Google sabe de ti más de lo que te imaginas

El buscador guarda en su base de datos las preocupaciones que los usuarios no se animan a compartir con otros
No importa qué tanto guardes tus secretos: es probable que Google los sepa. Después de todo, el motor de búsquedas es el contenedor de información más grande del mundo, una parte tan esencial de nuestra vida cotidiana que el neologismo “googlear” se ha transformado en sinónimo de “buscar”.

A Google le pedimos consejos en cuanto a nuestras relaciones y crisis de mediana edad, resacas de entre semana, síntomas de embarazos y desastres naturales, sociales y financieros. La vasta mayoría de los usuarios de internet ha buscado información médica online. Si buscas “estoy solo”, obtendrás 100 millones de resultados.

La suma de todo tu historial de búsquedas en Google cuenta una historia íntima no solo de quién eres, sino de lo que quieres y de lo que temes.

“Alguien alguna vez dijo que lo que buscas es mucho más significativo que la información sobre ti mismo”, declaró el filósofo Luciano Floridi al diario inglés The Telegraph a principios de este año. “Esto es algo que Google y otros motores de búsqueda entendieron hace mucho tiempo”, agregó.

Esto es lo que hace tan interesante al anuario de búsquedas de Google, publicado este martes. Por un lado, el reporte recapitula el año en noticias globales: millones de búsquedas de ISIS, ébola, Robin Williams, el Mundial FIFA. Pero, más interesante que las búsquedas, son las cosas sobre las cuales pensamos y que confiamos solo a Google. Se trata de cosas del estilo de “cómo deshacerse de las estrías”, “cómo viajar solo”, y “qué usar en una primera cita”. Todas estas se posicionaron como las búsquedas más populares del año.

La omnipotencia de Google


Mientras que Facebook o Twitter, o cualquier otra red que produce estos reportes de fin de año, solo pueden considerar el material que publicamos conscientemente (que queremos incorporar en nuestra identidad pública), Google tiene una vista más íntima. Lo que sabe no es quiénes decimos ser, sino quiénes realmente somos.

Google no es el único sitio con esta omnipotencia. Cada vez que compartes información personal con una página web, incluso en un sitio que parece de paso, le entregas un punto de información que puede colarse en una imagen más general de quién eres. OkCupid, uno de los sitios de citas online más utilizados, ha hecho una gran cantidad de reportes publicitarios basados en las búsquedas de sus usuarios, que indicaban inconscientemente tendencias y hábitos que muchas personas no sabían que tenían.

Así pasa con cualquier web que funcione con algoritmos de personalización. Amazon, Netflix y Facebook, entre otros, cargan los comportamientos de sus usuarios en sus sitios y les sugieren nuevos calzados, películas o posteos que puedan gustarles. En definitiva, lo que están haciendo es trazar conclusiones sobre quién eres y qué te preocupa. Seguramente, estas conclusiones sean diferentes de las que tienes sobre ti mismo, pero sin dudas son acertadas (no importa qué grado de sofisticación cultural pretendes demostrar públicamente, no se deben negar las recomendaciones honestas de Netflix).

El hecho de que las mujeres se preocupen por sus estrías, por ejemplo, no debe sorprender a nadie que alguna vez haya leído sobre el tema en revistas especializadas. Aun así, hay mucha afectación silenciosa en esa búsqueda en internet repetida millones de veces a través de millones de buscadores.

En palabras de Floridi: “Las futuras generaciones podrán conocer nuestros intereses como sociedad solo con mirar hacia lo que buscábamos”.

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