.
Probablemente suena un poco cínico, pero si ellos invierten miles de millones de dólares es improbable que vayan a renunciar solo porque alguien ataca su plataforma petrolera", dijo Mijail Babenko, experto en petróleo y gas de WWF

"Probablemente suena un poco cínico, pero si ellos invierten miles de millones de dólares es improbable que vayan a renunciar solo porque alguien ataca su plataforma petrolera", dijo Mijail Babenko, experto en petróleo y gas del Programa Ártico Global del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés).

Greenpeace y otros grupos ecologistas aseguran que un derrame de petróleo en el Artico podría causar daños irreparables a ecosistemas de vida silvestre y marina.

Los temores en el sentido de que la industria petrolera no está preparada para operar en las condiciones hostiles del extremo norte se reforzaron en diciembre cuando una plataforma petrolera flotante naufragó en el este de Rusia y causó la muerte a más de 50 trabajadores. Si bien el accidente ocurrió fuera de la región ártica, subrayó los desafíos de perforar aún más al norte.

 



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