Grasa de la buena

Descubren un tercer tipo de célula grasa, que consume calorías y combate la grasa mala. Los expertos ven en ella una solución a la epidemia de obesidad
Cuando se descubrió la existencia de un tipo de grasa que tenía la facultad de adelgazar, la esperanza comenzó a tintinear a lo lejos. Pero solo se sabía de su existencia en roedores.Unos años más tarde, se comprobó que esta grasa, llamada parda o marrón, estaba presente en los bebés y se producía desde el músculo.

Fue en 2009 que los investigadores anunciaron que la grasa parda también estaba en el cuerpo de adultos. Entonces la esperanza para ganar la lucha a la obesidad, que es considerada una epidemia mundial, brilló con más fuerza.

Ahora un nuevo estudio plantea que, en realidad, lo que se descubrió en esa última instancia no se trataba de grasa parda, sino de un tercer tipo de célula grasa, la beige.

Esta también adelgaza, ya que consume calorías y reduce los depósitos lípidos del cuerpo en los adultos. Así lo informa un grupo de expertos estadounidenses, dirigido por Bruce Spiegelman del Instituto de Cáncer Dana Faber.

El estudio, publicado este jueves por la revista Cell, asegura que la grasa buena que se encuentra en bebés y adultos difiere entre sí, refutando así el descubrimiento de 2009. Para demostrarlo, comparó los perfiles genéticos de ambos tejidos.

Grasa mala, grasas buenas


Entre los resultados, se plantea una diferencia esencial: mientras los bebés nacen con la grasa parda, en los adultos la presencia de la buena puede inducirse. Es decir, puede generarse voluntariamente. Esto es porque los precursores de la grasa buena, en este caso llamada beige, se encuentran latentes en los propios depósitos de grasa mala.
Se puede inducir su actividad de forma más sencilla, por lo que tiene mucho interés como objetivo terapéutica para combatir la obesidad"

Es aquí donde se ancla la esperanza, ya que “se puede inducir su actividad de forma más sencilla, por lo que tiene mucho interés como objetivo terapéutico para combatir la obesidad”, dijo al diario español El País Francesc Villarroya, experto en la materia.

En marcha


Spiegelman y su equipo sugieren que existen varias vías para activar la aparición de la grasa beige, entre ellas la exposición al frío.

Sin embargo, la que proponen como más efectiva es mediante hormonas, en particular una llamada irisina. Lo que hace esta hormona es incrementar la expresión de termogenina, lo que provoca el consumo de calorías.

Además, el estudio describe otras hormonas, como la FG12 que se produce en el hígado a partir de la ingesta de grasa, y que tendrían el mismo efecto. Sin embargo, los investigadores aclaran que debe encontrarse la eficacia farmacológica además de la fisiológica. Por lo que ahora deben encontrar qué hormona es más efectiva a la hora de desarrollar un medicamento que active la grasa buena.

 


Puede prevenirse


Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad en el mundi se ha más que duplicado desde 1980. En 2008, 1400 millones de adultos (más de 20 años) tenían sobrepeso. Dentro de este grupo, más de 200 millones de hombres y cerca de 300 millones de mujeres eran obesos.

El 65% de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia ponderal. En 2010, alrededor de 40 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso.

Aún así, la obesidad puede prevenirse.


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